<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-35391935</id><updated>2011-04-21T19:10:32.618Z</updated><title type='text'>Artículos</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://luisferpr.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisferpr.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Luisfernando Palma Robles</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17455852216834168738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3877/3937/1600/Cabeza.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>20</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35391935.post-116396319525918453</id><published>2006-11-19T18:54:00.000Z</published><updated>2006-11-19T19:09:11.920Z</updated><title type='text'>CONGREGACIÓN SERVITA LUCENTINA: UN INTENTO DE ESTABLECIMIENTO EN LA IGLESIA CONVENTUAL DE SAN FRANCISCO (1765-1766)</title><content type='html'>©Luisfernando Palma Robles&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Publicado en &lt;em&gt;VII y VIII Curso de Verano El Franciscanismo en Andalucía&lt;/em&gt;, Priego de Córdoba, 2001 y 2002, tomo I, dirección y edición de Manuel Peláez del Rosal, Cajasur, Córdoba, 2003, pp. 565-571)&lt;br /&gt;       &lt;br /&gt;La Congregación Servita de Lucena, fusionada desde 1975 con la Cofradía del Santísimo Cristo de la Humillación, tuvo su origen en la titulada Esclavos de Nuestra Señora de las Angustias, creada en la ermita de Nuestra Señora de la O, en el  barrio de la Calzada,  junto a la fundación hospitalaria de San Juan de Dios, en 1724, previa licencia del obispo don Marcelino Siuri. Esta congregación se reformó cinco años más tarde, pasando entonces a llamarse Congregación de Siervos del Dulce Nombre de María de los Dolores. &lt;br /&gt;En 1734 se produjo el hermanamiento de la Congregación de Siervos de María Santísima de los Dolores, de Córdoba, sita en el hospital de Pobres Incurables de Sr S. Jacinto, con la Congregación lucentina de referencia. En 1737 ó 1738 algunos hermanos de esta corporación lucentina pasionista y mariana obtuvieron licencia para pedir limosna y decir misa "por los que estaban en pecado mortal". Esto provocó la atracción de un gran número de fieles, y poco tiempo después la separación de muchos congregantes que, tomando como sede la ermita de san Marcos, se rigieron por unas nuevas reglas bajo el patrocinio  del Santo Cristo de la Misericordia y María Santísima de la Piedad y título de Concordia, Enseñanza de la Doctrina Cristiana y pedir para hacer bien y decir misa por los que están en pecado mortal.&lt;br /&gt;Quedaron, pues, pocos hermanos como congregantes de los Dolores, y éstos decidieron solicitar breve al padre general de los Servitas con objeto de integrarse en esta Orden. La integración en ella de los congregantes de los Dolores tuvo lugar en 1746 (1).  &lt;br /&gt;Hasta junio de 1788, fecha en que la Congregación Servita lucentina se establece definitivamente en la iglesia parroquial de san Mateo. residió sucesivamente en la citada ermita de Nuestra Señora de la O, en la del Santísimo Cristo del Valle (calle Corralás) y en la iglesia de los mínimos de San Francisco de Paula, no faltándole otros intentos de traslado e incluso manejando la posibilidad de erigir un templo propio. Los motivos de esa inestabilidad residencial hay que buscarlos en lo exiguo de los templos y en las dificultades habidas con cofradías, patronos o comunidades religiosas regulares, según los casos, por su condición de institución secundaria en esos lugares sagrados. &lt;br /&gt;En la junta celebrada el 15 de noviembre de 1765(2), bajo la presidencia del padre  corrector don Bartolomé Antonio de Amaro, éste expresó cómo en la reunión correspondiente al mes anterior(3)  habían decidido pedir a Dios y a su Madre Dolorosa los iluminasen para efectuar el traslado a "otra iglesia más cómoda, capaz y decente (como días ha lo ansiábamos por lo estrecho y reducido de [la ermita del Santísimo Cristo del Valle])". El corrector especifica al respecto que la necesidad del traslado no tiene su causa únicamente en la escasez de espacio disponible ante el altar de la Dolorosa que obligaba a trasladar la imagen al altar mayor los viernes, día de ejercicios semanales, sino sobre todo por la celebración del solemne septenario.&lt;br /&gt;Apuntaba también el corrector cómo se había excluido en principio efectuar el traslado a templo de religiosos regulares; sin embargo había recibido un ofrecimiento de uso por parte de  don Francisco de Paula Ramírez, congregante servita que desempeñaba el cargo de clavero, de la capilla vinculada con su altar  de la que era patrón en el templo de la Observancia franciscana.&lt;br /&gt;Don Francisco de Paula Ramírez Rico y Poblaciones (4)  fue un destacado miembro de la Congregación y en ella desempeñó diversos cargos, entre ellos el de prior. Además de alcaide interino de la fortaleza lucentina y regidor perpetuo de Antequera, participó activamente en la vida municipal de Lucena: síndico personero, regidor y teniente de corregidor. En la pujante Sociedad Económica de Amigos del País de Lucena ejerció como consiliario primero (5).&lt;br /&gt;La capilla perteneciente al vínculo que poseía don Francisco de Paula Ramírez era la de san Pedro Alcántara, junto a la puerta que da acceso a la sacristía en el lateral de la Epístola, donde mandó se le diese sepultura (6).&lt;br /&gt;La oferta de esta capilla púsola el padre corrector  en conocimiento de Fr. Francisco de Vida, provincial habitual de los observantes para que, a su vez, la transmitiese a su comunidad y al P. Fr. Domingo Lazo, provincial entonces en ejercicio, que se hallaba precisamente de visita en el convento lucentino. El corrector servita había pedido al padre Vida le hiciese presente las condiciones por las que había de regirse la translación de referencia y la subsiguiente estancia de la Congregación en el templo franciscano.&lt;br /&gt;Las cláusulas que presentó el provincial al corrector para su estudio por parte de la oficialidad servita fueron seis. Sobre cada  una de ellas -según propia declaración- el corrector "había trabajado y reflexionado y consultado a beneficio"  de la Congregación y las conclusiones de todo ello las trasladó a su junta de gobierno. A continuación expongo las seis cláusulas, así como las citadas conclusiones, que reflejan a la perfección  el aparato celebrativo religioso de la época.&lt;br /&gt;En la primera cláusula el provincial expresaba la autorización para el traslado al templo  franciscano de la congregación y daba su permiso para que ésta pudiese efectuar sus ejercicios de los viernes por la tarde a una hora que no impidiese los cultos de la comunidad. Para el perfeccionamiento de esta cláusula, el corrector Amaro propuso que se recogiera en ella el horario que la comunidad franciscana seguía en sus divinos oficios, es decir, concluirlos a las tres de la tarde durante el período comprendido entre la festividad de la Santa Cruz de Septiembre e idéntica festividad de mayo y a  las cinco de la tarde el resto del tiempo, salvo en cuaresma y novenarios propios de la comunidad. En estos dos últimos casos se deberían anteponer o posponer los ejercicios servitas.&lt;br /&gt;La segunda cláusula presentada por el provincial Vida hablaba de la independencia que habían de tener las juntas  y elecciones de los servitas respecto de la comunidad franciscana. El corrector propuso añadir que los frailes deberían estar siempre privados de voz, tanto activa como pasiva, en las referidas juntas y elecciones.&lt;br /&gt;En la tercera se establecía el orden de la procesión del tercer domingo de mes con las imágenes de la  Virgen y san Francisco. Según el padre Vida si los miembros de ambas órdenes terceras –franciscana y servita-  no iban separados en la procesión, deberían presidir el visitador franciscano y el ministro de su Orden Tercera; si los servitas fuesen delante podían ser éstos presididos por su padre corrector. En cuanto a las imágenes la Virgen iría en todo caso detrás de san Francisco. Ante esto el corrector servita manifestó que en caso de ir juntos los miembros de ambas órdenes la presidencia debían ostentarla conjuntamente el visitador franciscano y el corrector servita, ambos sacerdotes e imediatamente antes en el cortejo el ministro de la Orden Tercera franciscana habría de presidir al prior servita, en razón a la respectiva antigüedad de las dos instituciones. No le parecía lógico al corrector servita que el ministro de los terceros franciscanos –normalmente un seglar- presidiese a todo un orden tercero distinto del suyo como era el de los servitas. No obstante el corrector abogaba porque los servitas fuesen delante de los terceros franciscanos bajo su cruz o estandarte, con lo que se evitarían discordias.&lt;br /&gt;La cuarta cláusula corresponde a la predicación. El provincial Vida concedía que los viernes que quisiere, el corrector hiciese una plática desde su asiento, pero las pláticas o sermones de púlpito las habían de hacer los franciscanos. En el caso de que los servitas decidiesen que su corrector predicase su fiesta anual –sigue exponiendo Vida-  los servitas tendrían que solicitar licencia del provincial franciscano, licencia –apunta- raramente concedida. Para evitar la negativa a la concesión de licencia,  el corrector Amaro propuso que “siempre que nuestro orden tercero para su mayor incremento y culto de su Dolorida Madre tenga por conveniente señalar a su corrector u otro de sus hermanos sacerdotes para que predique el día de la fiesta principal o la de sus santos fundadores, como la de N. P. S. Felipe Benicio o Santa Juliana de Falconieri, no podrá oponerse la comunidad, antes sí solicitará  con nuestra santa Congregación, la licencia del M. R. P. provincial que fuere, por convenir así para la paz y buena concordia que debemos tener con tan santa comunidad. Y aunque no dudamos el que se nos conceda esta gracia, desde luego la debemos pedir para la primera fiesta de translación, en la que es nuestra voluntad predique nuestro corrector”.  &lt;br /&gt;La quinta cláusula que el provincial franciscano ofrece  trata de las misas cantadas.  En ella se indica que el canto de las misas se ha de hacer por los religiosos de san Francisco y si el día de la fiesta principal quisiere cantar la misa el corrector servita lo ha de hacer con permiso que le concederá el guardián de los observantes. En la contestación que el rector servita efectúa a esta cláusula matiza acerca del sitio en que se hubiere de cantar la misa. El corrector pidió que la comunidad se obligara a conceder a los  servitas el altar mayor para el día de su fiesta principal y que en él cantara la misa él o cualquier otro sacerdote servita. En el caso del altar de la Dolorosa, afirma el corrector que siempre que los servitas quisieran podrían cantar en él misa, con o sin diáconos, cualquiera de los hermanos sacerdotes servitas. En cuanto a los derechos que habría de percibir la comunidad franciscana, tanto en el caso del altar mayor como en el de la Dolorosa, propone el corrector “que se habrán de pactar, con lo que no quedará perjudicada y nosotros gozaremos de nuestra libertad en atención a la total independencia que en la segunda cláusula se nos concede”. &lt;br /&gt;La sexta cláusula trataba aspectos económicos. El provincial y el corrector coincidieron en que las limosnas que el convento habría de recibir por las pláticas, sermones, misas aplicadas por  vivos y difuntos, etc. serían las justas y razonables que convinieran la comunidad y los servitas. El corrector añadió en su contestación que la distribución de las misas rezadas por los hermanos difuntos habría de hacerse por su parte con toda libertad.&lt;br /&gt;A las seis cláusulas presentadas por la representación franciscana propuso el corrector en su respuesta  una séptima, a modo de cláusula final, relativa a la libertad de efectuar nuevas translaciones: “De que ahora y en todo tiempo quedase libre nuestro Orden Tercero para poder transladar a otra cualquiera iglesia o capilla propia para hacerla a sus expensas o extraña, por justos motivos que para ello tenga nuestra Venerable Junta, sin que pueda impedirse por dicha comunidad, recogiendo nuestra Congregación todas sus alhajas que constaren de su inventario, las que estarán señaladas con su escudo. Y en todo acontecimiento deberá preceder la debida e indispensable licencia del M. R. P. Provincial de Servitas.”&lt;br /&gt;En junta particular celebrada el 6 de diciembre de 1765 todos los vocales servitas acordaron admitir las translación a la conventual franciscana y las cláusulas y respuestas anteriormente referidas.Para tratar la translación, la junta designó diputados a don Bartolomé Antonio de Amaro, corrector, don Antonio Ortiz Repiso, prior, don Pedro Antonio del Río y Castro, don Francisco de Paula Ramírez (quien cedía su capilla en el templo franciscano para los servitas) y don Juan Pascual Ramírez y Contreras, secretario.   &lt;br /&gt;El 10 de enero de 1766 en junta mensal, los servitas decidieron convocar junta general de hermanos  profesos para el domingo día 12, nombrándose como consultores a los curas de la entonces única  parroquia de san Mateo don Tomás Ortiz Repiso y don Cristóbal de Luque, así como al carmelita descalzo Fr. Diego de San Jerónimo. En esta misma junta mensal tratose acerca de la licencia que habría de solicitarse al obispo de Córdoba. En este punto se decidió ser preciso recurrir antes al provincial servita para que aprobase la translación, que era quien había concedido la licencia para erigir la congregación, con la aprobación posterior y consentimiento del obispo; por tanto determinaron seguir en cuanto a las licencias de  translación se refería  el mismo orden.&lt;br /&gt;Sirviendo como base las  propuestas por los franciscanos y las respuestas a ellas del corrector se redacta un nuevo cuerpo de 18 claúsulas que los hermanos conocen en la junta general referida. 12 son las condiciones de la parte de los franciscanos y 6 las de los servitas.&lt;br /&gt;Las condiciones de los franciscanos son las siguientes:&lt;br /&gt;1. Concesión del traslado a la capilla de don Francisco de Paula Ramírez sita en su iglesia.&lt;br /&gt;2. Traslado a otro lugar en lo siguientes casos: erección de templo propio, incumplimiento por parte de la comunidad de las condiciones estipuladas tras tres amonestaciones, incumplimiento por parte de los servitas de lo convenido después del mismo número de advertencias. En este último supuesto, se le daría a la congregación tres meses para buscar otro templo.&lt;br /&gt;3. Libertad para la celebración de juntas y elecciones. Los franciscanos no tendrán voz, activa ni pasiva, en los asuntos internos de la congregación, ni privarán  de ella a los servitas.&lt;br /&gt;4. Los servitas podrán efectuar sus ejercicios los viernes después de las cinco de la tarde (verano) y de las tres (invierno). Excepciones: cuaresma, novenas, maitines clásicos cantados, entierro, otra función extraordinaria y viernes festivos. En estos casos los servitas atepondrán o pospondrán sus ejercicios en función de los ejercicios franciscanos.&lt;br /&gt;5. Procesión conjunta los domingos terceros de mes. Los servitas, delante de la cruz de la comunidad con su estandarte. La Virgen Dolorosa presidirá la procesión yendo detrás de san Francisco. La comunidad cantará al comienzo y en la última pausa, cuando entona el Te Deum laudamus repetirá el Stabat Mater dolorosa  y después en la iglesia su antífona, verso y oración.&lt;br /&gt;6. Canto gratuito a María Santísima de los Dolores de antífona, verso y oración los sábados que canta la comunidad la salve, letanía y Tota pulchra a María Santísima de la Concepción, si los servitas encendiesen luces a su imagen Titular.&lt;br /&gt;7. Poder manifestar el corrector u otro sacerdote en los ejercicios, tanto en el altar mayor como en el de Nuestra Señora de los Dolores, proporcionando la comunidad el ornamento necesario, interin se hacen de uno.&lt;br /&gt;8. La plática espiritual que haya de dirigir los viernes  el corrector u otro sacerdote se hará desde el asiento.&lt;br /&gt;9. En las honras anuales de los servitas se procederá igual que en el caso de los terceros seráficos: doble con tres campanas por la tarde y noche. En sus fiestas usarán los servitas las campanas y el órgano según la solemnidad&lt;br /&gt;10.  Después de haber estado un año en la iglesia franciscana, los servitas para que el corrector u otro sacerdote predique el día de la fiesta podrán pedir licencia al provincial franciscano firmando la solicitud el guardián y discretos. Esta petición con idénticas formalidades se podrá llevar a cabo cada  tres años.&lt;br /&gt;11. Las pláticas y sermones del septenario servita correrán a cargo de un rellgioso del convento a elección de los servitas.&lt;br /&gt;12.  Previa licencia del guardián, el día de la fiesta principal podrá cantar la misa el corrector u otro sacerdote en el altar mayor cada tres años y anualmente en la capilla de María Santísima de los Dolores.&lt;br /&gt;Las condiciones de los servitas eran:&lt;br /&gt;1. Idéntica a la segunda condición de los franciscanos&lt;br /&gt;2. De las diez misas que han de decirse por cada uno de los servitas difuntos, dará cinco a la comunidad como limosna.&lt;br /&gt;3. Por cada una de las pláticas y sermones de los servitas entregarán éstos al síndico del convento la limosna que les pareciere justo.&lt;br /&gt;4. Lo mismo por la procesión de tercer domingo de mes.&lt;br /&gt;5. Por las misas cantadas se dará al síndico lo que se estila: sin diáconos, 6 reales; con diáconos, 8 reales. En éstas aportará la comunidad la cera. En las misas de las fiestas con órgano y asistencia de la comunidad, los servitas habrán de poner la cera y dar al síndico 11 reales e igualmente cada uno de los días del septenario si hubiere misa cantada por la mañana y si no hay misa cantada darán 5 reales y medio. &lt;br /&gt;6. El día de las honras por misa y vigilia dará de limosna 2 ducados (22 reales). La misma cantidad se entregará por asistencia de la comunidad a la procesión general que hagan los servitas.&lt;br /&gt;En esta misma reunión general los servitas conocieron el informe favorable emitido por Fr. Diego de San Jerónimo, el carmelita descalzo nombrado consultor, al traslado de la congregación servita a la iglesia franciscana. Por votación secreta se admitió unánimente la conveniencia de la referida translación. Igualmente se determinó pedir licencia al provincial servita para otorgar la correspondiente escritura.&lt;br /&gt;  En la sesión mensal de febrero de 1766, la junta servita acordó se preparase un memorial para el Venerable Orden Tercero de San Francisco con el ruego de que aceptasen el convenio llevado a cabo con el convento y Orden Primera respecto a la procesión mensal del tercer domingo, solicitándole al mismo tiempo les concediesen el uso de sus escaños, mesa, candeleros, etc. hasta que ellos se hicieran de unos propios. Para tratar estos asuntos con el padre visitador y con el ministro de la franciscana Orden Tercera se nombró una diputación. También se designó diputación para que el síndico del convento suscribiese la escritura de convenio y para dar las gracias a don Andrés de Cuenca, patrono de la ermita del Santísimo Cristo del Valle, donde estaba establecida la Congregación, "manifestándole los justos motivos que ha tenido nuestra Orden Tercera, para solicitar la translación".&lt;br /&gt; En esta misma sesión se concretaron los estipendios que el  convenio dejaba al arbitrio de los servitas. Por la procesión del tercer domingo, 4 reales por cada una, ya que asistía la comunidad a la que hacía su Orden Tercero. Por cada plática de púlpito se entregaría al  convento 12 rs. y 30 rs. por cada sermón, excepto el  de la fiesta principal a la Dolorosa en el caso de que corriere a cargo de un franciscano, en cuyo caso el estipendio quedaba a la voluntad de la Congregación según sus posibilidades.&lt;br /&gt; El 16 de febrero el corrector Amaro comunicó a la junta haber recibido la licencia del provincial servita para efectuar el traslado y que el original de esta licencia se había remitido al obispo de Córdoba, don Martín de Barcia, que se encontraba de visita pastoral en Aguilar de la Frontera para que diese su consentimiento, pormenor éste exigido en la licencia del provincial servita.&lt;br /&gt; En la junta mensal de marzo se determina que,  como aún no se ha recibido el consentimiento episcopal para la traslación a la iglesia conventual franciscana de la Congregación Servita, se envíe un segundo memorial al obispo Barcia. Los servitas manifestaban en él "las graves y notables circunstancias que concurrían para que no negase la translación, cuales eran tener hecha nuestra contrata con la Venerable Comunidad de Nuestro Santo Padre San Francisco, estar resuelta la dicha translación por un cabildo general y haberlo así aprobado y juzgado por conveniente nuestra Sagrada Religión de Servitas, de quien inmediatamente depende nuestra Santa Hermandad y Orden Tercera y ser todo lo relacionado público y notorio en esta ciudad".  El memorial se despachó con propio a la villa de la Puente de Don Gonzalo, donde se encontraba Barcia en visita pastoral.&lt;br /&gt; En la mensal del mes siguiente, abril, el corrector Amaro propuso que, habida cuenta de no haber recibido respuesta del obispo de Córdoba a ninguno de los dos memoriales que se le habían remitido en orden a la traslación de la Congregación Servita a la conventual franciscana,  se instara con tercer memorial y "que de no dar lugar nuestra pretensión en la alta consideración de Su Señoría Ilustrísima, nos concediese su santa bendición y licencia para trasladarnos bajo las condiciones que sean regulares al Colegio de la Purísima Concepción de esta ciudad". Esta propuesta fue unánimemente aceptada por los hermanos de junta. En 1764 los servitas habían trasladado su imagen Titular, para celebrar su septenario, a la iglesia del Colegio de la Purísima, donde el viernes de Dolores hicieron voto de defender la Limpia y Pura Concepción. &lt;br /&gt; En la mensal de 2 de mayo de 1766 se recibe ,por fin, respuesta del obispo Barcia donde manifestaba existir muchos y graves inconvenientes para efectuar el traslado al Colegio.  Esos inconvenientes no figuraban reseñados en el acta ni posiblemente en la carta del obispo. Con esta respuesta Barcia también se negaba indirectamente al traslado a la iglesia franciscana, puesto que los servitas, como ya he indicado, le habían manifestado en su último memorial que de no ser posible el traslado a la conventual de San Francisco les consintiese el traslado al Colegio.&lt;br /&gt; En la prohibición de traslado estaría presente, sin duda, la mentalidad ilustrada del obispo Barcia, tan poco dada a  alentar las manifestaciones barroco-populares de religiosidad como ponen de manifiesto sus disposiciones acerca de la celebración de semana santa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; (1) Extraigo estos datos de mi trabajo "La prehistoria de la Congregación Servita lucentina", Torralbo, 1999,  Lucena, pp. 7 y ss. &lt;br /&gt;  (2)Archivo Parroquial de San Mateo de Lucena (APSML), Servitas, actas. Esta es la documentación básica que utilizo en la elaboración del presente trabajo. No se encuentran en el citado archivo parroquial cuentas de la Congregación servita de los años 1765 y 1766.&lt;br /&gt;  (3)En el acta correspondiente a la junta mensal de octubre no se recoge nada de lo aquí reflejado.&lt;br /&gt; (4) Don Francisco de Paula nacíó en Lucena el 7 de septiembre de 1737, hijo de don Juan José Ramírez  Rico de Rueda y del Rosal, familiar del Santo Oficio de la Inquisición, y de doña Teresa Javiera de Poblaciones Godines Sandoval y Messía, hija de don Miguel de Poblaciones Dávalos y Valcárcel, caballero de Santiago y conde de las Infantas (APSML,  Bautismos, AA 49, f. 25). D. Francisco de Paula contrajo matrimonio en 1756 con doña Juana de Uribe Fernández y Buenache (APSML, Desposorios, BA 18, f. 314) y falleció en Lucena  el 10 de marzo de 1803, siendo sepultado con entierro general en la conventual de San Francisco de Asís (APSML, Mortuorios, CA 4, f. 123 vuelto). &lt;br /&gt; (5) Archivo Histórico Municipal de Lucena, Actas capitulares (AHML / AC), diversas fechas.&lt;br /&gt; (6) Archivo Histórico Provincial de Córdoba, Protocolos notariales de Lucena, Testamento de D. Francisco de Paula Ramírez Rico,  ante D. Pedro Domínguez del  Castillo, 1774, leg. 3 165 P, f. 119v.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35391935-116396319525918453?l=luisferpr.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisferpr.blogspot.com/feeds/116396319525918453/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35391935&amp;postID=116396319525918453' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/116396319525918453'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/116396319525918453'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisferpr.blogspot.com/2006/11/congregacin-servita-lucentina-un.html' title='CONGREGACIÓN SERVITA LUCENTINA: UN INTENTO DE ESTABLECIMIENTO EN LA IGLESIA CONVENTUAL DE SAN FRANCISCO (1765-1766)'/><author><name>Luisfernando Palma Robles</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17455852216834168738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3877/3937/1600/Cabeza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35391935.post-116103184467451515</id><published>2006-10-16T20:47:00.000Z</published><updated>2006-10-16T20:50:44.680Z</updated><title type='text'>La cuaresma y la semana santa de Lucena en 1904</title><content type='html'>©Luisfernando Palma Robles,&lt;br /&gt;      &lt;br /&gt;   Publicado en &lt;em&gt;La Voz de Lucena y del Sur de Córdoba&lt;/em&gt;, especial Semana Santa (2004)                      &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace exactamente un siglo, en el también bisiesto año 1904, el Ayuntamiento manifestaba el 8 de febrero su interés porque no decayesen en animación y lucimiento las fiestas del carnaval. Para ello consideraba,unánimemente, primordial la intervención de la Banda Municipal de Música, que habría de actuar por las tardes en la Plaza Nueva (de Alfonso XII entonces) los días de carnaval y el domingo de piñata. La Banda no se encontraba precisamente en sus mejores momentos; el semanario de inspiración católica El Adalid Lucentino, entonces dominical, satiriza en su número correspondiente a los días de carnestolendas sobre los músicos municipales, quienes según la particular audición del columnista producían “un extraño y desagradable ruido”.&lt;br /&gt;El miércoles de Ceniza, 17 de febrero, empezó, como venía siendo habitual, el quinario al Cristo  crucificado en la iglesia agustina y recoleta de San Martín. Para estos cultos introductorios de la cuaresma se colocaba todo el grupo escultórico de la Sagrada Lanzada (El Calvario) en el lateral de la epístola, ante la puerta llamada de San Pedro y el altar de la Virgen de la Correa. Las monjas, desde el coro, entonaban los “Afectos y suspiros de un corazón arrepentido a Cristo crucificado”, con letra original de una artista que decidió abandonar la vida licenciosa. Todas las tardes del quinario de 1904 predicó el padre agustino Segundo Garrido.&lt;br /&gt;En este tiempo cuaresmal, como en otros, al toque de oraciones de todas las noches se rezaba el rosario en la ermita de la Aurora, a cuyo término se llevaban a cabo lecturas espirituales.&lt;br /&gt;El tiempo, en extremo lluvioso aquellos días de febrero; pero ello no era obstáculo para que un buen número de personas asistiese los miércoles y los viernes de aquella cuaresma  a los respectivos vía crucis de las cuatro parroquias, especialmente al de San Mateo los viernes, donde tenía lugar antes de ese piadoso ejercicio la proclamación de un sermón penitencial. En las sacristías de las distintas iglesias parroquiales se expendían las bulas de la Cruzada. &lt;br /&gt;El primer domingo de cuaresma, la Venerable Orden Tercera celebró en la conventual franciscana ejercicios espirituales con predicación de un padre de la orden. El martes 23, a las siete y media, dio principio el novenario a Nuestra Señora de la Soledad, en la iglesia parroquial de Santiago, con función solemne el segundo domingo de cuaresma, estando a cargo la homilía del párroco de Santo Domingo, don Juan Espinar y Prieto.&lt;br /&gt;Buena se armó por aquellos días con motivo de haber aparecido en el número del día 25 de febrero en el periódico La Voz de Lucena un artículo calificado por la prensa católica de “inmoral e irrespetuoso con la Inmaculada Concepción”, cuyo dogma había sido proclamado por Pío IX cincuenta años antes. El semanario confesional publica en su edición del tercer domingo de cuaresma las protestas de la Asociación de Hijas de María, del párroco de Santo Domingo, el ya citado don Juan Espinar, que era a su vez director en Lucena de la Asociación de la Buena Prensa, de la sociedad de San Vicente de Paul y de la Venerable Orden Tercera.&lt;br /&gt;El 12 de marzo comenzó en la parroquial de Nuestra Señora del Carmen la novena a san José, con solemne función en la festividad del 19 que contaría con panegírico del arcipreste y párroco de la feligresía don Juan Antonio de Navas y Flores.&lt;br /&gt;El mismo día de san José principió en San Mateo, a las siete y media de la noche, el septenario a María Santísima de los Dolores, con predicación a cargo del padre Fr. Jesús de Santa Teresa, que concluyó el viernes de Dolores, 25 de marzo. El mal tiempo no impidió la masiva asistencia de fieles a estos cultos a la Dolorosa Servita. Precisamente en 1904, gracias a don Joaquín Garzón Carmona, párroco de San Mateo, hermano de mi abuela paterna, se reorganizó la Venerable Congregación de Servitas de María, tras un largo letargo, contando con la decidida colaboración de las señoras doña Dolores Puech, doña Isabel Torres, doña Catalina María Leña -designada en 1899 cuadrillera del Señor de la Columna de San Francisco-, mi abuela Elisa Garzón, doña Estrella Slech, doña Dolores Cabrera y la señorita Carmen Escudero Galiano. Se inscribieron durante el septenario en la Congregación más de 200 hermanas. Según la crónica, el templo mayor de Lucena presentaba una decoración elegante y severa con profusión de luces.&lt;br /&gt; Presidía por entonces la Corporación municipal lucentina el abogado don Félix Aznar y León, a cuya indicación el 21 de marzo el Ayuntamiento trata de la inmediata semana santa; se acuerda por todos los asistentes contribuir al mayor esplendor de esas fiestas religiosas y que se sigan las costumbres existentes al respecto desde tiempos antiguos. Se decide asistir corporativamente a la función del domingo de Ramos, a los oficios del jueves santo, a la visita de los sagrarios, donde se depositaría la ofrenda de costumbre, y a la solemne procesión del santo Entierro en la tarde del Viernes. Igualmente se conviene que el alcalde designe una comisión para que asista a la visita general de cárcel con encargo de socorrer a los presos con la limosna individual que la primera autoridad local fijase, quien a su vez nombraría  diputación que asistiese a los oficios del viernes santo. En cuanto a  los gastos ocasionados por la referida participación municipal en los diferentes actos semanasanteros, incluyendo los de los timbaleros, música y cera, se determina que se libre por la Alcaldía la cantidad a que asciendan con cargo al capítulo respectivo del presupuesto municipal en vigor o al de imprevistos, si no hubiese consignación para alguno de ellos.&lt;br /&gt; Las calles de los itinerarios procesionales se arreglan por aquellas fechas de manera provisional. Lleva la dirección de esta reparación del suelo urbano el maestro de obras Domingo Arroyo Jiménez, quien recibe por ello 115 pesetas con 50 céntimos. El pavimento que con motivo de las fiestas de semana santa se adecentó fue el de la calle San Pedro y nueve vías públicas más.&lt;br /&gt; La Iglesia local pagó a Antonio Bernabeu 30 pesetas por las palmas traídas de Elche para la función del domingo de Ramos, 27 de marzo. El sacerdote don Juan Ruiz Córdoba recibió 22 pesetas y media como estipendio de las pasiones cantadas en San Mateo el domingo de Ramos y el viernes santo. Fue el carpintero Manuel Palma García, hermano de mi abuelo paterno, quien se encargó de montar y desmontar el monumento, por lo que percibió, con inclusión de las puntas invertidas en él, 30 pesetas y 40 céntimos, que le fueron entregadas por el cura obrero de la parroquial don Joaquín Garzón Carmona, mi tío abuelo ya citado.&lt;br /&gt; Las procesiones de semana santa se redujeron, al parecer, a las dos del Viernes: Nuestro Padre y  Entierro de Cristo. A pesar de que las corporaciones pasionistas del Carmen (Miércoles) y la de la Veracruz y Paz (Jueves) habían decidido efectuar su desfile, finalmente no lo llevaron a cabo, por razones que la prensa indicaba no conocer a ciencia cierta, aunque daba cuenta de que existían diversas versiones sobre el particular. El domingo de Ramos el semanario católico se hacía eco con ironía de ciertos rumores referentes a la supresión de las procesiones del Miércoles y Jueves, debido al “inmejorable” estado de las calles.&lt;br /&gt;La cofradía de la Paz había decidido en su cabildo del primer domingo de cuaresma, 21 de febrero, llevar a cabo su salida procesional. Era el hermano mayor don Francisco Manjón-Cabeza y Villalba, que a su vez desempeñaba el cargo municipal de segundo teniente de alcalde y que cumplía ese año los dos para los que había sido elegido; por las unánimes instancias de los hermanos asistentes a ese cabildo accedió don Francisco a continuar en la dirección de la cofradía de la ermita de las calles Veracruz y Ancha. En esa junta se eligieron distintos cargos, resultando designado consiliario el sacerdote e historiador don Lucas Rodríguez Lara, adalid frente a los excesos de las celebraciones pasionistas. &lt;br /&gt; Se acordó que la procesión comenzase a la misma hora que el año anterior, esto es, a las cinco de la tarde, estando los tronos en el llanete de Santiago a las cuatro y media. Según lo acordado en 1903, la procesión debería estar concluida a las diez de la noche.&lt;br /&gt; Con carácter extraordinario se celebra cabildo el domingo de Ramos, 27 de marzo. El hermano mayor abre la sesión expresando que su objeto era acordar lo que procediera con relación a la salida de la procesión el jueves santo, a pesar de haberse acordado efectuarla en la junta del primer domingo de cuaresma. Sin embargo en aquel mismo cabildo se hizo observar el mal estado de las calles del itinerario, por lo que se comisionó a algún hermano para que confidencialmente hablase con el alcalde para que acudiese a remediar en lo posible este mal. El alcalde, al parecer, había prometido la solución, pero la lluvia pertinaz de toda la cuaresma había impedido el que se cumpliesen los deseos de la referida autoridad. La cofradía se encontraba en el dilema de salir, con peligro para los hermanos que conducen las efigies por los baches que las calles presentaban, o suspender por aquel año su desfile procesional.&lt;br /&gt; Don Lucas Rodríguez Lara manifestó que era de la opinión contraria a llevar a cabo la procesión, no sólo por el estado de las vías públicas sino también porque hacía años que había venido haciendo constar en las juntas su parecer de que la procesión no debía salir mientras no se adoptasen medidas tendentes a evitar la escandalosa profanación que se venía haciendo de las sagradas imágenes en un día consagrado por la Iglesia al recogimiento y contemplación de los altísimos misterios que se conmemoraban. Que era público y notorio que muchas personas permanecían cubiertas al paso de las sagradas imágenes. Que se prodigaba el vino y los dulces al extremo de privarse, por los hombres que conducían los pasos, promoviendo disputas, profiriendo blasfemias y hasta en ocasiones haciendo uso de armas. Proponía que se colocasen pendientes de los tronos unos paños o velos que cubriesen a los hombres portadores de las imágenes, con el fin de que, no siendo vistos, se evitase la comunicación con los de fuera.&lt;br /&gt; El párroco Espinar manifestó estar de acuerdo con lo expuesto por don Lucas, pero que en el caso de no efectuar la procesión se iría amenguando aún más la fe y se llegaría a la conclusión de no poder hacer manifestaciones de culto externo y que en todo caso se invocase a la autoridad, porque la procesión debía, según el cuerpo estatutario, llevarse a cabo. Tras el correspondiente debate, se procedió a la votación, que dio como resultado la suspensión por aquel año de la procesión del jueves santo.&lt;br /&gt; El Viernes  tuvieron lugar las dos procesiones: mañana y tarde. El semanario católico exponía como nota discordante de esa brillante jornada procesional el hecho de que estuviesen los bares y cafés abiertos, lo que estaba prohibido por bando en Madrid y en otras importantes poblaciones.&lt;br /&gt; El sábado de Gloria, sobre las ocho de la mañana, moría en circunstancias extrañas, en una casa de la calle Ancha, un portador en la mañana del Viernes de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Se trataba de un cortador de carne, de 34 años, casado en segundas nupcias, cuya identidad omito, residente en la calle Álamos. Los forenses, don José Serrano Rivera y don Francisco García López, tras la autopsia, indicaron que había fallecido a consecuencia de una hemorragia cerebral.&lt;br /&gt;   Pocos números después de la semana santa, don Francisco García Pedrera comienza a publicar en El Adalid Lucentino un trabajo titulado “¡Suprimir las procesiones!”, donde trata de contrarrestar las opiniones vertidas por muchos con fama de eruditos en el sentido de que las procesiones deberían suprimirse porque  eran innecesarias y porque para ser católico no era preciso hacer esa ni ninguna otra manifestación externa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35391935-116103184467451515?l=luisferpr.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisferpr.blogspot.com/feeds/116103184467451515/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35391935&amp;postID=116103184467451515' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/116103184467451515'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/116103184467451515'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisferpr.blogspot.com/2006/10/la-cuaresma-y-la-semana-santa-de.html' title='La cuaresma y la semana santa de Lucena en 1904'/><author><name>Luisfernando Palma Robles</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17455852216834168738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3877/3937/1600/Cabeza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35391935.post-116103102431535936</id><published>2006-10-16T20:34:00.000Z</published><updated>2006-10-16T20:38:36.000Z</updated><title type='text'>Apuntes sobre la cuaresma lucentina de 1706</title><content type='html'>©Luisfernando Palma Robles,&lt;br /&gt;                      .&lt;br /&gt; Publicado en &lt;em&gt;Lucena Semanal&lt;/em&gt;, semana santa (2006) &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt; A comienzos de 1706, hace trescientos años, las relaciones entre el Ayuntamiento lucentino y la Parroquia estaban ciertamente enfriadas. En el fondo de estas desavenencias estaban las presiones fiscales hacia el clero secular ejercidas por la administración civil a consecuencia de los gastos que ocasionaba la guerra de Sucesión. Es probable que también contribuyese al enrarecimiento de esas relaciones la protesta que los señores capitulares municipales habían efectuado con motivo de la subida experimentada por los estipendios y  demás derechos parroquiales.&lt;br /&gt; En las fiestas más señaladas del año era costumbre por entonces que la comunidad de curas de San Mateo diese la paz a la la Corporación municipal, cuando ésta acudía a las funciones de Iglesia. Ante la actitud de la Parroquia de incumplimiento de tal rito, el corregidor de Lucena, don José Herrera y Quintanilla, consultó al respecto con el señor de Lucena, a la sazón el marqués- duque don Luis Francisco de la Cerda y Aragón, quien en carta de finales de diciembre de 1705 ordenó al Ayuntamiento lucentino que no acudiese como Corporación a la iglesia o a donde concurriesen los curas de la parroquial, sino que las funciones religiosas a las que estaba obligada a participar se celebrasen  en uno de los conventos del patronato del señor. Los capitulares decidieron en cumplimiento del mandato de don Luis Francisco llevar a cabo dichos actos piadosos en el convento de Nuestro Padre San Francisco, como se había hecho en ocasiones semejantes. Este cambio de lugar celebrativo era, según el marqués-duque, “el mayor castigo que se puede dar a los eclesiásticos, quedando mortificada su desatención con el desprecio de su ignorancia”.&lt;br /&gt; En la última decena de enero, como venía siendo costumbre por aquellos años, concretamente el día 26, último martes del mes, se publicó con toda solemnidad la Santa Bula de la Predicación, ceremonia que servía de heraldo a la cuaresma. Por parte del notario receptor, don Juan Tello Mellado, se hicieron entrega de 8.480 bulas a su depositario, Luis Gutiérrez. En esta ocasión se suscitaron dudas acerca del lugar que había de llevar en la procesión con la Corporación municipal el religioso predicador responsable de la mencionada publicación. Se acordó fijar que ocupase el inmediato posterior en orden protocolario al regidor decano, que a su vez era precedido por el corregidor, por alférez mayor y por el alguacil mayor, de mayor a menor rango. El Ayuntamiento pagó 30 reales en dos escudos de plata al padre predicador que vino  a la referida publicación de la Santa Bula de la Cruzada.&lt;br /&gt; El 2 de febrero tuvo lugar la fiesta y procesión de la festividad de Nuestra Señora de la Candelaria en la iglesia conventual de San Francisco de Asís. La cera que se trajo de Córdoba para esta fiesta religiosa importó 450 reales.&lt;br /&gt; La cuaresma dio comienzo el 17 de febrero. Un mes más tarde, el 20 de marzo, se dio a conocer en cabildo municipal un despacho del corregidor de Córdoba que incluia una copia de la carta enviada a esta capital por la reina María Luisa Gabriela de Saboya en la que solicitaba que se hiciesen rogativas por el éxito de la causa de su marido, que se encontraba entonces al frente de su ejército dispuesto a reconquistar Cataluña. Se determinó comunicar esta regia disposición al vicario y a los superiores y superioras de los distintos conventos, al mismo tiempo que se fijó para la celebración de esas rogativas el día 25 de marzo, jueves y fiesta de la Anunciación de Nuestra Señora.  Éstas consistirían en culto solemne al Santísimo Sacramento en el convento de Nuestro Padre San Francisco, con predicación del padre misionero de la cuaresma y con procesión vespertina de penitencia. Se debía pedir no solamente por el éxito bélico del monarca, sino también por el acierto de la reina gobernadora que, por cierto, en aquella fecha aún no había cumplido los dieciocho años. Esta precoz dirigente de los destinos españoles habia sido igualmente adelantada para las nupcias, pues cuando contrajo matrimonio con Felipe V, en la basílica de la Sábana Santa de Turín, le faltaban seis días para cumplir trece años.&lt;br /&gt;  Para la organización de los cultos de rogativa el Ayuntamiento nombró por comisarios a los regidores don Gabriel Recio Chacón de Rojas, vinculado con la cofradía carmelitana, y a don Ambrosio de Valenzuela Alarcón, muy relacionado con el Cristo de la Sangre.&lt;br /&gt; La cofradía de Pasión, establecida en la conventual de franciscanos, también estaba muy bien representada en el Cabildo municipal. El alguacil mayor, don Manuel Francisco de Góngora y Rico, era su hermano mayor; uno de los jurados, don Gonzalo Francisco Ortiz Repiso, había cedido a esa corporación pasionista en 1705 la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Columna, que la Cofradía Franciscana de Pasión, heredera de aquélla del miércoles santo lucentino, no saca actualmente en su procesión del lunes santo. &lt;br /&gt; En esta celebración de rogativas que tuvo lugar el 25 de marzo de 1706, como se había previsto predicó el oportuno sermón el padre Fr. Juan de Cabra, religioso franciscano que se encontraba de misión en el convento. El guardían recibió por ello 240 reales que se le dieron en un doblón de a ocho, esto es, una onza de oro.&lt;br /&gt;  En cera se gastaron 105 reales, por seis libras de cera blanca labrada para el altar y por cuatro libras y medía y alquiler de las hachetas para la procesión.&lt;br /&gt;  Se invirtieron15 rs en gratificar a Salvador del Valle y otros cocheros por conducir a los caballeros capitulares hasta el convento franciscano para asistir a los mencionados cultos de rogativa.&lt;br /&gt;  Como es natural se tiraron cohetes como anuncio de la celebración la víspera; el cohetero Juan Francisco de Montoya recibió por tal concepto 48 reales.&lt;br /&gt;  5 reales fueron pagados al pregonero público, Juan de la Cruz, por una de las ocupaciones que tenía encomendadas: llevar y traer los escaños para el asiento de los señores miembros del Cabildo municipal desde las casas consistoriales a la iglesia conventual franciscana.&lt;br /&gt; El 22 de marzo el Ayuntamiento lucentino designa quiénes serían los encargados de asistir a los conventos de San Francisco de Asís y de San Francisco de Paula el jueves santo para tomar las respectivas llaves de los Sagrarios, en conformidad con lo capitulado en las escrituras de patronato. Los encargados fueron el alférez mayor, don José Antonio de Carrión y Dávila, caballero de Santiago, para el primero y el regidor don Jacinto de Nieva y Cuenca para el segundo, entonces aún con la categoría de hospicio.&lt;br /&gt;  También decidieron los caballeros capitulares lucentinos, como estaba establecido, costear la cera de los monumentos eucarísticos de ambos establecimientos religiosos, entregándose a cada convento para tal destino 200 reales.&lt;br /&gt;  El día de san José tuvo lugar en la iglesia de carmelitas descalzos la misa cantada y votiva que costeaba la Corporación y por la que fray Diego de la Expectación, procurador conventual, recibió 12 reales. &lt;br /&gt; El domingo de Ramos de aquel año fue el 28 de marzo. Durante la semana santa asistió la Corporación a las procesiones. Para esta participación municipal se trajeron de Córdoba 48 hachuelas de cera blanca labrada, lo que ocasionó un gasto  de 710 reales.&lt;br /&gt; En aquella cuaresma, el guardián del convento franciscano de San Francisco de Asís, el padre Fr. Laurencio Garrido, había solicitado la aportación económica municipal para contribuir al gasto de la comunidad en la obra de la iglesia  y en concreto en el enlucido de la capilla mayor y arco toral que estaba amenazando ruina. Se le concedieron 200 reales.&lt;br /&gt; Por aquellos días los frailes franciscanos descalzos del entonces hospicio de San Bernardino de Sena en la ermita de Nuestra Señora del Valle hicieron petición al Municipio de dos fanegas de tierra para usarlas como huerta. Esta solicitud fue atendida previa licencia del marqués-duque. A instancias de estos mismos frailes se había repuesto en la segunda mitad de enero –tiempo idóneo para ello- la alameda de álamos negros desde la salida de la calle de San Pedro hasta el propio hospicio del Valle, efectuándose el pertinente zanjado para el resguardo de los árboles.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35391935-116103102431535936?l=luisferpr.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisferpr.blogspot.com/feeds/116103102431535936/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35391935&amp;postID=116103102431535936' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/116103102431535936'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/116103102431535936'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisferpr.blogspot.com/2006/10/apuntes-sobre-la-cuaresma-lucentina-de_16.html' title='Apuntes sobre la cuaresma lucentina de 1706'/><author><name>Luisfernando Palma Robles</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17455852216834168738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3877/3937/1600/Cabeza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35391935.post-116054412120476980</id><published>2006-10-11T04:55:00.000Z</published><updated>2006-10-11T05:28:11.310Z</updated><title type='text'>A los setenta años de la alternativa de Parejito</title><content type='html'>©Luisfernando Palma Robles&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en &lt;em&gt;Peña Taurina y Círculo Mercantil&lt;/em&gt;, Fería de Ntra. Sra. del Valle, Lucena (1995)y &lt;em&gt;Caireles&lt;/em&gt;, Barcelona (1995) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La pasada festividad del Bautista cumpliéronse setenta años de la alternativa en Cabra del torero Francisco Cesáreo de San José López y Parejo, conocido profesionalmente como &lt;em&gt;Parejito&lt;/em&gt;, nacido en el número 2 de la calle Avendaño, muy cerca de "su" llanete de San  Agustín, el 12 de septiembre de 1899.&lt;br /&gt; Juan López &lt;em&gt;Juanele&lt;/em&gt; publicó en 1991 una excelente monografía , única hasta la presente, sobre nuestro torero, trabajo complementado con una serie de artículos y reproducciones facsimilares sobre el arte de Cúchares en nuestra ciudad. Aprovecho la ocasión para recomendar vivamente este libro, en la que el autor, para sublimar su naturaleza lucentina, convierte simbólicamente su obra en una subida al santuario de Araceli.   &lt;br /&gt; En esta  septuagésima efeméride, a modo de homenaje, voy a efectuar un recorrido por aquel año taurino, central de los veinte, a través de la  prensa contemporánea y como modesta adición a lo recogido en el libro de &lt;em&gt;Juanele&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt; Según el diario sevillano &lt;em&gt;La Unión&lt;/em&gt;, el domingo de Resurrección, 12 de abril, se inauguró la temporada en Lucena. Se lidiaron reses de Moreno de Santamaría que mataron doce caballos. Francisco Ferrer &lt;em&gt;Pastoret&lt;/em&gt;, el torero de Orán, cortó una oreja; &lt;em&gt;Parejito&lt;/em&gt;,  estuvo -según el cronista-superior, y José Sánchez Campos obtuvo un triunfo grande: cortó orejas y fue constantemente ovacionado. Esta corrida, anunciada en el decenario local &lt;em&gt;Patria&lt;/em&gt;, fue a beneficio de los festejos en honor de María Santísima de Araceli. &lt;br /&gt; Al domingo siguiente actuó &lt;em&gt;Parejito&lt;/em&gt; en Carabanchel con ganado manso. Nuestro paisano estuvo bien en su conjunto, siendo ovacionado. Belmonte (Supongo que José, el hermano pequeño del coloso Juan)  realizó una labor aceptable con capa y banderillas y fue cogido, resultando con contusiones de alguna gravedad. Al tercer espada, Peláez (seguramente de nombre Luis), le fue devuelto el sexto de la tarde al corral.&lt;br /&gt; Repitió &lt;em&gt;Parejito&lt;/em&gt; en Carabanchel una semana más tarde, con reses de Cortés, cuatro de las cuales  fueron castigadas con banderillas de fuego, y una, por pequeña, fue sustituida. Luis Mera, de mucho cartel en  dicho coso madrileño, tuvo una actuación regular. Nuestro paisano, valiente con el capote y breve con la muleta. El tercer espada, el mejicano Ricardo Romero Freg, superior con capa y banderillas.&lt;br /&gt; El  3 de mayo, festividad aracelitana, se celebró en nuestra ciudad una corrida con novillos de Moreno Santamaría que mataron ocho caballos. A Manuel Pineda le devolvieron un astado a los corrales; el sevillano Emilio Fernández  Prieto estuvo bien. El triunfador de la tarde fue Sánchez Campos, quien cortó las dos orejas y el rabo de uno de sus enemigos y salió a hombros.&lt;br /&gt; Ese mismo día, en Almería, &lt;em&gt;Parejito&lt;/em&gt; tuvo una memorable actuación: monumental, toreando y con las banderillas; colosal, matando. Cortó dos orejas y un rabo y fue sacado a hombros. Sus compañeros de terna, Hilacho  y Gordillo, recibieron la ovación del respetable.   &lt;br /&gt; El último domingo de ese mes aracelitano, día 24, volvió el diestro lucentino a la capital urcitana. Las reses, que cumplieron, de Tardío. El cronista calificó de superior esta actuación de Parejito en Almería. Con él lidiaron &lt;em&gt;Hilacho&lt;/em&gt;, desigual, y &lt;em&gt;Saleri&lt;/em&gt; (por la fecha, Justino Mayor Martínez &lt;em&gt;Saleri III&lt;/em&gt;), especialmente bien en el tercero.&lt;br /&gt; La despedida como novillero de nuestro paisano tuvo lugar en Belmez en la corrida del Corpus y con ganado, bien presentado pero manso,de don Anastasio Martín. El primer espada, &lt;em&gt;Pastoret&lt;/em&gt;, fue aplaudido. El segundo, José Corzo &lt;em&gt;Corcito&lt;/em&gt;, no gustó y recibió dos avisos en su segundo. &lt;em&gt;Parejito&lt;/em&gt; demostró ser un gran matador, especialmente con la media al sexto, que lo hizo rodar sin puntilla; salió en hombros .&lt;br /&gt; Y llegó el día de la alternativa. El periódico sevillano &lt;em&gt;El Liberal&lt;/em&gt; recoge cómo en Cabra ese día de san Juan por la mañana se celebró la entrega de la bandera al somatén local en la explanada de la calle Juan Ulloa, donde se levantó un altar y, ante un público numeroso, la madrina, doña  Josefa Moreno de Pallarés, hizo entrega de la bandera al abanderado don Rafael Blanco. Tanto la citada madrina como el presidente de la comisión organizadora, señor Amo Rivas, y el gobernador militar hicieron uso de la palabra. Después se celebró el banquete de rigor, ofrecido por el alcalde, D. Rafael Blanco Serrano, al que concurrieron un centenar de personas. Por la noche, asistieron los invitados a una buñolada en el chalé de los señores de Pallarés. &lt;br /&gt; Al matador padrino, Ignacio Sánchez Mejías, el torero intelectual y seguidor tenaz  del Real Betis Balompié, cuya muerte por el toro &lt;em&gt;Granadino&lt;/em&gt; ha quedado inmortalizada en la mejor elegía compuesta en nuestro siglo, capaz por ella sola de consagrar a un poeta, no le pareció bien cómo se desarrollaron estos actos somatenistas; y así lo dejó escrito en &lt;em&gt;La Unión&lt;/em&gt;: &lt;em&gt;"La prensa de Madrid tenía anunciado para hoy 24 de junio el homenaje que Cabra, su pueblo natal, había de rendir al autor de Pepita Jiménez. También sabía yo que había una cosa de Somatenes, lo que no me sorprendía , porque ya me acostumbré a ver a estos armados patriotas por donde quiera que voy a torear. Llegué temprano. Desde Aguilar, donde dejé el expreso de Madrid, se tardan escasamente veinte minutos y, apenas tomado el desayuno, me lancé a la calle a compartir el regocijo de los egabrenses. Una doble fila de público forma vistosa avenida, donde medio centenar de somatenistas lucen sus armas (...) Todos los edificios cuelgan sus balcones como en la festividad del Corpus. Empiezan a llegar las autoridades. Suena la Marcha Real y bruscamente se corta el himno. El gobernador civil de Córdoba, a quien dedicaron los músicos ese honor, mandó juiciosamente que lo suprimieran (...) Una cosa tan sagrada, tan venerable, tan emocionante no debe estar al libre capricho de unos músicos de pueblo. Hoy mismo sucedió un hecho que me hizo meditar sobre esto: se trataba de entregar la bandera al Somatén de esta ciudad. Un altar, unos monaguillos, el arcipreste, la guardia civil y las personalidades que suelen concurrir a estos actos decoraban el lugar exornado de antemano en la delantera de la plaza de abastos. En la reja de ésta se apiña el pueblo como una masa simbólica. Una señora de Cabra, muy guapa y muy rubia, lee unas cuartillas. Un señor muy viejo le contesta (...) Al acabar las dos lecturas, suena otra vez la Marcha Real y de nuevo se ordena a los músicos que guarden silencio. Faltaba que hablar el general Pérez Herrera, que preside el acto. Este incidente, desconocido por la distancia, produjo hilaridad en el pueblo. A mí me dio coraje. Yo he sentido muchas veces ganas de llorar al oír el himno de España y me enfurece que se tome a broma. Lo mismo debió suceder al general, porque noté que le costaba mucho trabajo hilvanar su discurso (...) Después desfilaron los somatenistas  y terminó el acto. Yo recorro el pueblo. Voy detrás de la gente, esperando que ellos mismos me guien hasta el sitio donde se ha de celebrar el homenaje a Valera. Poco a poco se disuelve el gentío, y sin darme cuenta me encuentro solo en medio de la calle. Pregunto: el homenaje a  Valera, ¿dónde es? No saben contestarme. Alguien dice haberse suspendido. Yo así lo creo"&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt; &lt;em&gt;Juanele&lt;/em&gt; recoge en su libro -páginas 45 y 71- reproducción facsimilar de dos artículos sobre la alternativa de Parejito, firmados respectivamente por Manuel Mora y Florián Valentín .&lt;br /&gt; Según &lt;em&gt;El Liberal&lt;/em&gt;, el coso egabrense registró un lleno absoluto. Los toros de Conradi dieron buen juego, sobresaliendo el cuarto y el quinto. &lt;em&gt;Parejito&lt;/em&gt;, tras recibir de Sánchez Mejías los trastes de matar, comienza la faena con la izquierda, dando un natural y otro de pecho ligados. Cambia de mano y da otros varios regulares, para un pinchanzo. Más pases y otro gran pinchazo y media delantera que basta. Oye palmas del respetable. En el sexto, tras una faena regular, da la mejor estocada de la tarde, por lo que recibe la ovación del público, y sale en hombros.&lt;br /&gt; El tercero lo banderillearon los matadores. Ignacio comenzó la faena sentado en el estribo -situación que en Manzanares le costaría la vida "a las cinco de la tarde"-. Sigue trasteando desde cerca. Estocada delantera y descabello. Corta  una oreja. En el cuarto demuestra el torero bético sus superiores cualidades de banderillero. Faena buena y larga. Tras un pinchazo, termina con su enemigo de una gran estocada. Es ovacionado.&lt;br /&gt; La labor del testigo, Jose García &lt;em&gt;Algabeño&lt;/em&gt;, en el segundo fue calificada con el silencio de la plaza. En el quinto veroniquea muy bien. Superior con la izquierda en el último tercio, menos lucido con la diestra. Tres pinchazos y descabello .&lt;br /&gt; El semanario taurino sevillano &lt;em&gt;Seda y Oro&lt;/em&gt;, nada amigo de Ignacio, vio esta corrida con otros ojos . Para esta publicación la alternativa no era otra cosa que &lt;em&gt;"un truco de la empresa para hacer más pesetas en taquilla, explotando la proximidad de los lucentinos y la idolatría que sienten por su diminuto torero el gran amigo de Mussolini"&lt;/em&gt;. Más adelante indica que &lt;em&gt;"vimos una entrada regular en el sol y francamente mala en la sombra. El retraimiento del público era la muestra más evidente del descenso rápido del cartel mejiista". &lt;/em&gt;Este semanario escribe del "entendimiento" de Sánchez Mejías con cierto crítico con el que -dice- viajó después de la corrida a Córdoba para llegar a tiempo a teléfonos, temerosos de que otros se les adelantaran. Transcribo, a continuación, el fragmento de crónica correspondiente a  la actuación de nuestro paisano, firmada en &lt;em&gt;Seda y Oro&lt;/em&gt; por &lt;em&gt;Don Canuto&lt;/em&gt;: &lt;em&gt;"Parejito en su primero lanceó sin parar y tan sólo le vimos un quite lucido. Con la muleta, en la izquierda, dio pases ceñidos aunque un poco emocionadillo. Hubo un buen molinete y al cuadrar, entrando bien, dio un pinchazo bueno. Nuevos pases para otro pinchazo en lo alto, quedándose el toro, que era manso de solemnidad.&lt;br /&gt; Un espectador, excelente aficionado, dice desde uno de los tendidos: Éntrale al hilo de las tablas. Y Mejías, que le oyó, se encara con él y le contesta:¿Eres tú o él el que va a matar al toro!&lt;br /&gt; Nuevamente cuadra el toro y &lt;em&gt;Parejito&lt;/em&gt; aprovecha para media estocada buena que acaba con el de Conradi. Muchas palmas al voluntarioso chico.&lt;br /&gt; En el último, que brindó a Sánchez Mejías, hizo una faena muy valiente y eficaz, haciéndose del toro, que estaba incierto. Aprovechando el tiempo y entrando como hoy se ve pocas veces, consiguió media estocada que tumbó al toro sin puntilla. ¡Lo mejor de la tarde! Ovación, orejas, vuelta al ruedo y salida en hombros."&lt;/em&gt;  Obsérvese cómo aquí se señala que el segundo toro del flamante doctor &lt;em&gt;Parejito&lt;/em&gt; se fue al matadero sin orejas, apuntación  que no hace &lt;em&gt;El Liberal&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt; Según  &lt;em&gt;Juanele&lt;/em&gt; aquella temporada nuestro conciudadano toreó un considerable número de corridas, consiguiendo grandes triunfos. En Lucena,  en corrida de único matador con seis toros, obtuvo un éxito de primera. Fue cogido y llevado por nuestras calles al hospital en  camilla &lt;br /&gt; Concluyó la temporada en Córdoba, en la tercera de la feria de septiembre, alternando con el rejoneador don Antonio Cañero y los matadores Manuel Jiménez &lt;em&gt;Chicuelo&lt;/em&gt; y Miguel Báez &lt;em&gt;Litri&lt;/em&gt;, con ganado de don Juan Bautista Conradi. No dispongo de otra crónica de esta corrida más que la del semanario &lt;em&gt;Seda y Oro&lt;/em&gt;, donde la actuación de &lt;em&gt;Parejito&lt;/em&gt; la calificó &lt;em&gt;El Chico del Baratillo&lt;/em&gt; como de &lt;em&gt;"una de cal y una y media de arena. Al muchacho se le nota falta de entrenamiento, y quizá por esto no lució mucho su actuación. Si es también cierto que puso mucha voluntad en todo cuanto hizo y que fue muy aplaudido"&lt;/em&gt;. Indica además el cronista que cortó una oreja en el primero. &lt;em&gt;Juanele&lt;/em&gt; señala en su libro que el diestro de la calle Avendaño alcanzó un buen triunfo en esta corrida de otoño en Córdoba.&lt;br /&gt; Terminó la temporada. En nuestras plazas y llanetes a la luz última de las  tardes sentenciadas a abreviarse, con  la corona de espinas todavía en la sombra, las chiquillas lucentinas jugaban a la rueda como recogía Algar en &lt;em&gt;Luceria&lt;/em&gt;:&lt;br /&gt;                                  &lt;em&gt;"Unos  dicen que Belmonte&lt;br /&gt;                                  otros que Gallo Mayor&lt;br /&gt;                                  yo digo que es Parejito&lt;br /&gt;                                  el que torea mejor."&lt;br /&gt; &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;O como recordaba mi amiga Carmen:&lt;br /&gt;    &lt;em&gt;&lt;em&gt;"¡Quién ha visto a Parejito&lt;br /&gt;    tan chiquito torear!&lt;br /&gt;    El otro día en la plaza&lt;br /&gt;    un toro lo iba a matar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Todo el mundo va a la plaza&lt;br /&gt;    para ver a Parejito,&lt;br /&gt;    porque tiene mucha gracia&lt;br /&gt;    y es también...mu rebonito."&lt;/em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35391935-116054412120476980?l=luisferpr.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisferpr.blogspot.com/feeds/116054412120476980/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35391935&amp;postID=116054412120476980' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/116054412120476980'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/116054412120476980'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisferpr.blogspot.com/2006/10/los-setenta-aos-de-la-alternativa-de.html' title='A los setenta años de la alternativa de Parejito'/><author><name>Luisfernando Palma Robles</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17455852216834168738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3877/3937/1600/Cabeza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35391935.post-116030503446383079</id><published>2006-10-08T10:53:00.000Z</published><updated>2006-10-08T10:57:14.476Z</updated><title type='text'>La cofradía de la Veracruz y Paz en 1805</title><content type='html'>©Luisfernando Palma Robles&lt;br /&gt;                              &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en &lt;em&gt;Columna de Esperanza&lt;/em&gt;, Lucena (2005)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;    &lt;em&gt;¿Para qué son las guerras, Dios mío?”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;    (B. P. G., Trafalgar, XIII)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1805 es el año de la derrota hispano-francesa en Trafalgar, trozo de historia inmortalizado por don Benito Pérez Galdós. Este su lector, apasionado e incondicional, aprovecha la presente ocasión bicentenaria para continuar rindiendo homenaje a su memoria. Con don Benito tengo la deuda impagable de haberme acercado tiempo ha al fabuloso mundo del Ochocientos español, el siglo más español de todos los siglos, como lo llamase mi admirado don Enrique Tierno Galván.&lt;br /&gt;En 1805, hace doscientos años, la cofradía lucentina de la Veracruz y Paz había ya completado el conjunto imaginero semanasantero que ha llegado hasta nosotros, con excepción de la Santa Fe que se incorporaría en 1843; aunque su cruz como santa Vera-Cruz, norte y guía de la procesión del jueves santo entonces y hoy, sí formaba parte de aquel pretérito cortejo que partía de la ermita de la calle Ancha, esquina Veracruz o Amargura. En los primeros momentos del Ochocientos había incorporado el conjunto de la Piedad (Virgen de Piedra o de las Angustias), que sería desde entonces el misterio que cerraría o autorizaría la variada exposición en imágenes de la pasión de Cristo en la tarde del “jueves de la cena”. La representación del Crucificado sería en el devenir de esta extinta hermandad una muestra de inestabilidad procesional, pues fueron muchas las imágenes de esta iconografía cristífera las que participaron en su desfile a lo largo de la historia.&lt;br /&gt; Presidía por entonces la cofradía don Fernando Ramírez de Luque, cura beneficiado de los señores de Lucena e historiador. Apasionado e inquieto, don Fernando, en sus obras y actitudes, se manifestó tan amigo de las manifestaciones barrocas de religiosidad tradicional como enemigo del arte barroco que encierra la capilla del Sagrario de la archicofradía sacramental, recinto que la elite local levantó en la segunda mitad del siglo XVIII, en plena decadencia del señorío de los Comares-Medinaceli. Todo un misterio al que es difícil encontrarle explicación fuera del ámbito de las filias y de las fobias.&lt;br /&gt;Los primeros meses de 1805 fueron en Lucena laboralmente complicados, a consecuencia de la dificultad para las tareas agrícolas y a la notoria escasez de trigo. Esto dio lugar a levantamientos por parte de los jornaleros impulsados por su estado de necesidad, que fueron contenidos por la intervención del corregidor, don Antonio de la Escalera, con la ayuda de la fuerza mandada por el coronel don Miguel de Ibarrola, quien desempeñaba en nuestra ciudad el cargo de comandante de armas. Más de mil personas habían quedado reducidas a la mendicidad por los días finales de enero. Don Enrique de Guzmán el Bueno, alférez mayor y muy ligado a la hermandad de la Veracruz, don José de Luna y Vargas, regidor de preeminencia, y el abogado don Pedro José Moyano Díaz, diputado del Común, componen una comisión encargada de acudir a la población más necesitada, una vez que la Junta de  hacendados no había aceptado el repartimiento de jornaleros entre los pudientes.&lt;br /&gt; De acuerdo con lo dispuesto por el Real y Supremo Consejo de Castilla, la Corporación municipal había recibido, para su posterior reintegro, 62 872 rs y 5 mrs pertenecientes a capitales eclesiásticos con la finalidad de invertir tal cantidad en trigo para el abastecimiento del pueblo. En este mismo orden de cosas, se decidió oficiar al vicario de la Iglesia local para que designase un eclesiástico que juntamente con los regidores comisionados al efecto reconocieran las casas de los señores curas y aquellas otras donde presumiblemente pudiera haber trigo, con objeto de atender la urgencia que la población experimentaba. Por otra parte, el citado abogado Moyano, diputado del Común, había comprado en Málaga, por orden de la Municipalidad lucentina, 3 300 fanegas de trigo. Moyano escribió desde esa capital manifestando que para el pago de su compra había buscado siete talegas de plata que debía restituir, para lo cual solicitaba se le enviase el dinero. El Ayuntamiento le manifestó en su respuesta la falta de fondos del Pósito común y acordó que fuera el regidor don Sebastián Gálvez Cañero, depositario del Pósito, quien aprontara la cantidad. &lt;br /&gt; El mal tiempo de aquel invierno lo pone de manifiesto el torcimiento que había experimentado la fachada principal del ayuntamiento, “cuyas columnas, único base en que estriba la subsistencia, van perdiendo el orden”. El maestro mayor de obras de la Ciudad, Juan Pérez de Toro, manifestó que a esa modificación arquitectónica habían contribuido en gran parte los “últimos fuertes huracanes y las excesivas lluvias experimentadas en estos días”.&lt;br /&gt; En la solemne función religiosa que tuvo lugar en la ermita con motivo de la festividad de Nuestra Señora de la Paz (24 de enero), intervino la capilla de música de San Mateo y en los tres días del jubileo de las cuarenta horas celebrado en el referido templo de la calle Ancha, como parte integrante de esos cultos marianos, la Música extravagante (aficionados no vinculados a la Iglesia) participó con sus instrumentos desde el Manifiesto hasta la Reserva y a su cargo corrió el canto del Rosario. Completaron estos cultos de enero, honras fúnebres en memoria de los hermanos difuntos de la cofradía. El encargado por la hermandad veracruceña para la organización de estos actos de enero fue Juan José Fernández, cuadrillero “en la insignia de Jesús y San Pedro en su santo Lavatorio”. El cura Ramírez, hermano mayor, ayudó a la función y jubileo reseñados con la limosna de 60 reales. El estipendio correspondiente a cada misa aplicada por el alma de un cofrade era entonces de 4 reales. Las contribuciones de los hermanos, recaudadas durante todo el año por Pedro Castellano, sacristán de la ermita, muñidor y cobrador de la cofradía, ascendió a 889 reales con 8 maravedís. Castellano, por su parte, recibió de la corporación veracruceña 594 reales; 384, de su salario de 32 reales mensuales y 210, importe de tres arrobas de aceite destinadas a la lámpara que alumbraba a Nuestra Señora de la Paz, titular letífica de esta institución también pasionista.&lt;br /&gt; No solamente se retribuía por el hecho de cobrar las cuotas de los hermanos, sino que el tesorero, a la sazón don Alonso Vázquez del Valle, percibió 120 reales correspondientes a su anualidad por su labor de formar las cuentas, incluyéndose en esa cantidad gastos de escritorio y demás en relación con el referido oficio.&lt;br /&gt; Sin entrar en detalle de los ingresos habidos aquel año en concepto de alquiler de las casas propias de la cofradía, anotamos uno de 265 reales con 2 maravedís que le fue entregado al tesorero por “los que cobran el cuarto [importe de las entradas al espectáculo] que corresponde a la Virgen de la Paz en su casa de comedias [en las puertas de patio, cazuelas y camarines], de trece funciones que hicieron varios vecinos de esta ciudad”.&lt;br /&gt;Durante aquel año que comenzó con tan mal tiempo hubo que efectuar, una vez más, obras de albañilería en las pertenencias de la hermandad. El maestro mayor de obras públicas de nuestro Ayuntamiento, Juan Pérez de Toro, arquitecto y fontanero, certificó haber “recorrido los tejados del cuerpo de iglesia, los de la casas contiguas y todos los de la casa de comedias, en los cuales se han descubierto algunos pedazos, encintando sus caballetes [poniendo la linea de separación de las dos vertientes del tejado] y testeros y en uno de ellos metido una viga y además poner un palo nuevo para sostener la armadura del tablado”. Estos gastos de reparación ascendieron a 464 reales y 14 maravedís.&lt;br /&gt;En la relación de reparaciones llevadas a cabo por orden de la cofradía nos encontramos con la del farol de santa Elena, tan vinculada a la invención de la Cruz; ya que, según la tradición, fue la descubridora  de la Veracruz de Nuestro Señor en las excavaciones que ella misma dirigió. Reza la anotación de cuentas de la desaparecida hermandad del jueves santo lucentino: se pagó 1 real y 17 maravedís a Rafael de Tapia, maestro hojalatero, por “componer el farol de santa Elena que está en la esquina de la ermita”; fuente documental para conocer que en la esquina de Veracruz con Ancha se encontraba la imagen de esta santa, madre del emperador Constantino y ella también emperatriz, en cuya representación iconográfica suelen figurar la cruz, la corona de espinas y los tres clavos.  &lt;br /&gt;El miércoles 27 de febrero dio comienzo la cuaresma. El jueves santo, 11 de abril, se llevó a cabo la procesión de costumbre. Fue el presbítero don Joaquín de Burgos y Villegas, sacristán mayor de San Mateo, quien, con la anuencia del hermano mayor y cuadrilleros, suplió los gastos de la procesión que salió de la Santa Veracruz, cuyo importe ascendió a 293 reales.&lt;br /&gt;Tenemos constancia de los fallecimientos durante 1805 de dos hermanas y un hermano de la cofradía: Antonia Sanz, Ángela Caballero y Francisco Hurtado. &lt;br /&gt;Se sabe que en la mañana del jueves de Corpus Christi, en aquella ocasión coincidente con el día de san Antonio de Padua, hermanos de la cofradía de la Veracruz y Paz asistieron a la procesión sacramental que salió, como siempre, de la mayor parroquial de San Mateo. Como refresco para esos cofrades el confitero Juan Morales preparó tres libras de bizcochos y media de vino.  &lt;br /&gt;                               &lt;br /&gt;Fuentes documentales&lt;br /&gt;• Archivo Histórico Municipal de Lucena, Actas capitulares, 1805.&lt;br /&gt;• Archivo Parroquial de Santiago de Lucena, Cofradía de la Paz, “Cuentas dadas por don Alonso Vázquez del Valle, tesorero de la Venerable Cofradía de María Santísima de la Paz, 1805”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35391935-116030503446383079?l=luisferpr.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisferpr.blogspot.com/feeds/116030503446383079/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35391935&amp;postID=116030503446383079' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/116030503446383079'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/116030503446383079'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisferpr.blogspot.com/2006/10/la-cofrada-de-la-veracruz-y-paz-en_08.html' title='La cofradía de la Veracruz y Paz en 1805'/><author><name>Luisfernando Palma Robles</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17455852216834168738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3877/3937/1600/Cabeza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35391935.post-116014633533813340</id><published>2006-10-06T14:44:00.000Z</published><updated>2006-10-06T14:52:15.356Z</updated><title type='text'>San José y el torero Pepe Hillo</title><content type='html'>©Luisfernando Palma Robles&lt;br /&gt;Publicado en &lt;em&gt;Caireles&lt;/em&gt;, Barcelona (2002)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He pasado en mi vida de ser espectador de corridas taurinas a ser  sólo entusiasta de la historia de la Tauromaquia. La retirada de Curro Romero ha actuado de cachetera, asestando con la puntilla en el espacio intervertebral de mi afición taurina el golpe que me ausenta, directa y mediáticamente,  de los ruedos. Puede ser que algún mañana alguien  cicatrice esa mortal herida, para que resucite al espectáculo festivo de la muerte en la tarde.&lt;br /&gt;Hay unos momentos del ritual taurino que siempre me han llamado la atención. Se trata de los que componen la oración privada –a lo mejor en latín, quién sabe- que el matador oficiante lleva a cabo, cabeza gacha y entregada, ante la baraja de imágenes sagradas en la intimidad de la habitación del hotel. Muchas estampas; aunque, en una alta proporción, los diestros son especialmente devotos de una  particular imagen. Pepe Illo lo era de su santo homónimo, devoción que le llevó a donar una imagen escultórica del santo patriarca a la popular hermandad sevillana del Baratillo, vecina del coso de la Real Maestranza de Caballería, en el barrio de El Arenal, inmortalizado por Lope de Vega:&lt;br /&gt;“¡Famoso está el Arenal!&lt;br /&gt;¿Cuándo lo dejó de ser?&lt;br /&gt;No tiene, a mi parecer,&lt;br /&gt;todo el mundo vista igual” &lt;br /&gt;Pepe Hillo (derivado seguro de Pepillo) nació en Sevilla en 1754 . Durante algún tiempo se discutió mucho acerca del lugar de su nacimiento, así como de la fecha en que tuvo lugar tal venida al mundo; pero el Doctor Thebussem  dio en la sevillana parroquia colegial del Divino Salvador con la partida de bautismo de José Matilde –el segundo nombre, el de la santa del día- que nació el día 14 de marzo a las seis de la mañana, hijo de Juan Antonio Delgado y de Agustina Guerra, su mujer .&lt;br /&gt; Consta su actuación en Madrid en 1774 a las órdenes de su mentor Joaquín Rodríguez Costillares. En 1777, la Junta de Hospìtales de Madrid, empresaria por así decirlo del coso de la villa y corte, desea que los famosos lidiadores rondeños Juan Romero y su hijo Pedro toreen en la capital de España. Éstos se niegan y entonces a la Junta no le queda otro remedio que contratar a Costillares y a su discípulo Pepe Hillo. El diestro últimamente citado tiene que cumplir sus compromisos con la Real Maestranza de Sevilla, por lo que las corridas de la capital andaluza se celebran los días 11, 12, 14 y 16 de mayo para que el matador pueda salir para Madrid el 17 .&lt;br /&gt;En comunicación efectuada al prestigioso farmacéutico y gran aficionado a la Tauromaquia don Antonio Moreno Bote de Acevedo, expresa Pedro Romero que “En año de 78 conocí y trabajé en mi oficio de matador de toros en la plaza de Cádiz con don José Delgado Hillo” . De esta fecha parece arrancar la rivalidad entre Pedro Romero y Pepe Hillo, representante el primero de la llamada escuela rondeña y el segundo de la conocida como sevillana. Con el riesgo que toda simplificación lleva consigo podemos asociar la primera a los términos “seriedad y profundidad” y la segunda a “toreo vistoso y alegre.” &lt;br /&gt;Pepe Hillo, quien por su muerte entró de lleno en las páginas del Legendario y de la Mitología, ha pasado a la historia por ser autor (?) de una preceptiva taurina: La Tauromaquia o arte de torear. Obra utilísima para los torerios de profesión, para los aficionados y toda clase de sugetos [sic] que gustan de toros. Su primera edición está fechada en Cádiz, imprenta de Manuel Jiménez Carreño, año 1796 .  Es prácticamente imposible que el torero redactase esta Tauromaquia, pues, entre otras razones, se dice de él que desconocía lo más elemental de la lectura y de la escritura y  que sólo cogía recado de escribir para dibujar su firma. Todo apunta a que el autor literario de la obra fuese su gran amigo y cronista de su muerte don José de la Tijera.&lt;br /&gt;Pepe Hillo fue el inventor de la suerte de frente por detrás, que así se describe en su Tauromaquia: “Esta suerte es aquella que hace el diestro situándose de espaldas en la rectitud del terreno que ocupa el toro, teniendo la capa puesta por detrás al modo que de frente; y, luego que aquel le parte, le carga la suerte, dando el remate con una vuelta de espaldas, y formando un medio círculo con los pies, con lo que deja al toro proporcionado para segunda suerte. Soy el inventor de ella, y la he ejecutado siempre con fortuna; bien es verdad que solo la he hecho a las reses boyantes cuando tienen piernas, para rematarla bien; y en otras circunstancias no aconsejo a ninguno que la ejecute.” &lt;br /&gt;La muerte de Pepe Hillo por el toro Barbudo es uno de los  momentos más significativos de la historia taurina . Fue en Madrid el 11 de mayo de 1801. La corrida de aquel día, con sesiones como era entonces habitual de mañana y tarde, tenía como espadas, además de al malogrado diestro, a José Romero (su hermano Pedro, el gran rival de Pepe Hillo, se había ya retirado) y a Antonio de los Santos. Por la mañana, Pepe Hillo había sufrido un puntazo en una pierna, por lo que era lógico que no continuase lidiando. Sin embargo el torero sevillano salío por la tarde a efectuar su labor profesional. El séptimo de la  tarde, el citado Barbudo, de la ganadería de don Luis Rodríguez San Juan, de Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), negro, de buen tamaño y corniabierto,  lo enganchó cuando el maestro entró a matarlo. &lt;br /&gt;Don José de la Tijera, testigo de la mortal cornada que recibió nuestro diestro sevillano, describe así los últimos momentos de la carrera de éste: “Sólo recibió el toro cuatro varas, a las que entró siempre huyendo de los caballos. Después, con mucha maestría le clavó un par de banderillas el aplaudido Antonio Santos, y seguidamente le clavaron otros tres pares, Joaquín Díaz y Manuel Jaramillo. Luego se presentó a matarle José Delgado Illo: le dio tres pases de muleta por el orden común, despidiéndole por la izquierda y el restante de los que llaman al pecho, con el cual se libertó del apuro contra los tableros, en que le encerró la mucha prontitud con que se revolvió el toro, algo atravesado, no hallándose puesto aquél en la mejor situación.&lt;br /&gt;“Estando ya en la fatal de la derecha del toril, a corta distancia de él, y con la cabeza algo terciada a la barrera, se armó el matador para estoquearle; lo tanteó citándole o llamándole la atención de la muleta, deteniéndose y sesgándole algo más de lo regular, se arrojó a darle la estocada a toro parado y la introdujo superficialmente como media espada por el lado contrario o izquierdo. En este propio acto le enganchó con el pitón derecho por el cañón izquierdo de los calzones y lo tiró por encima de la espaldilla al suelo, cayendo boca arriba. Bien porque el golpe le hizo perder el sentido, o por el mucho con que pudo estar, para conocer que en aquel trance debió quedar sin movimiento, es lo cierto que, careciendo de él, se mantuvo en dicha forma ínterin le cargó el toro con la mayor velocidad y ensartándole con el cuerno izquierdo por la boca del estómago, le suspendió en el aire y campaneándole en distintas posiciones, le tuvo más de un minuto destrozándole en menudas partes cuanto contiene la cavidad del vientre y pecho, a más de diez costillas fracturadas, hasta que le soltó en la tierra inmóvil y con solo algunos espíritus de vida.”    &lt;br /&gt;  Volvamos a San José. Pepe Hillo, vecino del barrio del Arenal y, por tanto, de la Real Maestranza, regaló, como indiqué en las primeras líneas, una imagen del santo esposo de María a la capilla del Baratillo, aledaña del coso taurino sevillano. Refiriéndose a la oración del torero ante la imagen del santo, el pueblo cantaba, como intuyendo su trágico fin:&lt;br /&gt;  “Qué lástima me ha dado&lt;br /&gt; de ver a Illo&lt;br /&gt; rezando en la capilla&lt;br /&gt;          del Baratillo.” &lt;br /&gt;  La imagen, en verdad, no posee gran mérito artístico, aunque sí un enorme sabor popular, debido, sin duda, a ser donación del legendario torero. En su peana se lee: “Este Santo Patriarcha se hizo y colocó en este altar a devoción y diligencia de Joseph Delgado-Yllo en 19 de marzo de 1774 años”. Por ser la referida imagen josefina titular de la cofradía del Baratillo desde el 7 de agosto de 1783 , ésta le dedica todos los 19 de marzo una función y tiene la citada titularidad representada en su escudo mediante una sierra.&lt;br /&gt; En un inventario figura entre los bienes del torero una lámina del santo patriarca , lo que confirma, aún más, la devoción que José Delgado Guerra sentía por el patrón de los carpinteros.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35391935-116014633533813340?l=luisferpr.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisferpr.blogspot.com/feeds/116014633533813340/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35391935&amp;postID=116014633533813340' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/116014633533813340'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/116014633533813340'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisferpr.blogspot.com/2006/10/san-jos-y-el-torero-pepe-hillo.html' title='San José y el torero Pepe Hillo'/><author><name>Luisfernando Palma Robles</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17455852216834168738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3877/3937/1600/Cabeza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35391935.post-116001798887166525</id><published>2006-10-05T03:07:00.000Z</published><updated>2006-10-05T03:16:16.613Z</updated><title type='text'>La Congregación Servita de Lucena y el taller prieguense de Remigio del Mármol</title><content type='html'>©Luisfernando Palma Robles&lt;br /&gt;                          &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en &lt;em&gt;Fuente del Rey&lt;/em&gt;, nº 221, Priego de Córdoba (2002), pp. 7 y 8.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A principios de 1807, la junta rectora de la Congregación de Servitas de Lucena, presidida por el padre corrector don Pedro José Ramírez y Contreras, decidió comisionar al propio corrector y al clérigo capellán don Antonio Ortiz Repiso, a fin de que “para mayor decencia, culto y adorno del altar y camarín en que se venera la citada nuestra principal Imagen y Tutelar María Santísima de los Dolores, atendidas las razones y fundamentos expuestos”, encargasen  sendas imágenes “de la altura proporcionada que representen a San Felipe Benicio y Santa Juliana de Falconeri, dos de los santos fundadores de nuestra Congregación y de la Orden y Religión de Siervos de María.”   &lt;br /&gt; En el mes de agosto el corrector Ramírez y Contreras da cuenta a la junta de oficiales cómo ha tenido respuesta del escultor de Priego y que se hacía preciso nombrar dos  diputados para que “se entendiesen con él en punto a la construcción de los dos santos, San Felipe Benicio y Santa Juliana Falconeri, y que fuesen de lo mejor que ejecutase dicho artífice”. Los comisionados fueron en esta ocasión el citado padre corrector y el hermano Vicente Serrano .&lt;br /&gt; En las cuentas de la Congregación Servita lucentina, existe una anotación en la que se dice que “se servirá entregar nuestro hermano receptor Juan de Dios del Valle 1.360 reales importo de dos esculturas de San Felipe Benicio y Santa Juliana de Falconieri, para el público culto y veneración de nuestra Congregación, las que se han ejecutado por el escultor Remigio del Mármol, vecino de la villa de Priego, y para que conste damos la presente firmada de nuestra mano, del hermano prior y secretario, que da fe en Lucena a 30 de marzo de 1808”. Están las firmas del corrector Ramírez y Contreras, del prior don Francisco de Polo y Valenzuela y del secretario don Juan Cabello Veredas. Al dorso de esta póliza se puede leer lo que sigue y firma el corrector Ramírez y Contreras: “Recibí la expresada cantidad de la póliza de la vuelta por haberla yo satisfecho al maestro. Lucena, 31 de marzo de 1808.”     &lt;br /&gt; El escultor Remigio del Mármol, como es sabido, desarrolló su obra fundamentalmente en Priego, aunque había nacido en Alcalá la Real en 1760. En un principio trabajó  en el taller de Francisco Javier Pedrajas y más tarde llevó la dirección de su propio taller. Su obra, evoluciona del Rococó al Neoclasicismo. &lt;br /&gt; En el último decenio del Setecientos efectúa el retablo y camarín de la Virgen de la Caridad o de los Desamparados, situados al comienzo de la nave derecha de la iglesia parroquial de la Asunción. La antigua ermita de San José, hoy parroquial de Nuestra Señora del Carmen, fue reedificada, tras encontrarse en estado ruinoso, en los últimos Setecientos y primeros Ochocientos, bajo la dirección del artista alcalaíno de referencia. Precisamente sus labores neoclásicas más marcadas se encuentran en la portada y torre de esa iglesia. Mármol utiliza en ellas como fuente de inspiración los trabajos de Andrés de Vandelvira, artista del Renacimiento de Jaén y provincia. Se sabe que Remigio del Mármol desempeñó el cargo de maestro de novicios en el Venerable Orden Tercero del Carmen. La prieguense Fuente Nueva del Rey se llevó a cabo en 1802 siendo dirigida por Mármol, autor asimismo del grupo escultórico del estanque central de Neptuno y Anfitríte.  &lt;br /&gt;    Los antiguos servitas llevaban a cabo cultos en honor de san Felipe Benicio, en torno de su festividad litúrgica del 23 de agosto. En la misa de este día, según el Ritual propio servita, tras el evangelio se procedía a la lectura de pasajes de la vida de san Felipe Benicio, para proseguir con la bendición ritualizada de los panes y el agua, traídos por los devotos. El pan bendito se repartía con posterioridad a los pobres.  En las cuentas de 1788 –primer año de su residencia en San Mateo- se nos habla del gasto de 27 reales y medio "importo de dos libras y media de cera que se gastaron en la función que se celebró en la Parroquia a nuestro glorioso Padre San Felipe Benicio”  En 1796 hay una referencia a la aportación económica por parte del vice corrector Amaro a los cultos de agosto, por ser el mes en que se celebraba la festividad  de este santo.  Al año siguiente los servitas acuerdan que “se hiciese todos los años y en su día una fiesta con Manifiesto y sermón a Sr. S. Felipe Benicii, como Fundador [sic] de Nuestro Orden Tercero”.   Las cuentas de ese mismo año nos hablan de la entrega a Blas Sáez, mayordomo de la capilla de música de San Mateo, de 22 reales, por la asistencia de media capilla a la función de san Felipe Benicio, y también se contabilizan 34 reales recibidos por don Joaquín de Burgos Villegas, correspondientes a los derechos parroquiales de la fiesta que se celebró en honor del referido santo servita.  &lt;br /&gt; También podemos encontrar entre los papeles de la antigua corporación servita lucentina referencias al culto ofrecido a santa Juliana de Falconieri,  cuya fiesta litúrgica se celebra el 19 de junio. En 1796, en  junta celebrada bajo la presidencia del vice corrector don Bartolomé Antonio de Amaro, éste propuso que siendo “el domingo inmediato día de Nuestra Santa Juliana de Falconieri en que había indulgencia plenaria, le parecía se hiciese algún obsequio demostrativo por nuestra Congregación y se encargó entablar una misa cantada para dicho día”. Los oficiales expusieron la falta de fondos de la corporación; no obstante, diputaron “para tratar el precio con los señores curas y demás que ocurriese” al referido vice corrector y al secretario don Antonio Ortiz Repiso. Igualmente se decidió que “en cuanto al consto, sin violencia sino voluntariamente, lo pagarían los hermanos fervorosos como lo hacían con las misas cantadas todos los viernes (...) y que sólo pusiese nuestra Congregación por ahora la cera.”  En las cuentas consta que la Congregación aportó 12 reales a los derechos parroquiales de una misa cantada con ministros en el día de santa Juliana de Falconieri. &lt;br /&gt; Según se  deduce  de las cuentas de la Congregación, recibo fechado en 1808.4.12, las imágenes entregadas ese año por Remigio del Mármol de san Felipe y santa Juliana eran procesionados por los servitas: “Al maestro de carpintero por las parigüelas de los santos nuevos, 88 rs. Al maestro de pintor por pintar las dichas, 15 reales, Por los tornillos para fijar en ellas a los santos, 36 rs” En la misma anotación se nos habla del “Crucifijo para San Felipe, 20 reales, y de las diademas y bandera, 30 reales.”  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35391935-116001798887166525?l=luisferpr.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisferpr.blogspot.com/feeds/116001798887166525/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35391935&amp;postID=116001798887166525' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/116001798887166525'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/116001798887166525'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisferpr.blogspot.com/2006/10/la-congregacin-servita-de-lucena-y-el.html' title='La Congregación Servita de Lucena y el taller prieguense de Remigio del Mármol'/><author><name>Luisfernando Palma Robles</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17455852216834168738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3877/3937/1600/Cabeza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35391935.post-116001762020967021</id><published>2006-10-05T03:02:00.000Z</published><updated>2006-10-05T03:07:00.226Z</updated><title type='text'>Toros en Lucena, 1833</title><content type='html'>©Luisfernando PALMA ROBLES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en &lt;em&gt;Caireles&lt;/em&gt;, Barcelona (2003)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; 1833 es un año especialmente movido para la monarquía española. Comienza con el restablecimiento de la pragmática sanción de Carlos IV que abolía la ley sálica de Felipe V (1713), ley ésta que disponía la transmisión de la corona de varón en varón, con preferencia sobre las mujeres de mejor derecho. El 20 de junio jura como heredera y en virtud de la pragmática citada la princesita de tres años aún no cumplidos María Isabel Luisa (más tarde Isabel II). El 29 de septiembre muere el rey Fernando VII y el día de los santos inocentes su viuda y sobrina María Cristina contrae matrimonio morganático con el apuesto guardia de corps Fernando Muñoz, matrimonio en principio secreto aunque más tarde se diría de la regia viuda: “Está casada en secreto y á públicamente embarazada”. En octubre, recién fallecido Fernando VII, su hermano don Carlos María Isidro se proclama Carlos V de España, al no reconocer a su sobrina Isabelita como heredera, siendo éste el punto de arranque de la primera guerra carlista.&lt;br /&gt; El Ayuntamiento de Lucena vivía por aquellos años una auténtica crisis. Unas rentas de propios exhaustas y una gran variedad de impuestos con un alto porcentaje de fallidos propiciaban que muy pocos quisieran desempeñar los anuales empleos concejiles, puesto que, entre otros peligros, corrían el riesgo del embargo de sus bienes. Como consecuencia, durante todo el año se suceden las reclamaciones de los electos para no ejercer tales empleos, alegando lo más variados motivos, siendo exonerados por la Real Chancillería de Granada en muchos casos. Gastos de primera necesidad no podían atenderse como por ejemplo los derivados del reconocimiento de las cañerías públicas que se encontraban en pésimo estado; por tal motivo la Intendencia provincial obliga a los componentes de la Corporación municipal a que apronten de su capital particular las dietas devengadas por el fontanero cordobés don Rafael Bonilla, que se encontraba en Lucena a la espera de recibir las pertinentes órdenes para efectuar el citado reconocimiento, incluyendo los gastos de ida y vuelta a la capital provincial.&lt;br /&gt;  Pero toda esta situación no era óbice para el deseo de llevar a cabo manifestaciones monárquico-festivas. El 25 de mayo los caballeros capitulares disponen que ante la proximidad de la festividad del santo del rey (30 de mayo) se hagan iluminaciones públicas en la noche del 29 así como en la del día 30. También se determina adornar la fachada del ayuntamiento poniendo en ella el busto de su majestad convenientemente iluminado y que las demás casas de la Plaza Real (Plaza Nueva) cubriesen sus fachadas con “la mayor suntuosidad posible en obsequio del retrato del soberano”. Las dos noches habría de actuar en las propias casas capitulares una orquesta, desde las ocho hasta las doce. En cuanto a celebraciones religiosas, se decide efectuar una solemne función con tedeum  en San Mateo a las diez de la mañana del día del santo. A este piadoso acto se conviene invitar a los prelados de las comunidades religiosas,cofradía sacerdotal de San Pedro, comandante de armas y oficiales de las clases militares, voluntarios realistas y caballeros maestrantes. Según mis anotaciones en la Lucena de 1833 residían al menos once maestrantes: de la Real de Sevilla, don José Álvarez de Sotomayor  y Domínguez ( conde de Hust),  don Rafael Nieto Tamarit y Villegas, don José María Ramírez Chacón, don Enrique de Guzmán el Bueno, don José Cerrato Aguilar (marqués de Villacaños), don  Joaquín Ramírez Tous de Monsalve y su hijo don Pedro Domingo Ramírez Fernández de Córdoba; de la Real de Granada, don Vicente Cerrato Tafur (padre del citado Cerrato Aguilar), don Juan José Ramírez y Castilla (padre del citado Ramírez y Chacón), su cuñado don José Chacón Altamirano (II marqués de Campo de Aras y IV marqués de Alhendín de la Vega de Granada) y don Mariano Cordón Robles; de la Real de Ronda,  el cuñado de este último don Antonio Cabrera Ruiz de Castroviejo. &lt;br /&gt; En esa misma sesión consistorial que preside el corregidor Alzamora se acuerda solicitar al presidente del Consejo de Castilla la celebración de tres corridas de novillos para festejar la jura de “la muy excelsa princesa primogénita doña María Isabel Luisa, heredera del trono de las Españas y siendo muy propio de estos leales sentimientos el solemnizar tan fausto y memorable suceso del modo que corresponde en medio de los apuros de los fondos procomunales”. Para estos efectos se nombra una comisión compuesta por el regidor decano don Ángel José Navajas, abogado del Ilustre Colegio de Sevilla, y el diputado del Común (en funciones de síndico personero por no estar cubierto este empleo) don José López Sánchez, médico  titular. &lt;br /&gt;El 18 de junio se acuerda ordenar al apoderado del Ayuntamiento en la capital cordobesa, don Francisco Ferrer, que consulte en la Intendencia de Rentas Reales acerca de los derechos de todas clases que devengarían las tres corridas de novillos embolados que se celebrarían con la licencia del Consejo de Castilla. No había pasado una semana cuando Ferrer comunica a la Excma. Corporación que únicamente deben satisfacerse por cada una de las corridas de novillos 100 reales de vellón, siempre y cuando las reses no sean de muerte. En el caso de que lo fueran –aunque fuese una sola- se habría de pagar 150 rs. por función. &lt;br /&gt;El 28 de junio se acuerda que la celebraciones locales con motivo de la jura de la princesa heredera, que había tenido lugar el día 20 de ese mes, se llevasen a cabo los días 23, 24 y 25 de julio y así también se conmemoraría el santo de la reina Cristina (día 24). A primeros de julio el Ayuntamiento decide oficiar al señor marqués de Campo de Aras, a la sazón don José Chacón Altamirano, segundo poseedor de tal título nobiliario,  “interesando su patriotismo y celo para que se sirva proporcionar del ganado de su propiedad el número de reses de la clase que hace al caso para las expresadas corridas.” &lt;br /&gt;El día 20 deciden los capitulares lucentinos que dada la proximidad de los día señalados para las fiestas reales se oficie al señor vicario y a los prelados de las comunidades religiosas masculinas y femeninas con el objeto de que se sirviesen anunciar la referida festividad con repique de campanas los días 23 y 24 al mediodía y por la noche a la hora de ánimas.&lt;br /&gt;En esa misma sesión se designaron al maestro mayor de obras públicas don Antonio Pérez y Arjona así como a los también maestros del mismo arte don Antonio Moreno Pérez, don Acisclo Ramírez López y don Juan Rogelio de Gálvez, y a los maestros carpinteros don Antonio Delgado, don Manuel Jiménez y don Diego Sojo, para que llevasen a cabo “con toda prolijidad y escrupulosidad reconocimiento formal de toda la obra de madera construida en la Plaza Real”. Igualmente se acuerda notificar a los dueños de las casas de la Plaza Nueva que no permitan que persona alguna se sitúe en los tejados ni que se pongan tablas en las fachadas, “colgadas ni de otro modo”,   bajo la multa de cincuenta ducados.&lt;br /&gt;Una vez celebradas los festejos taurinos, el Ayuntamiento lucentino, concretamente el 10 de agosto y tras la lectura de una circular inserta en el Boletín Oficial de la Provincia sobre el asunto, recordó los derechos asignados a la Escuela de Tauromaquia por las corridas efectuadas, al mismo tiempo que dio órdenes a su apoderado en la capital cordobesa para que llevase a efecto el abono de las cantidades correspondientes a los espectáculos celebrados.&lt;br /&gt; La Escuela de Tauromaquia de  Sevilla  fue creada por Fernando VII  mediante la real orden que transcribo: “Ministerio de Hacienda de España.- Al Intendente Asistente de Sevilla.- Madrid, 28 de mayo de 1830.- Excelentísimo Sr.:  dado cuenta al Rey Nuestro Señor de la Memoria presentada por el conde de la Estrella sobre establecer una Escuela de Tauromaquia en esa ciudad, y de lo informado por V.E. acerca de este pensamiento; y conformándose S.M. con lo propuesto por V.E. en el citado informe, se ha servido resolver: 1º, que se lleve a efecto el Establecimiento de Tauromaquia, nombrando Su Majestad a V.E. Juez protector y privativo de él; 2º, que la Escuela se componga  de un maestro, con el sueldo de 12 000 reales anuales; de un ayudante, con el de 8 000; y de diez discípulos propietarios, con 2 000 rs. anuales cada  uno; 3º, que para este objeto se adquiera una casa inmediata al matadero, en la que habitarán el maestro, el ayudante y alguno de los discípulos, si fuese huérfano; 4º, que para el alquiler de la casa se abonen 6 000 rs. anuales, y otros 20 000 rs. anuales para gratificaciones y gastos imprevistos de todas clases; 5º, que las capitales de provincia y ciudades donde haya Maestranza contribuyan para los gastos expresados con 200 rs. por cada corrida de toros; las demás ciudades y villas, con 160, y 100  por cada corrida de novillos que se concedan; siendo condición precisa para disfrutar de esta gracia el que se acredite el que se acredite el pago de dicha cuota, pagando los infractores por vía de multa el duplo aplicado a la Escuela; 6º, que los Intendentes de provincia se encarguen de la recaudación de este arbitrio y se entiendan directamente en este negocio con V.E. como Juez protector y privativo del Establecimiento; 7º, que la ciudad de Sevilla supla los primeros gastos con las rentas que producen el matadero y el sobrante de la bolsa de quiebras, con calidad de reintegro. De Real orden lo comunico a V.E. para su inteligencia y efectos correspondientes a su cumplimiento”  A pesar de contar entonces 76 años, fue nombrado director de la Escuela el afamado Pedro Romero, en cuyo nombramiento fueron muy valiosas las gestiones del sabio farmacéutico y experto taurómaco madrileño don Antonio Moreno Bote. La Escuela fue suprimida por real orden de 15 de marzo de 1834 Obra fundamental sobre la Escuela de Tauromaquia de Sevilla es “La escuela de tauromaquia de Sevilla y el toreo moderno”, de Pascual Millán, con prólogo de Luis Carmena, impresa por Miguel Romero en Madrid (1888). &lt;br /&gt;Prosigamos tras el inciso sobre la Escuela de Tauromaquia. Como el Ayuntamiento no había ingresado con anterioridad a la celebración de los festejos taurinos la cantidad correspondiente ni obtenido, en su consecuencia, la licencia, el Intendente cordobés le envió un oficio donde le recordaba la infracción cometida a tenor del artículo 5º de la real orden de establecimiento de la Escuela de Tauromaquia (véase nota 2 de este artículo). No obstante, el Intendente don Miguel Boltri, en citado oficio de 18 de agosto, manifestaba que “atendiendo al fin por el que aquéllas [las novilladas] se hicieron y a que ya se ha pagado la cuota señalada, por una particular consideración he tenido a bien relevar a VV. de que sufra el castigo que tenían merecido [pagar el doble], en el concepto de que en lo sucesivo no reincidirán en defectos de semejante naturaleza, pues de suceder así no han de experimentar la deferencia que en esta ocasión”.&lt;br /&gt;El 5 de septiembre la Corporación conoce el avance del cólera morbo, procedente de Portugal, en el onubense condado de Niebla. Se pone en marcha todo el aparato preventivo donde, como era natural, no podían estar ausentes las rogativas. El 29, como ya he recordado, muere el rey y con él la llamada década ominosa. Por esa causa la demostración de afecto a la niña reina Isabel II  con motivo de su onomástica (19 de noviembre) carecerá de iluminaciones públicas y de toda función de regocijo, celebrándose tal día en la iglesia parroquial de San Mateo un solemne tedeum “con toda la suntuosidad posible”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35391935-116001762020967021?l=luisferpr.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisferpr.blogspot.com/feeds/116001762020967021/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35391935&amp;postID=116001762020967021' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/116001762020967021'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/116001762020967021'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisferpr.blogspot.com/2006/10/toros-en-lucena-1833.html' title='Toros en Lucena, 1833'/><author><name>Luisfernando Palma Robles</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17455852216834168738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3877/3937/1600/Cabeza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35391935.post-115994501241353508</id><published>2006-10-04T06:49:00.000Z</published><updated>2006-10-04T07:00:34.776Z</updated><title type='text'>Nuestra Señora de Araceli y las carmelitas descalzas de Corella</title><content type='html'>©Luisfernando Palma Robles&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en &lt;em&gt;Feria y fiestas en la barriada de Santa Teresa y San Jorge&lt;/em&gt;, Lucena (1996)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la cercanía de la ciudad navarra de Corella hubo una villa conocida primitivamente con la denominación tan especialmente significativa para nosotros de  Ara Coeli, la cual se transformó en su proceso de castellanización en Araciel. Esta villa de Araciel poseía parroquia teniendo como titular a santa Lucía, aunque anteriormente parece ser que estuvo dedicada a santa Catalina. &lt;br /&gt;En esta iglesia ocurría un hecho ciertamente extraño: siempre que se producía algún golpe se oía ruido con eco en la proximidad del arranque de los peldaños del presbiterio a la parte de la epístola, que indicaba la existencia de una oquedad bajo tierra. En 1664, un capellán, movido por la curiosidad, comenzó a solas  a cavar  en el mencionado lugar de la iglesia. Una vez manos a la obra oyó una voz: no se canse en cavar, que no hay para usted sino tablas viejas. El capellán quedó sorprendido por estas palabras, pues no había allí más persona que él.&lt;br /&gt;Diez años más tarde, como siguiesen los ecos misteriosos, ciertas personas piadosas mandaron a dos albañiles que tratasen de descubrir el origen de aquellos ruidos. La faena de ambos dio como resultado el hallazgo el 10 de diciembre de 1674 de una imagen de Nuestra  Señora en un nicho labrado en la misma piedra. Los sorprendidos asistentes a este descubrimiento, después de una primera veneración, la colocaron en una capillita sobre la puerta principal de esa iglesia de santa Lucía. El 21 del mismo mes se trasladó la imagen a la iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Corella siendo colocada en el altar mayor.&lt;br /&gt;La fama de este hallazgo corrió rápidamente por los lugares circunvecinos. Todos los responsables de los templos deseaban que el suyo fuese el lugar de residencia de tan preciada imagen. Para evitar los naturales celos, se acordó fabricar una basílica; mientras, la imagen permaneció en  una ermita dedicada a santa Ana desde enero de 1675 a  la festividad de san Juan Bautista del año siguiente, fecha en que se llevó a una capilla costeada por sus devotos, hasta que  tuvo fin la obra de la basílica.&lt;br /&gt;Sobre la denominación de la venerada imagen se recurrió al obispo de Tarazona, quien dispuso fuese llamada  Nuestra Señora de Araceli, por haberse encontrado en la parroquia de Araciel, topónimo que, como ya he dicho, procedía del latino Ara Coeli.&lt;br /&gt;La imagen denotaba que había portado en sus primeros tiempos un Niño sedente, por lo que se supuso  que ambas imágenes se separaron  cuando las circunstancias obligaron a ocultarlas. Con posterioridad volvióse al conjunto iconográfico Hijo-Madre. &lt;br /&gt;El prodigiario de esta imagen  devocional homónima de nuestra Patrona es extenso. Cabe destacar los milagros obrados en niños que padecían  mal de quebradura, a quienes cuando eran presentados  por sus padres o cuidadores ante el altar de Nuestra Señora de Araceli de Corella se les rompían las ligaduras que traían, en señal de recuperación de salud, como ya innecesarias.&lt;br /&gt;Anoto otro milagro, éste subacuático. Un ciudadano de Borja, pasando el caudaloso río Aragón, fue llevado de la corriente y sumergido entre las ondas por espacio de un cuarto de hora. Cuando se vio en tal trance, invocó a esta imagen navarra de Araceli. Los que estaban en la orilla lo daban por muerto, mas él llegó sano y salvo ante ellos y les manifestó haber visto en las profundidades acuáticas un resplandor que le ayudó a salir del peligro sin saber cómo.&lt;br /&gt;En el año 1722  fundaron las madres carmelitas descalzas en la ciudad de Corella y desde entonces la basílica de Nuestra Señora de Araceli es la iglesia del predicho convento carmelitano. En el año 1864 se efectuaron notables reparaciones en el templo, que fue reabierto solemnemente el 12 de junio de ese año. De esa misma fecha  es la edición de la novena  compuesta por el doctor don Jorge Florit de Roldán. En ella se indica como fecha más apropiada para comenzarla  la de la víspera de la Invención, que -ya se ha dicho- se celebra el 10 de diciembre. En la actualidad,  se sigue celebrando, litúrgicamente puesta al día, citada novena, teniendo lugar su segundo día (10 de diciembre) la función principal en honor de Nuestra Señora de Araceli, con asistencia de una representación municipal compuesta por varios ediles.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35391935-115994501241353508?l=luisferpr.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisferpr.blogspot.com/feeds/115994501241353508/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35391935&amp;postID=115994501241353508' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/115994501241353508'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/115994501241353508'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisferpr.blogspot.com/2006/10/nuestra-seora-de-araceli-y-las.html' title='Nuestra Señora de Araceli y las carmelitas descalzas de Corella'/><author><name>Luisfernando Palma Robles</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17455852216834168738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3877/3937/1600/Cabeza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35391935.post-115991056910354396</id><published>2006-10-03T21:07:00.000Z</published><updated>2006-10-03T21:22:49.116Z</updated><title type='text'>Unas normas para la cofradía lucentina del Rosario a finales del siglo XVII</title><content type='html'>©Luisfernando Palma Robles&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en &lt;em&gt;ElAguinaldo&lt;/em&gt;, Lucena (1997)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En &lt;em&gt;Regina et Mater&lt;/em&gt;, 1994, en un trabajo intitulado "Rosario Dolorosa", efectué una serie de consideraciones acerca de la vinculación de María Santísima del Rosario con Lucena y en particular con la parroquial de santo Domingo de Guzmán. Allí indicaba que en el caso de que la cofradía de la Oración en el Huerto llegase a tener Titular mariana, por razones histórico-religiosas, sería conveniente darle a ésta la advocación de Rosario en sus misterios dolorosos.&lt;br /&gt;La Cofradía de Nuestra Señora del Rosario, corporación de gloria, se erigió, según don Fernando Ramírez de Luque, en el convento de san Pedro Mártir en 1576, aprobándose sus primitivas constituciones en 5 de abril del año citado por el obispo Fr. Bernardo de Fresneda,  poco tiempo después de la llegada de los dominicos a nuestra entonces villa.&lt;br /&gt;Un siglo después, el 8 de septiembre de 1681, en cabildo general celebrado por la cofradía del Rosario, el padre Fr. Juan de Rivas, calificador del Santo Oficio de la Inquisición y prior del convento de san Pedro Mártir, puso a consideración de los asistentes una serie de puntos para el mejor gobierno de la corporación y mayor servicio a la Virgen Santísima, con objeto de llevarlos a la práctica después de celebrada la fiesta solemne de octubre,  principal de la cofradía, de aquel año.&lt;br /&gt;Estos puntos o capítulos propuestos por el padre Rivas fueron siete, que a continuación  extracto. Salvo el primero todos los demás son de carácter patrimonial.&lt;br /&gt;El primero hace referencia a la duración del cargo de hermano mayor fijándolo como máximo en dos años, porque "son muchos lo que desean servir en este ministerio a Nuestra Señora". &lt;br /&gt;El segundo obliga a que existan dos llaves del arca de los vestidos y joyas de la sagrada imagen. Una de ellas habría de estar en poder del prior del convento y la otra sería custodiada por el hermano tesorero. Este capítulo considera el caso de ausencia de estos claveros. Entonces la llave la dejarían "en su casa a persona de su satisfacción".&lt;br /&gt;El tercero concierne a los ingresos mensuales por limosna.  "Que cuando el tesorero reciba la limosna que cada mes juntan los colectores o cuadrilleros, reciba juntamente de cada uno de ellos cédula firmada en que el cuadrillero declare la cantidad que entrega al tesorero y se ponga en el arca de dos llaves".&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El cuarto complementa el anterior. "Que las llavecillas de los cepos en que se echa la limosna estén en la misma custodia del arca de dos llaves, y siempre que los cepos se hubieren de abrir sea con la asistencia del cuadrillero de aquel mes que certifique la limosna que se saca". Como se ve el término "cuadrillero" tiene aquí el valor de "recaudador que se releva cada mes".&lt;br /&gt; El quinto punto establece el procedimiento  que había de seguirse para aplicar  el dinero en  los gastos de la cofradía. "Que de dicha arca no se saque dinero alguno si no fuere por orden del señor hermano mayor y con cédula suya para los gastos que su merced juzgare convenientes y quede en la dicha arca la dicha cédula".&lt;br /&gt;El sexto se refiere a la toma de cuentas por parte del prior al hermano tesorero. "Cada año por todos los Santos". El hermano mayor  asistiría al prior en la recepción de cuentas descrita y ambos habrían de aprobarlas.      &lt;br /&gt;El séptimo tiene parte de disposición transitoria. "Que al tesorero que hoy es se le tomen cuentas finales y de satisfacción de lo que hubiere gastado si hiciese algún alcance y se nombre otro tesorero, el cual dure en el oficio todo el tiempo que al padre prior pareciere conveniente, para que así sirvan otros a Nuestra Señora en ese ministerio".&lt;br /&gt;Los cofrades por unanimidad  juzgaron convenientes los reseñados capítulos. Y allí mismo empezaron a cumplirse, pues el hermano mayor, don Alonso  Daza de Torres, caballero de Santiago, renunció a ese oficio para que entrase como tal otro cofrade. Por votación secreta resultó elegido don Gómez Miño de Angulo, alférez mayor de la Ciudad. El prior  aprobó dicha elección y le propuso al nuevo hermano mayor dos cofrades para que eligiese quién habría de ser tesorero. Los propuestos fueron Pedro de Cuenca y Antonio de Luque Castellanos. El primero fue el elegido.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35391935-115991056910354396?l=luisferpr.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisferpr.blogspot.com/feeds/115991056910354396/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35391935&amp;postID=115991056910354396' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/115991056910354396'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/115991056910354396'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisferpr.blogspot.com/2006/10/unas-normas-para-la-cofrada-lucentina.html' title='Unas normas para la cofradía lucentina del Rosario a finales del siglo XVII'/><author><name>Luisfernando Palma Robles</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17455852216834168738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3877/3937/1600/Cabeza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35391935.post-115990948692216752</id><published>2006-10-03T21:00:00.000Z</published><updated>2006-10-03T21:04:46.936Z</updated><title type='text'>Entre las páginas del Quijote, notas sobre la difícil cuaresma de 1905 en Lucena</title><content type='html'>©Luisfernando Palma Robles&lt;br /&gt;              &lt;br /&gt;Publicado en &lt;em&gt;La Voz de Lucena y del Sur de Córdoba&lt;/em&gt;, especial Semana Santa (2005)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1905 fue un año especialmente agitado en cuanto a lo laboral se refiere, con manifestaciones de violencia en toda Andalucía. La falta de lluvia en el otoño anterior, en febrero y marzo y en toda la primavera hizo prácticamente imposible el trabajo en el campo. Esto condujo a una disminución importante de los jornales, así como a una carestía de los precios; de suerte que la fanega de trigo, cuyo precio en abril de 1903 era de 42 reales, llegó a valer en la primavera de 1905, 66 reales. Estas circunstancias tan adversas contribuyeron en buena manera a frenar el desarrollo del movimiento social lucentino en el período posterior. Lucena no fue, sin embargo, la población cordobesa que más sufrió estos efectos.&lt;br /&gt;El día de san José se reunió en la ermita de la Paz la junta de la cofradía del jueves santo, allí radicada. En esta sesión se admite la renuncia al cargo de consiliario del sacerdote e historiador don Lucas Rodríguez Lara y es elegido hermano mayor por unanimidad don Antonio Moreno Cañete, quien sustituye en tal empleo a don Francisco Manjón-Cabeza Villalba. En cuanto a la procesión que debía hacerse ese año, se determinó que los “pasos” se reunieran en el llanete de Santiago para comenzar el recorrido a las cinco de la tarde. Por ausencia de don José de Cárdenas que venía sacando la imagen del Cristo de la Sangre, se propuso que fuera el hermano mayor que acaba de elegirse quien se encargara de que el Crucificado hoy titular de la cofradía del jueves santo radicada en la parroquial de Santo Domingo formase parte del cortejo procesional. Don Martín Chacón Valdecañas, cuadrillero del Lavatorio, agradeció el pésame de la cofradía por la muerte de su hijo. Los asistentes manifestaron su sentimiento al cuadrillero de Jesús Caído, don Juan Manuel de Blanes, por el reciente fallecimiento de su esposa, doña Matilde Zayas Fernández de Córdoba.&lt;br /&gt;En enero de ese año, concretamente el día 15, habían tenido lugar elecciones en la archicofradía nazarena, bajo las presidencias vigilantes y conciliadoras del arcipreste y párroco de Nuestra Señora del Carmen, don Juan Antonio de Navas Flores, y el alcalde don Gabriel Ruiz-Canela Chacón. Sale elegido hermano mayor el marqués de Campo de Aras, don José Chacón Valdecañas, quien tiene como uno de sus principales objetivos la reforma del cuerpo estatutario para terminar de una vez con el exceso de politización en los órganos rectores de esta corporación del viernes santo. Sin embargo siguen las desavenencias: el secretario saliente, don Pedro Romero García, se niega a entregar los libros y demás pertenencias de la secretaría, según manifestación del nuevo titular de ésta, don Rafael Hofmeyer Rojas, en junta de gobierno celebrada cuatro días después de las elecciones. Curiosamente un hijo del secretario saliente, don Pedro Antonio Romero Fustegueras, casaría en 1909 con doña Carmen Hofmeyer Valle, hija del secretario entrante. &lt;br /&gt; El 3 de abril de ese año “terrible”, el alcalde Ruiz-Canela  informó a la Corporación municipal del “estado angustiosísimo en que, por efecto de la tenaz sequía, se encuentran nuestros campos y del grave malestar y la preocupación justificada que en su virtud cunde entre todas las clases sociales de la población, especialmente entre la de los braceros agrícolas, por la falta casi absoluta de trabajo y la inminente pérdida de la cosecha de cereales que, alejando toda esperanza de alivio para el problema, ha de condenar a la ociosidad y miserias forzadas a tan numerosa cuanta sufrida clase...” El acuerdo que toma a propósito la Corporación lucentina es el de solicitar del ministro de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas, el conde de Romanones, la inmediata apertura por administración de las obras de enlace de la carretera de la cuesta del Espino a Málaga con la de Montoro a Rute por la ronda de Lucena, así como el segundo trozo de la de Lucena a Estepa por Jauja. En la misma instancia se advierte al ministro que tuviese presente que la falta de ayuda a los braceros podría dar lugar a conflictos “ante los cuales pudieran peligrar altísimos intereses, cuya primordial defensa compete al gobierno de la Nación”.&lt;br /&gt; El viernes antes del de Dolores, 7 de abril, el Ayuntamiento lucentino se reúne en sesión con carácter urgentísimo a fin de deliberar sobre la crisis obrera. Manifiesta el alcalde Canela que en los últimos días había crecido notablemente el malestar en la clase obrera y que ese mismo día por la mañana había tenido lugar una manifestación de numerosísimas personas, al frente de la cual “marchaba la sociedad legalmente establecida con el título de Liga Obrera, que le reclamaba con insistencia remedio para su calamitosa  situación. El alcalde indica a la Corporación que los obreros habían efectuado sus reivindicaciones “solemnemente y en perfecto orden”. En la deliberación que siguió a la exposición de la primera autoridad local se reconoció por todos la existencia de crisis obrera, “si bien se estimase al par un poco exagerada”.&lt;br /&gt; Los capitulares lucentinos reconocieron en aquella sesión de viernes de cuaresma la falta de recursos de la Corporación para hacer frente a la crisis obrera; no se podían prestar auxilios directos ni tampoco llevar a cabo obras públicas de carácter municipal. Ante la gravedad de la situación se propusieron cuatro medidas de urgencia.&lt;br /&gt; La primera que, sin perder tiempo alguno, y a través del Gobierno Civil de Córdoba, se reiterara telegráficamente la petición formulada por instancia al ministro de Agricultura, Industria y Comercio y Obras Públicas en el sentido ya apuntado del arreglo de carreteras y que había sido acordado en sesión del día 3 de abril.&lt;br /&gt; La segunda que, para la mayor eficacia de lo solicitado, se recurriese con rapidez a don Manuel Reina y Montilla, diputado a Cortes por el distrito y gran poeta, rogándole hiciese valer su influencia cerca del Gobierno. Precisamente Reina fallecería en Puente Genil, población donde había nacido en 1856, poco después: el 11 de mayo de 1905. Este año, pues, estamos viviendo el centenario del fallecimiento de este poeta y político pontanense.&lt;br /&gt;La tercera que, sin dilación, se convocara  a los vecinos mayores contribuyentes y a las personas más distinguidas en el ejercicio de la ciudadanía con el fin de darles cuenta de la difícil situación y tomar entre todos las medidas más apropiadas, que pudieran ser donativos, trabajo a los braceros, instalación de una tienda-asilo que abaratara los precios de los productos de primera necesidad para el sustento de la población damnificada por la sequía y, en último extremo, llevar a cabo el reparto o asignación de obreros a los contribuyentes, como en otras ocasiones se había hecho tanto en Lucena como fuera de ella.&lt;br /&gt;Como cuarta y última medida, ésta de carácter indirecto, se decidió  extremar todo lo posible la vigilancia e inspección del mercado  y de todos los puestos públicos donde se vendiesen productos de primera necesidad, con objeto de corregir debidamente los fraudes que en el precio, en la cantidad o en la calidad pudieran cometer los vendedores.&lt;br /&gt;En medio de toda esta apurada situación social, llegó la hora de plantearse por parte de la Corporación la celebración de las anuales fiestas aracelitanas. El lunes anterior al domingo de Ramos (lunes de Pasión), el alcalde expresa su opinión contraria a comenzar una recaudación de donativos para costear las referidas fiestas porque “tal vez se distrajeran cantidades llamadas en primer término a remediar necesidades apremiantes de la clase obrera”. No obstante lo anterior, el señor Ruiz-Canela propuso seguidamente a la asamblea municipal que, ante el temor a que la supresión de los festejos “pudiera traducirse en el sentido de que decrece en Lucena la devoción que siempre animó a sus hijos hacia su amadísima Patrona”, se abrieran al efecto varios centros donde los ciudadanos pudiesen depositar donativos y que las citadas fiestas tuviesen lugar sólo en el caso de que se reuniese cantidad suficiente para ello. Se decide que los puestos de recaudación de esos donativos pro-festejos se estableciesen en la secretaría del Ayuntamiento, Círculo Lucentino, Círculo Católico de Obreros y en los comercios de don Arturo Valdelomar y don Antonio Berjillos del Pino, éste de paquetería, mercería y coloniales, situado en la plaza Alta y Baja, 48. También se acordó que a los donantes se les entregase el correspondiente recibo y que en el caso de no reunir la cantidad necesaria –estimada ésta en cuatro mil pesetas-,  se pudiera devolver a cada uno lo que hubiese entregado.&lt;br /&gt;Para hacernos una idea de la economía litúrgica de la época, anoto, a continuación, una serie de gastos efectuados aquel año por la parroquia de San Mateo, que hacía catorce años, tras una larga espera, había dejado de ser la única de nuestra ciudad. Fueron treinta las pesetas que Antonio Bernabeu recibió el 4 de abril por las palmas para la función de Ramos. El esperma para las velas que se usaron en las misiones cuaresmales y en semana santa fue proporcionado por José María del Pino, quien recibió a finales de abril por tal concepto la cantidad de ochenta y cuatro pesetas con veinticinco céntimos. El sábado santo se le abonaron quince pesetas al cura don José Yago por haber traído de Córdoba los santos óleos consagrados en la catedral el jueves santo. El lunes de Pascua el sacerdote don Juan Ruiz Córdoba recibió veintidós pesetas con cincuenta céntimos por el canto de las Pasiones en San Mateo el domingo de Ramos y viernes santo y ese mismo día se le pagaron cuarenta y cuatro pesetas al carpintero Francisco Roldán por el importe de una escalera nueva y por su trabajo de armar y desarmar el monumento del jueves santo.&lt;br /&gt;El mismo lunes de Pascua el alcalde comunicó a los consistoriales la publicación, por él ordenada, de una hoja informativa para hacer saber al vecindario la situación de los antedichos puntos de recaudación pro-festejos aracelitanos y señalando en ella como fechas para efectuar los donativos las comprendidas entre el 11 y el 22 de abril, esto es, desde el martes de Pasión hasta el sábado santo. Como ya estaba cumplido este plazo, el señor Ruiz-Canela dio a conocer la cantidad recaudada: no llegaba a trescientas pesetas. No obstante se decidió que los gastos que correspondiesen a la Corporación en las fiestas religiosas y populares a la Virgen se abonaran con cargo a los oportunos capítulos del presupuesto en vigor.&lt;br /&gt;  El programa de los festejos aracelitanos que se elaboró por aquellos días incluia un apartado literario de importancia: celebración del III centenario del Quijote. Ya en el mes de febrero  la prensa local se había hecho eco de las múltiples conmemoraciones que con motivo de tal efeméride se preparaban en muchas localidades españolas. El anónimo columnista añadía: “El buen nombre de la hermosa Lucena, patria del inmortal autor de Las lágrimas de Angélica que mereció las alabanzas de Cervantes en la gigantesca obra cuyo centenario se proyecta conmemorar; sus precedentes históricos en el mundo de la ciencia; la cualidad de ser el pueblo que ocupa el primer lugar entre los de la provincia de Córdoba y los otros nobles títulos que forman la aureola para ella conquistada por sus gloriosos antepasados están clamando y exigiendo de sus amantes y honrados hijos los lucentinos que sepan en las actuales circunstancias posponer las luchas de partido y las rivalidades políticas ante lo que tan directamente afecta a la dignidad de un pueblo que pide en todo rigor de justicia la conservación de sus preclaros timbres./ [Este periódico] entiende que cumple con su deber haciendo las precedentes indicaciones al pueblo de Lucena y al ofrecer,como lo hace con sumo gusto, sus columnas y su modesta cooperación a la autoridad, colectividad o particular que tenga a bien tomar la honrosa iniciativa y estudiar los medios utilizables para que nuestro pueblo conmemore debidamente el centenario del Quijote.”&lt;br /&gt;Pues en la misma sesión municipal en que se dio cuenta de la pobre recaudación popular habida para las fiestas de mayo, el Ayuntamiento, tal vez inspirado por el artículo de prensa antes referido,  “coincidiendo con los días en que se celebran esas fiestas [aracelitanas] con las que todo el mundo culto dedica en este año a enaltecer la memoria de don Miguel de Cervantes Saavedra en el tercer centenario de la publicación de Don Quijote y considerando que ya es hora que esta ciudad rinda el debido homenaje a su preclaro hijo don Luis Barahona de Soto, cuyo ilustre nombre esta asociado al de Cervantes al citársele con encomio por éste en su inmortal obra, acuerda por unanimidad dar el nombre del primero de aquellos a la calle Contador y el del segundo a la de Jardín”. Igualmente se decide que el coste de las lápidas correspondientes a la nueva denominación de esas vías públicas se carguen contra el capítulo de imprevistos del presupuesto municipal. En los primeros días de agosto la Corporación conoció el importe de la adquisición y colocación de cuatro placas metálicas para rotular las calles “Marqués de Vadillo” (hoy “Los Maristas” o “Salidos”), “Cervantes” y “Barahona de Soto”: 69 pesetas con 19 céntimos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35391935-115990948692216752?l=luisferpr.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisferpr.blogspot.com/feeds/115990948692216752/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35391935&amp;postID=115990948692216752' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/115990948692216752'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/115990948692216752'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisferpr.blogspot.com/2006/10/entre-las-pginas-del-quijote-notas.html' title='Entre las páginas del Quijote, notas sobre la difícil cuaresma de 1905 en Lucena'/><author><name>Luisfernando Palma Robles</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17455852216834168738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3877/3937/1600/Cabeza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35391935.post-115990919521577082</id><published>2006-10-03T20:56:00.000Z</published><updated>2006-10-03T20:59:55.230Z</updated><title type='text'>Hace 250 años: La semana santa de Lucena de 1753</title><content type='html'>©Luisfernando Palma Robles&lt;br /&gt;       &lt;br /&gt;Publicado en &lt;em&gt;Lucena Semanal&lt;/em&gt;, especial Semana Santa (2003)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1753 es un año clave en las relaciones Iglesia-Estado, puesto que en él se firma un concordato que venía a incrementar el control  de la monarquía borbónica sobre la Iglesia española, en decremento de la influencia papal. En Lucena se sufren las consecuencias de la sequía de ese año, situación que se agrava aún más porque todavía no se ha repuesto la población de la experimentada en 1750. Esa penuria le imposibilita para hacer frente a sus deudas tributarias. El  municipal caudal  de propios se encontraba exhausto, tanto que necesitaba de la ayuda de la hacienda del duque de Medinaceli para correr con los gastos de una nueva cañería para la fuente del Coso, necesidad muy urgente habida cuenta de la falta de agua de las fuentes locales, carencia que obligaba a los vecinos a surtirse de pozos, lo que entrañaba una grave riesgo para la salud pública.&lt;br /&gt;  El 24 de diciembre de 1752 accedió al episcopado cordobés el madrileño don Francisco de Solís Folc de Cardona (1713-1775), quien estuvo al frente de la diócesis de Córdoba hasta pocos días después del famoso terremoto de Lisboa, acaecido el 1 de noviembre de 1755, fecha en que fue designado para regir la archidiócesis hispalense; al año siguiente se convirtió en el cardenal de Solís, por designación del papa Benedicto XIV.&lt;br /&gt; Este prelado cordobés pertenecía a una familia de clara vinculación con Felipe V. Era hijo del duque de Montellano, don José de Solís y Gante,  y de doña Josefa Folc de Cardona y Belvis, marquesa de Castelnovo y de Pons, y según Domínguez Ortiz “mantuvo hasta el fin de sus días un magnífico tren de vida y una bolsa siempre abierta a los necesitados” &lt;br /&gt; El 2 de enero de 1753, hace un cuarto de milenio, el Ayuntamiento lucentino nombró una diputación compuesta por don Juan Álvarez de Sotomayor y Rueda, alguacil mayor y hermano mayor de la cofradía de la Soledad, y don José Álvarez de Sotomayor y Flores, regidor, para que fuese a Córdoba a visitar y cumplimentar al nuevo obispo. El mes de febrero se haría público el citado Concordato con la Santa Sede de 1753, donde se consagraba el patronato del rey de España sobre la mayoría de los beneficios eclesiásticos.&lt;br /&gt; Cuando de Solís anuncia su visita pastoral para el 8 de febrero de 1755, último año de su permanencia en Córdoba, la Corporación municipal decide para su recibimiento una comisión mucho más nutrida, compuesta por don Martín Cortés Rico de Rueda, alguacil mayor; don Gabriel Recio Chacón de Rojas, don Fernando Tafur y Poblaciones, don Alonso Rico de Rueda, regidores, y don Francisco Cabeza Almagro y don Miguel Fernández de la Torre, jurados.&lt;br /&gt; Poco después de su toma de posesión don Francisco de Solís lleva a cabo una visita pastoral en la que observa el desarrollo de la cuaresma en los pueblos de la diócesis. Como buen obispo ilustrado y probablemente influido  por el rigorismo del pensamiento jansenista, va a seguir la línea emprendida por don Miguel Vicente Cebrián y Agustín, su inmediato predecesor en el episcopado cordobés, y tratará de desmontar todo el aparato barroco popular, que, para una mentalidad como la suya, estaba plagado de excesos y supersticiones.&lt;br /&gt; Esto le hace publicar un edicto, fechado el 7 de abril de 1753, sábado víspera del domingo de Pasión, en el que incluye, ad pédem lítterae, los siete mandatos recogidos en el famoso decreto de Cebrián titulado “Contra los abusos en procesiones de Semana Santa y veneración de sus sagradas funciones”, publicado en 1744.&lt;br /&gt; Don Francisco de Solís manifiesta en la exposición de motivos de su edicto lo que sigue: “(...) Cuán lejos del católico fervoroso fin, con que en su principio fueron establecidas las Procesiones de Semana Santa se ven en los presentes tiempos generalmente practicadas: y que en vez de la espiritual edificación, para que se erigieron, se experimenta con la miseria y fragilidad humana una destrucción totalmente opuesta (...) y que cuando había de fijarse más nuestra imaginación y potencias en la importantísima memoria de la Pasión y muerte de Jesús nuestro Redentor, se obstentan motivos y objetos tal vez ridículos, que las distraen e inclinan a extremo contrario. Lo que sería menos sensible si el abuso no profanase de modo lo sagrado, que llegase a hacer de la indevoción y vicio, incienso y sacrificio del mismo desorden y escándalo. Para cuyo remedio dedicó la feliz recordación de nuestro predecesor el Iltmo. Sr. D. Miguel Vicente Cebrián su piadoso  pastoral celo y paternal amor, procurando extirpar tan perjudiciales males, habiendo hecho publicar un general determinado Edicto sobre este tan recomendable asunto. Y deseando Nos promoverlo como es justo, aplicando la especial vigilancia, que alcancen nuestras fuerzas, y evitar que se persuada haber cesado tan laudable resolución, Edicto y mandato, juzgamos preciso reproducirlo e intimar de nuevo las mismas prohibiciones, penas, y Estatutos (...)”.&lt;br /&gt;En el primer mandato se prohíben las representaciones de apóstoles, evangelistas, sibilas, Pilatos y judios, así como que “se haga representación alguna al vivo de los pasos de la Pasión del Señor”. Sólo están permitidas las insignias y pasos de la Pasión de bulto, ya sean imágenes de  Jesucristo, la Virgen, San Juan y la Magdalena (estos dos últimos presentes por entonces también el viernes santo lucentino, en la procesión de la Soledad). Entra también en consideración en este primer artículo acerca de la indumentaria de “los que llevaren las insignias y pasos y los que acompañaren la procesión han de ir con la cara descubierta en su hábito o vestido regular, o con túnicas de olandilla morada o negra, redondas y sin faldas, evitando toda profanidad; porque siendo traje y vestido de penitencia, no dice bien la superfluidad, demasía y arrogancia”.&lt;br /&gt; El segundo artículo se refiere a las penitencias procesionales. Será hasta 1777 cuando se consienta la disciplina. En este caso la permitida es la de sangre con madeja. También tolera la propia de las cofradías de nazarenos, esto es, llevar una cruz “moderada sobre los hombros”.&lt;br /&gt; El tercero está dedicado a los horarios de las procesiones de semana santa. Éstas si se  efectúan por la tarde, han de estar concluidas antes de anochecer; y las de la mañana, saldrán  después de haber amanecido. En el cortejo podrán formar religiosos y eclesiásticos, cantando los salmos e himnos que se tenga por costumbre.&lt;br /&gt;El cuarto está destinado a la participación de la mujer en las manifestaciones procesionales. “Que no concurran a dichas procesiones ni cualesquiera otras mujeres algunas con penitencias, con los pies descalzos, con túnicas o de otra manera, por ser ajeno del sexo ejercitarse en público con semejantes mortificaciones.”         &lt;br /&gt;En el quinto se prescribe que durante la noche del jueves santo y madrugada del viernes estén cerradas las iglesias y ermitas y que no se predique sermón alguno mientras esté el Señor Sacramentado en el monumento.&lt;br /&gt; Prohíbe el sexto los agasajos y refrescos, término este último que sólo se mantiene hoy en Lucena con esta acepción en la jerga santera.&lt;br /&gt; El séptimo incluye el régimen sancionador: “mandamos a nuestros vicarios no permitan se hagan dichas procesiones en otra forma ni con otras penitencias, pena de excomunión mayor (...) y de treinta ducados de multa, aplicados a la Iglesia y treinta días de cárcel. Y en caso de que las cofradías que componen dichas procesiones resistiesen arreglarse a la forma dicha, mandamos (...) no se hagan las dichas procesiones”. El obispo ordena finalmente que del edicto se diese lectura en dos días al año o al menos en uno de fiesta antes de la semana santa al tiempo del ofertorio de la misa mayor,   por parte de los vicarios o de las personas que éstos designasen.&lt;br /&gt; Según certificación extendida por el vicario de Lucena don Antonio Julián de Montoya el referido edicto de don Francisco de Solís se leyó por primera vez en la iglesia parroquial lucentina al tiempo de los oficios del jueves santo.&lt;br /&gt; En el cuaderno de obvenciones de los curas de San Mateo de 1753 sólo hay dos anotaciones de derechos parroquiales procesionales durante los días de semana santa. Una, fechada el jueves santo, 19 de abril, de 66 reales correspondiente a la procesión de la Veracruz, y otra, datada el viernes santo, donde se indica la misma cantidad por la asistencia a la procesión de Jesús Nazareno. El martes de Pascua, aparte de la misa solemne con sermón que cada año celebraba la cofradía de la Soledad en Santiago, hay registrada en el citado cuaderno una procesión de ésta, con 50 reales de derechos, aunque en realidad se pagaron 100. ¿No saldrían las cofradías del Carmen ni la de Pasión de los frailes? ¿Tampoco salió el Entierro de Cristo? ¿Trasladaría la Soledad su procesión al martes de Pascua? ¿Intervendría en las procesiones el Regimiento de Caballería de Malta por entonces acuartelado en nuestra ciudad? &lt;br /&gt; En cuanto a los gastos de culto interno de semana santa, consta en las cuentas de fábrica el abono de 72 reales por el canto de las pasiones los días de semana santa y el pago al maestro José Enríquez, alcalde examinador de carpinteros de obra prima y contraste de madera, de 60 reales por el trabajo de hacer el monumento eucarístico del jueves santo. El responsable de la cera de este monumento era el sacristán José Ruiz de Arguiñán. Este año se adquirieron para el antedicho monumento 79 libras de cera por un importe de 829 reales.     &lt;br /&gt;   Los caballeros capitulares que asistieron para tomar “la llave del sagrario donde se encierra el Cuerpo de Nuestro redemptor Jesuxpto, en conformidad de lo capitulado en la escritura de patronato” a los conventos de San Francisco de Asís y al de los mínimos de San Francisco de Paula fueron respectivamente los regidores don Pablo Leonardo de la Cueva y Cepero y don Francisco de Angulo Valenzuela y Cisneros. La Corporación aportaba por entonces 200 reales para la cera del monumento a cada una de las mencionadas comunidades de religiosos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35391935-115990919521577082?l=luisferpr.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisferpr.blogspot.com/feeds/115990919521577082/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35391935&amp;postID=115990919521577082' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/115990919521577082'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/115990919521577082'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisferpr.blogspot.com/2006/10/hace-250-aos-la-semana-santa-de-lucena.html' title='Hace 250 años: La semana santa de Lucena de 1753'/><author><name>Luisfernando Palma Robles</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17455852216834168738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3877/3937/1600/Cabeza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35391935.post-115989685550871096</id><published>2006-10-03T17:32:00.000Z</published><updated>2006-10-03T17:36:53.453Z</updated><title type='text'>La cofradía de la Veracruz y Paz en 1776</title><content type='html'>Publicado en &lt;em&gt;Fe y Hermandad&lt;/em&gt;,Lucena (2006)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          &lt;br /&gt;                                           © Luisfernando Palma Robles&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El miércoles de Ceniza del bisiesto 1776 fue el 21 de febrero. El primer domingo de cuaresma, 25 de febrero, celebró cabildo electoral la cofradía de María Santísima de la Paz y Santa Veracruz. Por despacho del provisorato del obispado de Córdoba, presidió la elección el vicario de la Iglesia lucentina, don Juan Martínez de Gálvez, dando fe de ella el notario mayor eclesiático, don Diego José Valdés y Villanueva. Resultó elegido hermano mayor el presbítero don José de Santamaría Molinuevo.&lt;br /&gt;Días antes del jueves santo, que aquel año fue 4 de abril, la cofradía tenía por norma entregar una cantidad a los que iban a salir en la procesión con su indumentaria de soldado para que se convidasen con una cena a modo de lo que conocemos por gasto en la actual jerga santera. El capitán de la soldadesca era por entonces Jacinto Pedrera Casasola. Éste, para el fin explicitado, recibió el miércoles santo de las arcas de la cofradía la cantidad de 124 reales.&lt;br /&gt;Otros gastos procesionales que afrontó la hermandad ese año fueron los relativos a los derechos correspondientes a la parroquia de San Mateo y a la capilla de música de ésta por su asistencia a la llamada estación de penitencia. El mayordomo de los músicos, Bartolomé García Valenzuela, recibió 66 rs., la misma que se dio a la parte de los curas en la persona de don José Salvador González.&lt;br /&gt;Pero los gastos más importantes de la procesión fueron suplidos por el presbítero don Jerónimo García Jiménez. Como el hermano mayor adujo posteriomente la carencia de  medios de la hermandad para reponer a don Jerónimo la cantidad de 945 rs. que había empleado en la procesión del jueves santo, se originó una situación de conflicto en la que se tuvo que recurrir a la intervención de las autoridades eclesiásticas, tanto locales como diocesanas. En esos momentos regía la diócesis don Francisco Javier Fernández de Córdoba, deán de la catedral y provisor, por encontrarse la sede vacante a causa del fallecimiento el 20 de enero del obispo don Francisco Garrido de la Vega.&lt;br /&gt;Los gastos que en la procesión del jueves santo efectuó el sacerdote García Jiménez para su posterior reintegro fueron los siguientes:&lt;br /&gt;20 rs. en  los jornales de cinco hombres a cuyo cargo corrió el traslado y limpieza de los tronos de las imágenes.&lt;br /&gt;550 rs. de dos arrobas de cera, a 11 rs. cada libra, que fueron traídas desde Córdoba.&lt;br /&gt;27 rs. con los que se remuneró a la persona que fue a Córdoba con una bestia para realizar el transporte de la cera hasta Lucena.&lt;br /&gt;182 rs. del valor de 36 libras de roscos y 16 de bizcochos, comprado e Juan Caballero, para repartir a los seis cuadrilleros de la procesión (Sagrado Lavatorio, Señor Preso, Señor Amarrado, Jesús Caído, Crucificado entre ladrones y Virgen).&lt;br /&gt;90 rs. de 3 arrobas de aguardiente compradas a Lorenzo de Castro, para el gasto de las cuadrillas.&lt;br /&gt; Y de la semana santa, pasemos al verano. Por aquellos años la cofradía de Nuestra Señora de la Paz llevaba a cabo en acto de culto externo un rosario, que salía por la noche de su ermita de la Veracruz. Consta que ese año el rosario se celebró durante cuatro meses y medio, desde finales de mayo hasta el 14 de octubre, lunes inmediato al domingo de la Aurora.&lt;br /&gt;La cofradía encargó la hechura de un estandarte para servir en la procesión rosariana. Tres varas y media de tela fueron adquiridas del mercader don José Belda en 210 reales. El maestro sastre Atencia corrió con su ejecución, y y por ésta y por la seda que aportó cobró 20 rs. Fueron 92 los pagados a doña Victoria Chacón por la seda y confección de un cordón y borlas. Don Dionisio Romero Chacón (don Jerónimo Dionisio Romero Recio Chacón de Rojas) pintó una lámina con Nuestra Señora de la Paz para el centro del estandarte, por lo que cobró 15 rs. En los forros y entreforros se empleó tafetán y lienzo, respectivamente, proporcionados por la tienda de don Félix de Reyes. El importe de la seda y elaboración del fleco fue de 27 rs. pagados a Raimundo Grau.  Pedro del Corral se encargó del dorado de la vara del estandarte, por lo que recibió la cantidad de 50 rs.&lt;br /&gt;Los faroles de iluminación y acompañamiento del rosario fueron reparados ese año por el maestro farolero Jacinto Ramírez Zúñiga.&lt;br /&gt;En los rosarios tomaron parte diferentes miembros  la capilla de Música de la parroquia de San Mateo. Consta la asistencia de los músicos Pedro José Navarro (cantor), Santiago Ramírez, Pablo del Río (bajonista), Antonio Trujillo y Ortiz, Francisco de Paula García y  Julián Marcelo de Onquiles y Serra, éste solía participar todos los días con su voz y su violín. Parece que el 27 de mayo revistió mayor importancia  la intervención musical, tal vez porque fuera el rosario inaugural de la temporada. El montante total de los gastos musicales ascendió a la cantidad de 205 rs.&lt;br /&gt; Durante el recorrido por las calles se pedía con el canastillo, de ello se encargaba Ruperto Ruiz, el muñidor de la cofradía, quien recibió por todo el periodo 16 rs. También se invirtió en los rosarios el valor de las 6 arrobas de aceite que produjo la estacada propiedad de la cofradía y cuyo producto estaba destinado a ese efecto, según se había acordado cuando la presidía el anterior hermano mayor, don Francisco Domingo Romero Toledano, quien desde 1768 lo era de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y que en marzo de 1775 había sido recibido como alguacil mayor del Ayuntamiento lucentino. En contrapartida el mantenimiento del olivar costó  ese año a la cofradía 107 rs.&lt;br /&gt;Además del canastillo y de los olivos, la cofradía usó como fuente de financiación para los gastos ocasionados por la celebración de los rosarios callejeros una demanda de limosna con el estandarte. Los ingresos por este concepto sumaron 219 rs.&lt;br /&gt;Capítulo importante de los gastos fue la cera empleada para alumbrar en los rosarios: 370 reales con 26 maravedís. En las cuentas se hace especial mención de la consumida en el recibimiento del rosario que salía de la ermita de María Santísima de la O en la Calzada. &lt;br /&gt;La cofradía también llevó a cabo con motivo de las procesiones rosarianas agasajos o refrescos. Empleó 40 rs. en convidar a quienes ayudaron a juntar la limosna para el estandarte. No especifican las cuentas la cantidad invertida en obsequiar a los músicos.&lt;br /&gt;Las cuentas de estas manifestaciones públicas rosarianas, que fueron presentadas al hermano mayor Santamaría Molinuevo, arrojaron un alcance a favor de don Juan del Rosal Aragonés de 557 rs. y 9 mrs, ya que los ingresos sumaban 713 rs. con 17 mrs. y los gastos ascendieron a 1.270 rs. con 26 mrs.&lt;br /&gt;A este rosario nocturno se refiere don Fernando Ramírez de Luque, hermano mayor de la cofradía, cuando en 1792 se dirige al Real y Supremo Consejo de Castilla en solicitud del oportuno permiso para la celebración de tres corridas de novillos, cuyos beneficios sirviesen para costear el retablo de san Juan Nepomuceno de la parroquial de San Mateo, hoy desmontado, y la celebración del rosario al que nos venimos refiriendo.  Don Fernando expone en su memorial que&lt;br /&gt;se hallaba de hermano mayor de la cofradía de María Santísima de la Paz, la que tenía a su cargo el culto divino de una buena iglesia, un devoto rosario de hombres que salía todas las noches, los sufragios que hacía a sus defuntos y tener con decencia una procesión de sagradas imágenes de Pasión, para cuyos gastos no había más fondo que tener dicha cofradía una casa de comedias (...) [cuya] representación estaba prohibida a virtud de orden de S.M. el Rey.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35391935-115989685550871096?l=luisferpr.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisferpr.blogspot.com/feeds/115989685550871096/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35391935&amp;postID=115989685550871096' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/115989685550871096'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/115989685550871096'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisferpr.blogspot.com/2006/10/la-cofrada-de-la-veracruz-y-paz-en.html' title='La cofradía de la Veracruz y Paz en 1776'/><author><name>Luisfernando Palma Robles</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17455852216834168738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3877/3937/1600/Cabeza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35391935.post-115989583839209952</id><published>2006-10-03T17:12:00.000Z</published><updated>2006-10-03T17:29:00.866Z</updated><title type='text'>El obispo Barcia y los horarios de las procesiones lucentinas de semana santa (1769-1776)</title><content type='html'>©Luisfernando Palma Robles&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en &lt;em&gt;Soledad&lt;/em&gt;, Lucena (2002)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el período comprendido entre 1756 y 1771 estuvo al frente de la diócesis cordobesa el zamorano don Martín de Barcia. Anteriormente había sido obispo de Ceuta, tras haber residido algunos años en Roma como postulador en la causa de beatificación de Juan de Ávila. Barcia fue prelado doméstico de Benedicto XIV, quien lo consagró como pastor de los ceutíes en su propia capilla pontificia.&lt;br /&gt;Barcia es el prototipo de obispo ilustrado. En 1765 impulsó con el mayor entusiasmo las obras del monumento o triunfo de san Rafael en las cercanías de la catedral, encargándose de las estatuas el marsellés don Miguel Verdiguier, a quien se debe la hechura del Yacente lucentino de la archicofradía nazarena. El artista francés efectuó las imágenes de san Rafael, de los patronos san Acisclo y santa Victoria y de santa Bárbara, virgen y mártir de la especial devoción de don Martín; quien, al conocer el proyecto del tabernáculo que nuestro paisano Pedro de Mena iba a llevar a cabo en la capilla sacramental de la entonces única parroquial lucentina, decidió que en una de sus esquinas fuese la imagen de la santa sólo recordada cuando truena (según el decir popular), en lugar de la de un profeta.&lt;br /&gt;Su interés por la naturaleza lo pone de manifiesto la labor realizada en la llamada alameda del Obispo de la capital cordobesa, tan elogiada por Antonio Ponz en su Viaje de España: “Llaman a este hermoso sitio la hacienda de la alameda, cuya jurisdicción es propia de los señores obispos. Se extiende un gran espacio fuera de la cerca de jardines y huertas. Dicho señor Barcia la aprovechó con toda la frondosidad y utilidad expresada, mandando plantar dilatados olivares, y en las márgenes del río muchos álamos, que preservan el terreno en las avenidas y son de una frondosidad inexplicable. ¡Así estuvieran plantadas todas las márgenes de este famoso río, como podría ser, de donde nace hasta donde entra en el mar por Sanlúcar, que muy otra cosa serían su celebridad y su riqueza”&lt;br /&gt;En marzo de 1769 don Martín publica un edicto sobre semana santa, en donde, renovando las disposiciones dictadas por sus antecesores, hace especial hincapié en la prohibición nocturna de las procesiones. El edicto, que como toda la documentación manejada en la elaboración de estas líneas pertenece al Archivo Parroquial de San Mateo de Lucena, lleva fecha del día 7 y el subsiguiente auto del vicario de Lucena, don Juan Martínez de Gálvez, está datado el día 13. Transcribo de éste: “... se manda que en el próximo tiempo de Semana Santa y en cualquiera otro del año así en dicha ciudad de Córdoba como en todos los pueblos de este obispado salgan las procesiones de día y a hora que al toque de las oraciones se concluyan, sin variar la carrera que fuese costumbre o se les ordenase, para cuya observancia está mandado por Reales Despachos, jueces y justicias den el auxilio que se necesite imponiendo a los contraventores seculares, requeridos que sean por su merced [se refiere al vicario] o párroco la pena de 50 ducados con más la de suspensión de empleos a proporción de la inobediencia o exceso y las demás que hubiere lugar en derecho (...) Manda su merced que dicho edicto se lea y publique a la letra el domingo próximo que se contarán 19 del corriente mes [domingo de Ramos] en la iglesia de Sr. S.Mateo de esta ciudad al ofertorio de la misa mayor (...) Mandó su merced que el dicho edicto con esta providencia se haga saber en sus personas a los hermanos mayores y a otras a cuyo cargo estuviese la solicitud y cuidado de dichas procesiones para que guarden y observen cuanto se preceptúa por dicho edicto bajo de las penas que por él se imponen y para lo que se les señala la hora de las tres de la tarde para dar principio a dichas procesiones y por ser la proporcionada según la estación que se acostumbra para que esté fenecida antes del toque de la oración...”&lt;br /&gt;El notario eclesiástico, don Diego José Valdés y Villanueva, notificó edicto y auto precedentes a los hermanos mayores. El miércoles 15 a los de la Venerable Cofradía de la soberana imagen de Ntra. Sra del Carmen, Venerable Cofradía de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo y Venerable Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad. Éstos son, respectivamente, el presbítero don José Antonio de Cárdenas y Nieto, el boticario don Pedro Julián de Luque y don Francisco Domingo Romero del Valle y Toledano, que fue capitán del Regimiento de Milicias de Bujalance.&lt;br /&gt;El jueves 16 hace lo propio el notario Valdes con el cura don Tomás Ortiz Repiso y con don Antonio Rafael de Mora y Saavedra, caballero veinticuatro de Granada, individuo de su Real Maestranza y capitán del Regimiento de Bujalance; hermanos mayores, respectivamente, de la Venerable Cofradía de Nuestra Señora de la Paz y de la Venerable Cofradía de Nuestro Gran Padre y Señor Jesús Nazareno.&lt;br /&gt;Como estaba mandado, el sacristán mayor, el presbítero don Manuel Pío Gutiérrez de Cuenca, leyó el domingo de Ramos en la misa mayor de la referida parroquial el edicto de Barcia y lo fijó después en el sitio destinado para ello de la antesacristía.&lt;br /&gt;El miércoles santo, el vicario Martínez de Gálvez firmó un auto donde expresa cómo la cofradía del Carmen había principiado su procesión a las tres de la tarde del día anterior y “excusando algunas de las paradas que se acostumbraban”, terminado media hora antes del toque de la oración. El auto iba dirigido especialmente a las cofradías de la tarde del viernes santo: “Respecto a que en la tarde del Viernes Santo se celebran dos procesiones, la de la Cofradía de la Soberana imagen de Nuestra Señora de la Soledad, sita en la iglesia de Sr. Santiago, y la otra el Entierro de Nuestro Gran Padre y Señor Jesús de la cofradía de este nombre, sita en el Convento de Sr. S. Pedro Mártir de ella, que de la primera es hermano mayor D. Francisco Domingo Romero del Valle y de la segunda D. Antonio Rafael de Mora y Saavedra, vecinos de esta ciudad, para que no se falte en cosa alguna en lo mandado por dicho edicto y ser imposible que haciéndose dichas dos procesiones en una tarde y saliendo a las horas asignadas por dicho auto se puedan concluir a la que se previene por el expresado edicto, para remedio de lo cual mandó su merced que al dicho hermano mayor de la citada Cofradía de Ntra. Sra. de la Soledad solicite salga la dicha procesión a la una de la tarde y que esté fenecida a las tres de ella y al expresado hermano mayor de la mencionada Cofradía de Nuestro Gran Padre y Señor Jesús Nazareno a la dicha hora de las tres disponga el que salga el Entierro de Su Majestad y que esté concluido antes de la hora en que se acostumbra a tocar la oración, de suerte que con la luz del día esté de vuelta dicha procesión a su Convento, con apercibimiento que de hacer lo contrario, los daños y perjuicios que se siguen en la falta de observancia en lo preceptuado por dicho edicto será de cuenta y riesgo de dichos dos hermanos mayores”.&lt;br /&gt;Al año siguiente el vicario provee otro auto en el mismo sentido, indicándose en él que “la Cofradía de la Soberana imagen de Nuestra Señora de la Soledad ha de salir a hora de las dos y media, de modo que a las cuatro y media esté fenecida y a las cinco se dé principio a la del Entierro de Cristo (...) Será del cargo de dichos hermanos mayores todos los daños y perjuicios por faltar a tan arreglado y justo decreto que mira a evitar las graves ofensas que se pueden cometer contra la Divina Majestad validos de la licenciosidad de la noche y concurrencia de tumultos”. Los hermanos mayores a quienes se les notifica este auto de 1770 son los mismos que el año anterior, salvo el de la cofradía de la Paz que lo es también el de la Soledad, D. Francisco Domingo Romero del Valle Toledano, por defunción del cura don Tomás.&lt;br /&gt;En un auto del viernes santo de ese año 1770 se lee que la cofradía de la Soledad cuando eran “las cuatro y más de esta tarde no había comparecido por la Cruz y asistencia parroquial para que saliese dicha procesión de la Soledad, la que celebrándose, es preciso que se suspenda la del dicho Entierro de Cristo por no haber ya tiempo para que se hagan ambas y se acaben de día como está mandado ni tampoco a una misma hora, por razón de que dicha parroquia es una para todos con que sólo puede asistir a una de las dichas procesiones y acabada concurrir a la otra, lo que practicándose, la última de dichas dos procesiones se fenecerá a las diez u once de la noche y se faltará a lo preceptuado por el Iltmo. Sr. Obispo de Córdoba, al que tanto se debe obedecer y venerar, y para su remedio mandó su merced suspender la dicha procesión de la Cofradía de la Soledad atento a que deja pasar con tanto descuido y retardación la hora que para salir y fenecerse se le señaló”&lt;br /&gt;De ese mismo día se conserva una diligencia del vicario Martínez de Gálvez en la que se dice que a las cinco de la tarde la Cofradía de Nuestro Gran Padre y Señor Jesús Nazareno concurrió a la iglesia parroquial de San Mateo por la cruz para el entierro “que acostumbra a hacer de tan soberano dueño con la asistencia del Venerable Clero, comunidades y otros individuos”. El vicario dio entonces licencia para que se acortase el itinerario que tenía por costumbre. La procesión sólo llegó a San Mateo, “antes de la hora acostumbrada del toque de la oración, aunque era corto el tiempo que quedaba. Por esto y porque las lluvias impidieron su prosecución, dicho Sr. Vicario mandó se diese por fenecida dicha procesión como con efecto se dio, retirándose el dicho Venerable Clero, Comunidades y demás que la componían y quedándose las insignias de Jesús en el Sepulcro, Nuestra Señora y Señor San Juan, y Santa María Magdalena en dicha iglesia parroquial, para conducirlos luego que el tiempo abonase a dicho convento a donde tenían su colocación”.&lt;br /&gt;En 1771 el auto pertinente se dicta el 22 de marzo. En 1772, ya muerto Barcia, es el 10 de abril cuando el vicario Martínez de Gálvez manda que “se haga saber a los hermanos mayores de las Cofradías que celebran procesión de la sagrada Pasión de Ntro. Redentor Jesucristo en la Semana Santa, que es la próxima a la presente, que antes del toque de la oración estén concluidas y reducidas a las iglesias de donde salen”. El auto programa así los horarios de salida de las cofradias pasionistas lucentinas:&lt;br /&gt;· Martes santo. Cofradía del Carmen. Convento de religiosos carmelitas descalzos. Cuatro de la tarde.&lt;br /&gt;· Miércoles santo. Cofradía de la Pasión. Convento de S. Francisco de Asís. Cuatro de la tarde.&lt;br /&gt;· Jueves Santo. Cofradía de la Paz. Ermita de la Veracruz. Cuatro de la tarde.&lt;br /&gt;· Viernes santo (mañana). Cofradía de Jesús Nazareno. Convento de Santo Domingo. Luego que amanezca con toda claridad.&lt;br /&gt;· Viernes santo (tarde). Cofradía de la Soledad. Iglesia del Sr. Santiago. Tres de la tarde y a las cinco ha de estar terminada.&lt;br /&gt;· Viernes santo (tarde). Celebración del Santo Entierro por la cofradía de Jesús Nazareno. Convento de Santo Domingo. Cinco de la tarde y ha de estar concluida a la hora de las oraciones.&lt;br /&gt;Los hermanos mayores a quienes se les notifica este auto son los mismos del año 1770, salvo en el caso de la cofradía nazarena que lo es don Juan de Mora Cuenca y Pacheco.&lt;br /&gt;Los mismos horarios están documentados para 1776, no habiendo anotaciones correspondientes a los años intermedios.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35391935-115989583839209952?l=luisferpr.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisferpr.blogspot.com/feeds/115989583839209952/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35391935&amp;postID=115989583839209952' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/115989583839209952'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/115989583839209952'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisferpr.blogspot.com/2006/10/el-obispo-barcia-y-los-horarios-de-las.html' title='El obispo Barcia y los horarios de las procesiones lucentinas de semana santa (1769-1776)'/><author><name>Luisfernando Palma Robles</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17455852216834168738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3877/3937/1600/Cabeza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35391935.post-115989525221537978</id><published>2006-10-03T17:04:00.000Z</published><updated>2006-10-03T17:09:01.603Z</updated><title type='text'>Lucena, 1936: cuaresma y semana santa</title><content type='html'>© Luisfernando Palma Robles&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en &lt;em&gt;Soledad, &lt;/em&gt;Lucena (2006) .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este año, 2006, se cumple el septuagésimo aniversario de la sublevación militar que tuvo como consecuencia la guerra civil española del siglo XX.&lt;br /&gt;El domingo 16 de febrero de 1936 se llevaron a cabo elecciones generales que dieron la victoria al Frente Popular. Son tiempos difíciles, que llevan a la declaración del estado de alarma como medida precautoria ante la posibilidad de desórdenes públicos. La Falange había anunciado, previamente a la celebración de las elecciones, que no acataría el resultado de éstas; por el contrario, el ala extrema de los socialistas había amenazado con la guerra civil si el Frente Popular salía derrotado en las urnas.&lt;br /&gt;En este clima, en este estado de cosas, se presentó la cuaresma. El miércoles de Ceniza llegó raudo, concretamente diez días después: el 26 de febrero. En el plano académico, Lucena -o al menos sus habitantes preocupados por la educación y la cultura- estaba por aquellos meses de enhorabuena; pues a finales del año anterior, una orden ministerial había concedido el carácter de nacional al Instituto de 2ª enseñanza “Barahona de Soto”.&lt;br /&gt;El 20 de febrero fueron destituidos los vocales que conformaban la Comisión Gestora municipal, siendo nombrados los nuevos componentes dos días más tarde. De entre ellos, se eligieron los cargos concejiles, que quedaron distribuidos de la siguiente manera: alcalde, don Anselmo Jiménez Alba; primer teniente, don Domingo Cuenca Navajas; segundo teniente, don Javier Tubío Aranda; tercer teniente, don José López Jiménez; cuarto teniente, don Manuel Molero Bergillos; quinto teniente, don Domingo Cuenca González; primer regidor síndico, don Francisco de Paula Beato Marín, y segundo regidor síndico, don Antonio Ramírez Varo.&lt;br /&gt;Como era tradición, el miércoles de Ceniza comenzó en la iglesia de San Martín, de agustinas recoletas, el quinario al Crucificado en la imagen del Cristo del Calvario, que había sido costeado por el presbítero lucentino don Rafael de la Torre y Lara, quien en 1849 lo ofreció para que formase parte de la procesión del jueves santo de la cofradía de la Veracruz y Paz. Consta que las demás figuras que componen este misterio son obra del imaginero local don Pedro Muñoz de Toro (1854).&lt;br /&gt;Este quinario introductorio de la cuaresma en San Martín se ha venido celebrando, según información procedente de la comunidad agustina, hasta hace unos cuarenta años. Todo el grupo escultórico de la Sagrada Lanzada (Calvario) se colocaba en el lateral de la epístola, ante la puerta llamada de san Pedro y el altar de la Virgen de la Correa. Las monjas, desde el coro, entonaban Afectos y suspiros de un corazón arrepentido a Cristo Crucificado, con letra original de una artista que, contrita, abandonó la vida licenciosa que llevaba. La comunidad agustina tuvo la amable generosidad de proporcionarme reprografía de un impreso de Tenllado con dichos "Afectos..." fechado en Lucena en 1866, a cuyo pie reza la concesión de doscientos cuarenta días de indulgencia por su canto devoto. El ejercicio del repetido quinario A la Pasión y Cinco Llagas de Nuestro Dulcísimo Jesús Crucificado (...) según se practica en la Iglesia de Religiosas Agustinas recoletas de la Ciudad de Lucena se editó en 1865 en Sevilla, imprenta de Álvarez, calle Génova (hoy avenida de la Constitución).&lt;br /&gt;El comienzo de este quinario en 1936 se fijó para las cinco y media de la tarde. Durante los cinco días de culto estuvo el jubileo circular en el templo agustino. Después esta adoración eucarística se trasladaría a la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, coincidiendo con la celebración del quinario a Nuestro Padre Jesús. Del 5 al 9 de marzo el jubileo circular pasó a la iglesia del hospital de San Juan de Dios, con motivo de la festividad de este santo fundador.&lt;br /&gt;El 9 de marzo, en el punto de ruegos y preguntas de la sesión celebrada por el Ayuntamiento, el concejal de Izquierda Republicana don José María Cantero Ruiz pide que&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;se den órdenes para evitar que se canten saetas y toquen los tambores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El alcalde don Anselmo le contestó que ese tipo de ruegos debían efectuarse a las respectivas comisiones para que sean éstas las que hiciesen al Ayuntamiento Pleno las propuestas.&lt;br /&gt;El 10 de marzo comenzó en la parroquial de Nuestra Señora del Carmen la novena en honor de san José. El jubileo de cuarenta horas tendría lugar en ese templo del sur lucentino hasta el día 19. Este día, en la función solemne, predicó el guardián del convento franciscano Fr. Adolfo Paricio. El 20 de marzo pasó el jubileo a la parroquial de Santiago con motivo de efectuarse en ésta, con prédicas de su rector y cura propio, don Ángel González Muñoz, la novena a María Santísima de la Soledad, que culminó el día 29 con función, siendo el panegirista el sacerdote don David Rodríguez Hidalgo, entonces coadjutor de la parroquial jacobea.&lt;br /&gt;San José se celebró también en la parroquial de Santo Domingo de Guzmán. Allí, la Asociación Josefina solemnizó la fiesta del 19 de marzo con una función en la que el sermón corrió a cargo del Dr. D. Francisco Velasco, deán de la catedral de Coria. Este mismo canónigo fue el encargado de la palabra en el triduo que la misma asociación dedicó al Esposo de María, su Titular, en las tardes de los días 19, 20 y 21 de marzo.&lt;br /&gt;En aquellos días cuaresmales, además de los actos religiosos, también estaban presentes los espectáculos. En el teatro Alhambra de la calle Santa Catalina (Juan Valera, desde julio de 1937), actuó la compañía conocida popularmente por “Los Arroyos” con la obra de Antonio Quintero y Pascual Guillén Morena Clara, así como con la farsa de Juan Ignacio Luca de Tena ¿Quién soy yo?, que había sido estrenada en Madrid, teatro Alcázar, en octubre anterior. En este mismo recinto actuó “La Niña de la Puebla”, en un espectáculo llamado Ópera Flamenca. Por cierto que Morena Clara sería estrenada en el cine Rialto de Madrid como película, protagonizada por Imperio Argentina y Miguel Ligero, en el V aniversario de la proclamación de la República: 14 de abril de 1936.&lt;br /&gt;En el teatro Principal tuvieron lugar los bailes de máscaras carnavalescos organizados por el Círculo Mercantil y se proyectaron “vistosas películas de alto nivel moral” -calificadas así en la prensa católica-, tales como María Luisa de Austria, Vidas Rotas, Luces del Bósforo y Cantante de Nápoles, esta última con el afamado tenor Enrico Caruso.&lt;br /&gt;La Banda Municipal de Música ofreció el domingo 29 de marzo, a las cinco de la tarde, desde su tablado, que, como de costumbre, procedente del paseo de Rojas se había trasladado poco tiempo antes a la plaza de la República (Plaza Nueva), un completo concierto, que incluyó la zambra Azabache, sangre y cobre, original de su director don Manuel Gordillo y Ladrón de Guevara, junto con obras de Serrano, Vives, Mendelssohn...&lt;br /&gt;Hemos señalado cómo en aquella cuaresma el nombre oficial de la sempiterna “Plaza Nueva” era el de plaza de “la República”. Ese mismo año, y a raíz del golpe militar, en septiembre se aprueba por el Pleno municipal un dictamen de la comisión de Policía Urbana y Rural por el que pasa a llamarse plaza del “General Sanjurjo”. Como se sabe, este militar navarro estaba llamado a ser jefe los insurrectos, pero un accidente de aviación, sobre el que mucho se ha especulado, acabó con su vida el 20 de julio de 1936. A finales de septiembre, principios de octubre Franco sería designado “generalísimo de los ejércitos y jefe de gobierno del Estado español”. Por el referido acuerdo de la Corporación municipal lucentina tomado aquel septiembre, se modificó el nombre de otras calles vinculadas a la “España roja”, entre ellos el de la clásica calle “Mesón”, llamada oficialmente en la II República “Pi y Margall”, que pasaría a denominarse “General Franco”.&lt;br /&gt;En mayo de 1937, ya con Franco bien consolidado en el poder, se produce una nueva modificación en la toponimia callejera. La plaza del “General Sanjurjo” cambia a plaza del “Generalísimo Franco”, la calle “General Franco” recuperaría el nombre de “General Alaminos”, que se le había dado en 1917, y la calle “Salidos” pasaría a llamarse “General Sanjurjo”. Al general Mola, otro destacado militar del bando de los sublevados, jefe del ejército del Norte y también desaparecido en accidente de aviación, dando lugar también éste a la consiguiente especulación, le fue dedicada la calle “Emilio Castelar” (“El Agua”). Ínterin el gobernador civil aprobaba estas modificaciones de nombres de las calles, ocurrió el accidente últimamente reseñado, lo que movió a un grupo de vecinos de la “Plaza Alta y Baja” a solicitar a finales de julio de 1937 que ésta pasase a denominarse plaza del “General Mola”. La petición fue naturalmente desestimada, puesto que ya estaba en marcha el expediente de modificación nominal de la calle “Emilio Castelar”.&lt;br /&gt;Tras esta digresión sobre el callejero, volvemos a la cuaresma lucentina de 1936, nos vamos con la música a otra parte.&lt;br /&gt;La Banda Municipal de Lucena sería contratada para actuar en la semana santa de Sevilla; concretamente el domingo de Ramos en la cofradía de San Roque, el lunes en la de las Aguas (entonces trianera), el martes en la de la Candelaria, el miércoles en la Sagrada Lanzada y el jueves en la del Valle. La prensa local indicaba la posibilidad de que actuase en la madrugada y mañana del viernes santo en la hermandad de la Esperanza Macarena. La Banda regresó de la capital andaluza el sábado de Gloria y según las crónicas su actuación había merecido los mayores elogios.&lt;br /&gt;La familia franciscana de Lucena se encontraba por aquellos días de luto, a causa del fallecimiento en Idiazábal (Guipúzcoa) a los 96 años de edad de doña María Josefa Imaz, viuda de Iparraguirre y madre del reconocido padre Miguelito. Y por aquellos días de la segunda quincena de marzo empezó a funcionar el colegio “Cervantes”, dirigido por don Manuel Osuna Torres, sacerdote y maestro, en el edificio de la calle Contador, donde antes habían estado establecidas las escuela de niños de “San Antonio”. En realidad era lo mismo, solamente que el nombre se había laicizado, caso parecido al ocurrido con el colegio de hermanos maristas llamado por entonces “Cultural Lucentina”.&lt;br /&gt;Por San José se dio la noticia oficial de la convocatoria de elecciones municipales, fijándose la primera vuelta para el 12 de abril, domingo de Resurrección, y la segunda, dos domingos después, el 26. En este llamamiento se hacía una excepción con Sevilla, a causa de las celebraciones de la semana santa y feria de abril; para la capital andaluza se fijaron respectivamente los días 3 y 17 de mayo. Esta convocatoria a las urnas quedaría suspendida poco después.&lt;br /&gt;El cuarto domingo de cuaresma, 22 de marzo, se celebró en la capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno una junta donde se acordó que una comisión se trasladase a Córdoba con objeto de solicitar al obispo Pérez Muñoz que concediese la correspondiente autorización para que tuviesen lugar las procesiones en la cercana semana santa. Esa comisión también tenía como misión pedir al gobernador civil, don Antonio Rodríguez de León, diese las pertinentes órdenes para que se estableciesen las garantías necesarias de orden y normalidad en las referidas celebraciones procesionales. La primera autoridad provincial, en consonancia con la prohibición de manifestaciones públicas efectuada por el gobierno de la nación con motivo de la convocatoria electoral, no dio su permiso. La junta de gobierno de la archicofradía nazarena, a la vista de la suspensión de las elecciones, decide insistir en su petición cerca del gobernador civil.&lt;br /&gt;El 28 de marzo, sábado víspera del domingo de Pasión, comenzó en San Mateo el clásico septenario a María Santísima de los Dolores, de la congregación servita, con rosario, salve, letanía, sermón, para finalizar con el Stabat Mater y reserva del Santísimo Sacramento. La predicación corrió a cargo del guardián franciscano, padre Paricio. El viernes de Dolores, día de Nuestra Señora, se celebró misa de Comunión a las nueve para seguir a las diez con fiesta, en la que el mismo franciscano tendría a su cargo el panegírico. Con motivo de estos cultos a la Dolorosa el jubileo circular estuvo en la mayor parroquial desde el 30 de marzo al 3 de abril.&lt;br /&gt;De San Mateo pasó el jubileo a la iglesia de San Francisco de Paula (parroquia de Santo Domingo de Guzmán), donde desde el 4 hasta el 8 de abril, miércoles santo, se celebró, a partir de las siete de la tarde, el quinario dedicado al Santísimo Cristo de la Sangre, estableciéndose un turno de jubileo entre los hermanos y devotos.&lt;br /&gt;El domingo de Ramos la cofradía de la Pollinita tuvo comunión general, y por la noche, en lugar de procesión externa, celebró en el interior de la iglesia mayor un miserere en el que participaron los cofrades con velas encendidas. Al parecer, fue muy numerosa la asistencia.&lt;br /&gt;En la madrugada del lunes santo se trajo a hombros de su santuario María Santísima de Araceli de manera privada, por no haber sido autorizada por los responsables civiles la procesión. Como de costumbre, quedó en el convento de carmelitas descalzas hasta el sábado de Gloria, en cuya tarde se cantó en la parroquial de San Mateo una salve en su honor.&lt;br /&gt;El 7 de abril, martes santo, las Cortes destituyen al presidente de la República Española, don Niceto Alcalá-Zamora, siendo sustituido posteriormente por don Manuel Azaña.&lt;br /&gt;El jueves y viernes santos tuvieron lugar actos de culto en el interior de los templos: oficios, lavatorio a doce pobres, tinieblas, hora santa, miserere, vía crucis, ejercicio de las Siete Palabras…&lt;br /&gt;La cofradía del Amarrado decidió el 20 de marzo no efectuar su salida procesional,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;para evitar actos de irreverencia y otros mayores que pudiesen efectuarse durante la Procesión de Nuestro titular el Señor de la Columna (…), y reducirse sólo a los actos de fe católica que habían de celebrarse en la Parroquia de Santiago y se llevará a efecto el reparto de limosnas [como es] costumbre en nuestra Hermandad,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;según certificó el secretario, don José Moreno Lara.&lt;br /&gt;Sonaron las cinco en la madrugada del Viernes y no salió Jesús. El domingo de Resurrección comenzó en su capilla el quinario que le dedicaban los cuadrilleros de su archicofradía: rosario, salve, letanía, coplas, miserere y reserva del Santísimo Sacramento. En esos días el jubileo circular estuvo en el templo nazareno.&lt;br /&gt;Sin embargo, en noviembre de ese año se acordó sacar en procesión a Nuestro Padre Jesús Nazareno. Se había creado una junta para la celebración de esta procesión de carácter votivo, a la que fueron invitadas las instituciones religiosas locales, entre ellas, claro está, las demás cofradías. Así se lee al respecto en las actas de la de Nuestro Padre Jesús Amarrado a la Columna:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el hermano mayor [don Abundio Aragón Serrano] se dio cuenta de la invitación recibida de la Junta creada para el homenaje que había de celebrarse por la próxima entrada de nuestras gloriosas tropas en la ciudad y capital de Madrid, para que asistiera la Cofradía a la procesión de Ntro. Padre Jesús Nazareno acompañados de sus insignias, acordándose por unanimidad que se asista con la mayor pompa y lucimiento y que el Sr. Mayordomo [don Pedro Chacón y Chacón, aunque el titular era don José María Pino Rodríguez] se encargue de todo lo concerniente a dicho acto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, que había comenzado el año anterior su etapa de sábado de Gloria (hoy denominado santo), tampoco recorrió las calles de Lucena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuentes documentales y hemerográficas&lt;br /&gt;· Archivo Histórico Municipal de Lucena, Actas sesiones plenarias,1936 y 1937.&lt;br /&gt;· Archivo de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Amarrado a la Columna, Actas, 1936.&lt;br /&gt;· Ideal, semanario de Lucena, Año III (1935), nº 115.&lt;br /&gt;· Ideales, semanario de Lucena, año I (1936), varios números.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35391935-115989525221537978?l=luisferpr.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisferpr.blogspot.com/feeds/115989525221537978/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35391935&amp;postID=115989525221537978' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/115989525221537978'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/115989525221537978'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisferpr.blogspot.com/2006/10/lucena-1936-cuaresma-y-semana-santa.html' title='Lucena, 1936: cuaresma y semana santa'/><author><name>Luisfernando Palma Robles</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17455852216834168738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3877/3937/1600/Cabeza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35391935.post-115982266576646707</id><published>2006-10-02T20:53:00.000Z</published><updated>2006-10-03T17:30:43.583Z</updated><title type='text'>El año en que nació Mozart. Sobre religiosidad y tradición en Lucena hace 250 años</title><content type='html'>© Luisfernando PALMA ROBLES,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en &lt;em&gt;Campanitas&lt;/em&gt;, Revista de la Cofradía del Stmo. Cristo del Amor y Mª Stma. de la Paz, Lucena (2006)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 7 de octubre de 1756, hace un cuarto de milenio, en el convento de San Marcelo, de Roma, el padre general de los servitas, por haberse perdido la primitiva licencia, refundó la congregación lucentina de los Siervos de María Santísima de los Dolores.&lt;br /&gt;El martes 27 de enero de 1756, hace un cuarto de milenio, nacía Wolfgang Amadeus Mozart una de las mayores precocidades de la Historia. Su extensa creación musical está registrada en el catálogo elaborado por Ludovico Köchel y cuya numeración llega hasta el 626. Pienso que unas veinte o treinta obras de este genio salzburgués adquieren el rango de obras maestras. Ahora, a guisa de modesto homenaje particular en esta efeméride de enero, comparo las versiones alemana e italiana de Las bodas de Figaro. La alemana que escucho es la de Furtwängler con Erich Kunz en el papel de Figaro y la Schwarzkopf en el de Rosina. ¡Cualquier cosa! Se trata de una toma en directo en la Festpielhaus de Salzburgo de agosto de 1953. Toda una joya discográfica. La italiana no se queda atrás. En esta ocasión lleva la batuta el sólido director mozartiano Karl Böhm con el extraordinario barítono Fischer-Dieskau en el papel del conde y la simpática mezzo Tatiana Troyanos en el de Cherubino.&lt;br /&gt;Sin embargo, para mí la voz mozartiana femenina por excelencia, la que más me llena es la de Teresa Berganza. Quiero recordar ahora una fantástica grabación suya de la Dorabella de Cosi fan tutte, con Solti en la dirección. Es lástima que no tenga a mi alcance ninguna de sus versiones del Cherubino, personaje que según propia confesión es su preferido, y desde luego la interpretación que de él hace la mezzo madrileña alcanza la categoría de lo sublime. También su participación en esa gran obra, creo que no suficientemente valorada, que es La Clemencia de Tito, en el dificilísimo papel de Sesto, contribuye –y mucho- para consagrar a la Berganza como una de las grandes voces mozartianas de todos los tiempos. Teresa Berganza ingresó a mediados del último decenio del siglo XX en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, siendo la primera mujer que lo hacía desde su creación un cuarto de milenio antes.&lt;br /&gt;He hecho sólo referencia a la producción operística del genio de Salzburgo por la universalidad que en sí misma encierra la ópera, como compendio de todas o casi todas las artes. Sin desdeñar ni mucho menos la ejecución instrumental propiamente dicha, desde hace tiempo mis preferencias musicales se centran en este género.&lt;br /&gt;No soy de los que consideran a Mozart como el mejor músico de todos los tiempos. Ni a Mozart ni a nadie; de siempre me ha interesado más en el arte musical la creación que el creador. Por otra parte, el porcentaje de obras interesantes en su producción no es muy alto y en ello –qué duda cabe- influye claramente su trayectoria y circunstancias vitales. De haber vivido más y haber empezado a crear a una mayor edad es evidente que tal porcentaje sería mayor. Brahms, por ejemplo, compuso su primera obra a los veinte años y su primera sinfonía la empezó en 1855 y no fue concluida hasta 1876, cuando el autor frisaba los cuarenta y cuatro años de edad. Brahms compuso cuatro sinfonías y se ha dicho que sólo por ellas puede considerarse uno de los más grandes creadores de todos los tiempos. Justo es decir también que la sinfonía no era lo mismo en los tiempos de Mozart que en los de Brahms; en los de este músico solterón de Hamburgo la referida composición instrumental presentaba una mayor complejidad debido a su proceso evolutivo.&lt;br /&gt;Sea como sea, Mozart es un grandísimo músico. Y este año, probablemente, lo vamos a tener hasta en la sopa y eso que la efeméride que se celebra no tiene dos ceros. ¿Qué ocurrirá en 2056, cuando se celebre el tricentenario de su nacimiento?&lt;br /&gt;No se me puede olvidar mencionar la afición mozartiana de Luis Cernuda. En Historial de un libro, que puede considerarse como una guía que el poeta escribe para acercarnos a la comprensión de su obra, escribe que le debe a Mozart “haber gozado del más puro deleite”. En otro lugar compara el naturalismo de los retratos de Velázquez con la ópera Don Juan del salzburgués. Y si aquí la comparación se establece entre la producción de un pintor y la de un músico, hablando de Bécquer nos dice Cernuda de la “vibración gemela” que existe en la música de Mozart y en los versos de los poetas románticos. En otra ocasión es Cervantes el comparado con el compositor. Tanto en uno como en otro –escribe- “el bien y el mal quedan aceptados con divina serenidad”.&lt;br /&gt;Cernuda comienza Desolación de la Quimera, último de sus libros, desgarrador y casi profético, con el poema titulado “Mozart (1756-1956)”, compuesto en Méjico en el segundo centenario del nacimiento del músico y publicado por vez primera en la revista malagueña Caracola. Traigo a estas páginas su primera estrofa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Si alguno alguna vez te preguntase:&lt;br /&gt;`La música, ¿qué es?’ `Mozart´, dirías,&lt;br /&gt;`Es la música misma.´ Sí, el cuerpo entero&lt;br /&gt;De la armonía impalpable e invisible,&lt;br /&gt;Pero del cual oímos su paso susurrante&lt;br /&gt;De linfa, con el frescor que dan lunas y auroras,&lt;br /&gt;En cascadas creciendo, en ríos caudalosos...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*******&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1756, hace un cuarto de milenio, concretamente en enero, el Ayuntamiento lucentino conoció un memorial del padre corrector de los religiosos mínimos de San Francisco de Paula, Fr. Manuel Herrero, donde se pedía que se cerrasen las escuelas de don José Gracia Huertas y don Andrés de Varo (calle El Peso). El fraile aducía en su escrito que su monasterio estaba obligado a mantener en él una clase para enseñar Gramática y Retórica, a tenor de la escritura de patronato que estos frailes de la calle El Agua habían suscrito con la Corporación municipal. En aquel tiempo el encargado de impartir tales enseñanzas era el reputado maestro Fr. Miguel de Cárdenas y Pedriñán. Según explicaba en su escrito el corrector, el convento consentía que don Juan Enríquez Bernaldo de Quirós, teniendo presente su reconocida sabiduría y lo numeroso de la población, mantuviese su clase abierta; pero que nadie más desempeñase en nuestra ciudad cátedra de Gramática, ya que en las leyes de la Novísima Recopilación se prohibía que hubiese más de una cátedra de este tipo en cada ciudad.&lt;br /&gt;En el primer cabildo del año se autorizó el pago de 104 reales de vellón a don Miguel de Rojas, presbítero sacristán mayor de la parroquia, en concepto de estipendio de las cincuenta y dos misas rezadas a las Ánimas Benditas (una cada miércoles) que se habían celebrado en 1755, en razón del voto de la Ciudad hecho en 1679 con motivo de la peste, según recoge el acta capitular de 11 de septiembre del año últimamente mencionado:. “Que por cuanto esta Ciudad y sus vecinos están padeciendo la plaga del achaque del mal contagio con que Dios Ntro. Sr. por nuestras culpas tan justamente es servido de castigarnos y deseando aplacar su Divina Justicia y que Su Majestad se dé por servido restituyendo a esta Ciudad su antigua salud y librándola de tan penosa enfermedad y que para este fin son los medios al parecer más eficaces las buenas obras y ruegos de los santos y bienaventurados y atendiendo al lugar que en este caso tiene con la Majestad Divina la intercesión de las benditas ánimas del Purgatorio y deseando por este camino su alivio en el sufragio que reciben con el sacrosanto sacrificio de la Misa, esta Ciudad desde ahora hace voto y promete en nombre de todos sus vecinos de que todos los miércoles del año se diga por las Benditas Ánimas del Purgatorio una misa cantada con sus ministros en la iglesia mayor de Sr. San Mateo de esta Ciudad en el altar privilegiado y al fin de dicha misa se haga su procesión de defuntos alrededor de dicha iglesia, cantando los responsos que se acostumbra...”&lt;br /&gt;Sigamos con dos noticias municipales de argumento aracelitano que creo no publicadas. El 22 de enero la Corporación municipal trata acerca del traslado de la Virgen a su santuario: “Que por don Andrés de Guzmán, capellán del santuario de Nuestra Señora de Araceli, Patrona de esta Ciudad, se solicita que su soberana Imagen se lleve y conduzca a él y coloque en el trono de su Camarín, para que los fieles devotos acudan con sus afectos a ofrecerle rendidas veneraciones y franquear sus limosnas para el alivio de los hermanos que sirven dicho santuario y demás gastos precisos que se necesitan para su adorno, en cuya atención lo hacía presente a esta Ciudad, para que determinase lo que fuese más conveniente en este asunto. Y entendido con toda reflexión lo referido, acordó que respecto de estar facilitando muchos fieles devotos de este vecindario diferentes fiestas solemnes que quieren hacer a Nuestra Madre y Señora en hacimiento de gracias del beneficio que se ha experimentado en los rigorosos terremotos que ha habido hasta de presente sin reconocerse el menor perjuicio en esta ciudad, para no privarles este fervoroso deseo y que logren el gusto que con tanto anhelo solicitan, se suspenda por ahora la conducción de nuestra Soberana Madre y Patrona a su santuario, hasta el día domingo primero de mayo que vendrá en este año, en el que la Ciudad ha de hacer la fiesta que con obligación precisa debe ejecutar anualmente, la que los señores diputados hermanos mayores de la cofradía de dicha soberana Imagen (El alférez mayor don Francisco de Porras Loaisa y el jurado don Juan Gutiérrez de Cuenca) dispondrán se haga con la mayor solemnidad que corresponde, en fuerza de la comisión y facultad que se les ha dado y en caso necesario se les da para este efecto con toda amplitud”. El 9 de febrero la camarera de esta venerada imagen doña Juana Pareja y Chacón, esposa de don Fernando de Flores y Negrón, presenta un memorial donde expresa que “llevada por su devoción solicita se haga un trono y pabellón correspondiente para la mayor ostentación, culto y veneración de dicha soberana Imagen que quiere se ponga y coloque en medio de camarín, lo que piensa ejecutar a sus expensas y de algunas limosnas que para ello le franquean diferentes devotos y que reconociendo la suplicante de que la Ciudad ha de atender a esta buena obra para ir como va dirigida al mayor culto de su Patrona, Madre y Protectora nuestra, lo hacía presente para que supliendo cualquiera defecto que cause su ardiente deseo, se sirva conceder la licencia y facultad que se requiere para lo referido, a fin de que se principie y perfeccione esta obra sin embarazo alguno. La Ciudad, visto el memorial, da las gracias a la señora Pareja por la devoción, celo y asistencia que tiene a dicha soberana Imagen y acuerda que desde luego y sin embarazo alguno plantifique, arregle y ajuste el citado trono y pabellón, según y en la conformidad que lo tiene manifestado y fuese de su dictamen y parecer, y en caso necesario la Ciudad le da el permiso y facultad que para ello hubiese menester, y también la de que se pueda aprovechar para dicha obra de ocho palos de la alameda del Cascajar que se reconozcan ser útiles para ella por el maestro que la ejecutase, los que se le dan por vía de limosna para tan sagrado fin, cuyos palos se señalen y corten, con intervención de los señores diputados de alamedas (don Nicolás Buendía Sahajosa, regidor de preeminencia, y don Bartolomé Romero del Valle, jurado) con arreglo a lo prevenido en la última Real ordenanza e instrucción expedida sobre este particular”&lt;br /&gt;En los primeros días de febrero, ante la proximidad de la cuaresma, se trata por los señores capitulares sobre el abastecimiento de bacalao para el período comprendido entre el miércoles de ceniza de ese año hasta el martes de carnestolendas del siguiente. Se decide publicar bando y consiguientemente admitir las posturas de los interesados en referido abasto.&lt;br /&gt;El día de san José fue viernes y hubo misas con sermón en la ermita de Nuestra Señora de la O, en la Calzada; en la de Jesús María, calle Mesón, y con ministros, en Santiago. En el Carmen se celebraría la función costeada por la Corporación municipal en cumplimiento del voto efectuado en 1650 a raíz de no haber padecido Lucena la epidemia de peste bubónica que tantas víctimas mortales causó en otras ciudades.&lt;br /&gt;El domingo de ramos fue el 11 de abril. Para el jueves y viernes santo se designaron a los caballeros capitulares que habían de tomar las llaves de los sagrarios de las iglesias conventuales de San Francisco de Asís y de San Francisco de Paula, en consecuencia con lo dispuesto en las respectivas escrituras de patronato que tanto unos frailes como otros habían suscrito con la ciudad; para el primero se designa al alférez mayor don Francisco de Porras Loaisa, y para el segundo al regidor de preeminencia, don Nicolás Buendía Sahajosa. Se acuerda, como era costumbre, costear la cera de los monumentos eucarísticos de semana santa en ambos conventos. La cantidad que se daba a cada comunidad era de 200 reales.&lt;br /&gt;Es de notar que en la relación de obvenciones de los curas de la parroquia de San Mateo no se refleja la asistencia de éstos a las procesiones de semana santa, lo que sí ocurre en los casos de los años anterior y posterior. Cabe preguntarse si en 1756 el tiempo impidió esas manifestaciones externas de religiosidad tradicional, no se celebraron por alguna razón ignota (¿consecuencias del terremoto de Lisboa de noviembre anterior?) o bien por desconocido motivo no asistió la parroquia a ellas.&lt;br /&gt;Consta que la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad adquirió nuevos enseres para su procesión. El sastre Polonio hizo una túnica morada y una capa verde para la imagen de san Juan evangelista, así como el guión procesional de damasco negro con su galón de plata y cordón de seda, éste realizado por el tío Pedro, experto botonero; también se arregló ese año la cruz del guión blanco. Asimismo se prepararon para los disciplinantes dos docenas de jubones blancos y docena y media de capirotes. De la tienda de Jáuregui se compró la estopilla necesaria para hacer una nueva toalla de la Santa Cruz, que salía sobre andas en la procesión del viernes santo. Otro artista que trabajó ese año para la citada hermandad de Santiago fue el tallista y escultor Pedro de Mena y Gutiérrez, quien llevó a cabo el arreglo y adaptación de unos ángeles para el trono de Nuestra Señora de la Soledad.&lt;br /&gt;Se sabe que esta cofradía hoy del sábado santo celebró su función del martes de pascua, con sermón y vísperas. El día de antes había tenido lugar misa con sermón y manifiesto. Esa misma jornada hubo procesión a Nuestra Señora de Araceli por la “gente del campo”.&lt;br /&gt;A finales de mayo se tuvo noticia del fallecimiento de doña Teresa de Moncada y Benavides, la duquesa de Medinaceli y marquesa de Aytona. Se toma el acuerdo de dedicar por su alma solemnes exequias en San Mateo con la asistencia de campanas que se acostumbraba en estos casos. El Ayuntamiento gastó en estas exequias la cantidad de 382 reales de vellón, cantidad que se acerca al salario anual de los porteros municipales (400 reales) y supera la retribución por el mismo período del pregonero público (330 reales). En enero de 1757 moriría doña Jerónima Espínola y de la Cerda madre del duque don Luis Antonio. En menos de un año, éste perdió a su mujer y a su madre.&lt;br /&gt;El primer domingo de junio coincidió aquel año con Pentecostés; con tal motivo, hubo fiesta religiosa en la ayuda parroquial de Santiago al Espíritu Santo. El domingo siguiente, domingo de la Santísima Trinidad, el escenario festivo-religioso fue la ermita trinitaria de Dios Padre, donde se solemnizó con sermón la misa del día.&lt;br /&gt;El Ayuntamiento gastó en la festividad del Corpus y su octava 7.349 reales y 33 maravedís, que se celebraron respectivamente los días 17 y 24 de junio. Poco días antes, el 14, el nuevo obispo de la diócesis cordobesa, don Martín de Barcia, tomó posesión de su cargo.&lt;br /&gt;El sermón de la función del día del Señor costeada por la hermandad sacramental correspondió ese año a un fraile del convento del Valle, por lo que tal comunidad recibió 64 reales y fueron 21 los que se pagaron a los capellanes que llevaron el palio y la cruz en la procesión del día de Corpus y de su octava.&lt;br /&gt;En cuanto a la composición del Cuerpo rector de la ciudad hemos de indicar que el 4 de mayo se recibió al nuevo corregidor don Marcos de Lara y Ayllón, el cual, como era entonces preceptivo, juró defender el misterio de la Concepción Purísima de María; desde diciembre de 1755 venía ejerciendo interinamente las funciones de corregidor don Fernando Venero de la Gruesa. Un mes más tarde, don Francisco de Porras Loaisa sustituye a don Nicolás de Buendía Sahajosa en la tenencia de la corregiduría lucentina. A principios de noviembre se recibe como regidor, previa su designación por el marqués- duque don Luis Antonio Fernández de Córdoba Espínola de la Cerda, a don Francisco de Paula Ramírez Chamizo y San Martín, II marqués de Montemorana, destacado mecenas de la piedad popular tanto en vida como a través de su testamento.&lt;br /&gt;Consta haberse celebrado en septiembre de aquel año, y con motivo de la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, una función religiosa en honor del Santo Cristo del Valle, crucificado pintado que se había colocado en 1732 en su retablo callejero de la ermita de la calle Corralás, y otra, de carácter mariano, dedicada a Nuestra Señora de la Cabeza, calle Alamillos. Esta última tuvo lugar el domingo día 19, en cuya tarde se celebró la correspondiente procesión.&lt;br /&gt;El segundo domingo de octubre, día 10, el más próximo a la festividad de Nuestra Señora del Rosario, hubo misa con ministros en la capilla de Nuestra Señora de la Aurora, cuya cofradía iba camino de su medio siglo de existencia.&lt;br /&gt;El domingo 21 de noviembre, la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad celebró la fiesta del aniversario de difuntos. El clarinero de la ciudad era por entonces Gregorio Bartolomé, quien gozaba de un salario anual de cien ducados.&lt;br /&gt;El primer día de diciembre se tuvo constancia en el Cabildo municipal de que en muchos lugares del término se hallaba canutillo de langosta aovado y que pronto resucitaría, lo cual sería causa de graves daños en las fincas y sementeras. Se decide entonces que Juan de Algar, inteligente en la materia y apreciador de tierras y heredades, reconociera esos sitios para actuar en consecuencia. A mediados de mes se conoció el informe del perito Algar en el sentido de haber langosta en el término. Al respecto se acuerda que antes de hacer el repartimiento de contribuciones entre los vecinos que estaba prevenido por la Superioridad se tratase con el vicario, don Antonio Julián de Montoya, y los presbíteros don José de Arjona Hurtado, relacionado con la frustrada fundación del colegio de la Aurora, don Francisco de Navas y don Manuel Vicente de Huertas, el modo de aportación de los eclesiásticos para el exterminio de la plaga, ya que no podían, por Reales disposiciones, eludir su aportación económica en la lucha frente a esa plaga.&lt;br /&gt;Con misa de sagrario se celebró el 3 de diciembre la festividad de san Francisco Javier en la parroquial de San Mateo, templo donde en 1713 comenzó a recibir culto una imagen de este apóstol de las Indias en la nave de la epístola, desde donde fue trasladada a la capilla de San Pedro y posteriormente a un altar situado en el mismo lugar que hoy ocupa el retablo servita, al que se incorporó la imagen del santo navarro cuando fue construido.&lt;br /&gt;Devoción muy popular era la de san Nicolás de Bari en el templo de los mínimos de San Francisco de Paula; allí el martes 7 de diciembre hubo víspera y misa cantada en honor de este obispo italiano. Por voto de la Ciudad se celebraba fiesta a la Concepción Purísima en San Francisco de Asís; a ella acudía la Ciudad con 317 reales y 22 maravedís.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35391935-115982266576646707?l=luisferpr.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisferpr.blogspot.com/feeds/115982266576646707/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35391935&amp;postID=115982266576646707' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/115982266576646707'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/115982266576646707'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisferpr.blogspot.com/2006/10/el-ao-en-que-naci-mozart-sobre.html' title='El año en que nació Mozart. Sobre religiosidad y tradición en Lucena hace 250 años'/><author><name>Luisfernando Palma Robles</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17455852216834168738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3877/3937/1600/Cabeza.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35391935.post-115982084488941642</id><published>2006-10-02T20:26:00.000Z</published><updated>2006-10-05T03:28:36.306Z</updated><title type='text'>Lucena, 1755: terremoto, cuaresma y semana santa</title><content type='html'>©LUISFERNANDO PALMA ROBLES,                                         &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Publicado en Lucena Semanal, especial Semana Santa, 2005)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1755, año de destrucciones y construcciones religioso-patrimoniales en nuestra ciudad. Se cumplen el presente 250 años del famoso terremoto de Lisboa, que en Lucena no hizo demasiado daño, por la especial protección, según decían nuestros paisanos, de María Santísima de Araceli. El movimiento sísmico acaeció el día 1 de noviembre y Araceli fue traída de su santuario a la iglesia de San Mateo el 11 de diciembre, fecha en que fue enterrado el presbítero sacristán mayor de la parroquial don Francisco José de Merlo y Murillo. Hubo procesión general de acción de gracias a la Virgen costeada por el Cabildo, que gastó en ella 1.036 reales con 6 maravedís.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos templos lucentinos se resintieron a causa del referido terremoto y como consecuencia se erigieron los campanarios hermanos de  San Francisco de Paula (hoy iglesia parroquial de Santo Domingo) y el de Santiago. En 1758 el corrector de los frailes mínimos, que entonces tenían a su cargo el primero de los templos citados, pone de manifiesto su “intención de perfeccionar y concluir el campanario que para la iglesia nueva está empezado por hallarse el antiguo bastantemente quebrantado, causado este daño del horroroso terremoto de 1755”. En cuanto al templo de Santiago sabemos que el maestro albañil Acisclo Ramírez de Quero recibió 105 reales en noviembre de 1758 por la “manufactura y materiales para la reedificación del campanario que sobre la puerta de dicha iglesia tiene la cofradía de la Soledad”. Éste terminaría colocado en su emplazamiento actual, en la cercanía de la portada lateral de la calle Santiago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese año 1755 continúa la construcción por parte de la cofradía sacramental de su suntuosa capilla, y en agosto el Ayuntamiento conoce el fin de las obras de la nueva iglesia y convento de los hospitalarios de San Juan de Dios y decide costear una función solemne para la dedicación del nacido espléndido templo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El miércoles de Ceniza de aquel año fue el 12 de febrero. El lunes 3 de ese mismo mes nuestro Ayuntamiento tiene noticia de la próxima llegada a Lucena en visita pastoral del obispo de la diócesis, don Francisco de Solís Folc de Cardona. Los caballeros capitulares hablan del sábado 8 como día de llegada. Para el recibimiento protocolario al prelado la Corporación designa una diputación compuesta por el alguacil mayor, don Martín Cortés Hurtado Rico de Rueda; los regidores don Gabriel Recio Chacón, don Fernando Tafur y Poblaciones y don Alonso Rico de Rueda, y los jurados don Francisco Cabeza y Almagro y don Miguel Fernández de la Torre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de la fecha indicada anteriormente, la visita a la iglesia parroquial tuvo lugar a partir del jueves 20 de febrero. A sus puertas fue recibido el obispo Solís por el clero con sobrepellices presidido por  el vicario de Lucena, a la sazón don Antonio Julián Montoya, éste revestido con capa pluvial blanca y la santa Cruz en las manos, que fue adorada por el prelado. Tras asperger con agua bendita a los presentes y ser incensado pasó, bajo palio, al altar mayor donde oró para a continuación sentarse en su sitial bajo dosel y leer el edicto de pecados públicos. Vestido de medio pontifical blanco visitó el sagrario del altar mayor donde llevó a cabo el manifiesto del Santísimo y luego visitó el altar de la comunión (sagrario viejo, hoy capilla del Amor). Cantándose el Veni creator fue procesionalmente a la capilla bautismal (hoy capilla de la Humillación). Tras cambiar su revestimiento a pontifical negro se dijeron en la iglesia y osario los tres responsos por los difuntos. Ya con los hábitos ordinarios, visitó los demás altares. El día 24, lunes, procedió a tomar las cuentas de la parroquia a su mayordomo don Martín Martínez del Valle, quien desempeñaba por entonces el empleo municipal de teniente de alguacil mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día de san José, miércoles de Pasión, se celebraron con intervención del clero secular misas en honor del santo patriarca en Santiago y en las ermitas de Jesús María (calle Mesón) y de Nuestra Señora de la O (Calzada), en esta última, por entonces, los servitas rendían culto a su Dolorosa. Los frailes carmelitas celebraban una función votiva en honor del Padre Putativo costeada por el Ayuntamiento.&lt;br /&gt;       &lt;br /&gt;El Ayuntamiento designó para que tomasen las llaves de los sagrarios de San Francisco de Asís y San Francisco de Paula, instituciones de las que era patrono, a los regidores don Fernando Tafur y Poblaciones y don Alonso Rico de Rueda, respectivamente. Además a dichos señores capitulares se les encomendó entregasen a cada comunidad de frailes la limosna correspondiente a los gastos de cera del monumento eucarístico. El afamado maestro carpintero José Enríquez fue el encargado de montar y desmontar el monumento de la parroquial. &lt;br /&gt;       &lt;br /&gt;El domingo 23 de marzo fue domingo de Ramos, poca diferencia en días con el de este 2005. No existen anotaciones correspondientes a la asistencia de la parroquia a las procesiones de semana santa en cuanto al martes, miércoles y jueves santos se refiere. ¿No habría procesiones a causa del mal tiempo?&lt;br /&gt;       &lt;br /&gt;El viernes santo, 28 de marzo, se celebró por la mañana  la procesión de Jesús Nazareno y por la tarde las dos: la del Entierro de Cristo Nuestro Señor y la de María Santísima de la Soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lunes de Pascua, 31 de marzo, tuvieron lugar solemnes vísperas en Santiago en honor de María Santísima de la Soledad, cuya fiesta principal se celebró el martes de Pascua. Ese año fue elegido hermano mayor de esta corporación don Martín Cortés Hurtado Rico de Rueda, ya citado como alguacil mayor de la Ciudad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35391935-115982084488941642?l=luisferpr.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisferpr.blogspot.com/feeds/115982084488941642/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35391935&amp;postID=115982084488941642' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/115982084488941642'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/115982084488941642'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisferpr.blogspot.com/2006/10/lucena-1755-terremoto-cuaresma-y.html' title='Lucena, 1755: terremoto, cuaresma y semana santa'/><author><name>Luisfernando Palma Robles</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17455852216834168738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3877/3937/1600/Cabeza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35391935.post-115980927080818546</id><published>2006-10-02T17:13:00.000Z</published><updated>2006-10-02T17:14:30.813Z</updated><title type='text'>Cuaresma y semana santa de Lucena, 1806: algunas apuntaciones económicas.</title><content type='html'>Cuaresma y semana santa de Lucena, 1806: algunas apuntaciones económicas.&lt;br /&gt;                                              &lt;br /&gt;      &lt;br /&gt;                                   ©Luisfernando Palma Robles,&lt;br /&gt;                                              &lt;br /&gt;(Publicado en La Voz de Lucena y del Sur de Córdoba, especial Semana Santa, 2006).&lt;br /&gt;Hace doscientos años, el miércoles de ceniza fue el 19 de febrero. El año municipal, cual ocurría por aquellas calendas, había comenzado con la toma de posesión de los cargos concejiles, quienes, como era entonces preceptivo, juraban en ese acto defender el misterio de la Purísima Concepción. El nombramiento de los nuevos capitulares lo había hecho a finales de diciembre de 1805 don Luis Joaquín Fernández de Córdoba, que poseía un poder especial de su padre, don Luis María, duque de Medinaceli, titular de la correspondiente regalía.&lt;br /&gt;Ya al día siguiente el nuevo Ayuntamiento elige entre sus miembros a quienes habían de tomar el jueves santo las llaves de los respectivos sagrarios de las iglesias conventuales de San Francisco de Asís y San Francisco de Paula (hoy parroquial de Santo Domingo). Este acto protocolario y casi litúrgico tenía su origen en las escrituras del patronato que la Corporación municipal ejercía sobre ambos monasterios. Fueron designados para tal fin don Francisco Ruiz Montenegro, vinculado a la capilla de Montoro, para la iglesia de la calle Contador, y don Salvador Aznar, también regidor y capitán de los Reales Ejércitos agregado a la plaza de Málaga, miembro de la familia residente en la calle Maquedano y muy relacionada con la popular devoción a santa Marta, para el de la calle El Agua.&lt;br /&gt;        A continuación exponemos una relación de subvenciones llevadas a cabo en 1806 por la testamentaría de don Francisco de Paula Ramírez Chamizo y San Martín, II marqués de Montemorana, verdadero mecenas tanto en vida como a través de su herencia que controlaban los albaceas: los presbíteros don Rafael María Ramírez, cura teniente de la Iglesia lucentina, y don Andrés de Soto Medina, rector del colegio de niñas huérfanas de la Purísima,  y el procurador don Juan de Dios del Valle. La testamentaría  tenía su sede u oficinas en régimen de alquiler en un local propiedad del conde de Valdecañas, en una Lucena inmersa aún de lleno mayoritariamente en los postulados del Antiguo Régimen.&lt;br /&gt;        En febrero las monjas capuchinas de Andújar solicitan limosna para ayudar a la reparación del coro de su iglesia, que amenazaba ruina. En su escrito indican que han pasado necesidades incluso de alimentos: “muchos días se han dado gracias sin un triste potaje”. Se les socorre con 100 reales.&lt;br /&gt;         Ese mismo mes son 500 reales  la cantidad con la que ayudan los testamentarios a las monjas clarisas del lucentino convento de las calles Las Torres y Santa Catalina, comunidad que se vería agraciada a final de año con otra limosna de 300 reales. Al año siguiente la testamentaría correría a cargo con el arreglo del órgano de este convento de Santa Clara, invirtiendo en ello 2.600 reales, que se pagaron al organero Juan Bautista Tarameli.&lt;br /&gt;        Otra comunidad que se benefició ese año de la herencia de Montemorana fue la del colegio de la Purísima Concepción. En febrero  se aportan 1.000 reales. También en febrero entregan los albaceas otros 1.000 reales para el culto de la la Virgen Santísima de Araceli, llamada en la documentación “única Patrona de esta Ciudad”.&lt;br /&gt;        En marzo los presbíteros don Bartolomé de Anglada y Cuenca, don Juan Muñoz y don Rafael de Lara y Cuenca exponen a los testamentarios la necesidad que tiene la imagen de María Santísima de la Soledad, de la iglesia de Santiago, de un “vestido y otras precisas cosas”. No hay constancia de que se atendiera tal petición, que se efectúa en un momento de decaimiento de la cofradía hoy del sábado santo lucentino.&lt;br /&gt;        A modo de sufragio por el alma del marqués de Montemorana, los carmelitas descalzos recibieron 100 reales para la marceña novena de san José.  Antes, en febrero, fueron mil los reales que procedentes de la testamentaría emplearon en trigo, “por carecer ya algún tiempo de esta provisión”. Además, estos frailes fueron atendidos en agosto con otros 1.000 reales y en diciembre con 300, destinados a cubrir las necesidades más urgentes del convento.&lt;br /&gt;        Los franciscanos de Madre de Dios recibieron en febrero 20 arrobas de aceite para el consumo de la comunidad. Para las necesidades de ésta, fueron, como en el caso anterior del Carmen, dos las entregas: una de 1.000 reales en noviembre y otra de 300 en diciembre.&lt;br /&gt;        El prefecto de la Congregación del Espíritu Santo, el presbítero don Manuel Gutiérrez, da cuenta de haber colaborado con 100 reales la testamentaría del marqués en la limosna que esa institución con sede en la iglesia de Santiago entregaba a los pobres cada año el lunes santo, que en 1806 fue el 31 de marzo.&lt;br /&gt;        José González intervino en el bordado del manto, saya y manguitos  para la imagen de María Santísima del Socorro, costeada por la herencia de Montemorana. En el documento se indica que en el bordado, que había de ser de oro fino, se emplearían unas 19 varas, y su ancho y forma, como la del escapulario del hábito que se había realizado para san Francisco de Paula, de la iglesia de los Mínimos. También se comprometió José González a entregar esta labor para que pudiese servir en la semana santa de 1807, lo que en efecto ocurrió; pues el 11 de marzo del año últimamente citado, el albacea don Juan de Dios del Valle firmó que  González había cumplido “con esta obra y la entregó a satisfacción  y se le completó el pago de la cantidad contratada”. Ésta fue de 2.500 reales.&lt;br /&gt;        Fueron 80 reales los pagados por la testamentaría en concepto de derechos parroquiales de los manifiestos que tuvieron lugar los viernes de cuaresma de 1806 en el altar de Nuestra Señora de los Dolores (Servitas) en la parroquial de San Mateo.&lt;br /&gt;        En la junta que celebraron los oficiales servitas el 12 de septiembre se dio cuenta de la donación que los albaceas del marqués Chamizo habían hecho de un “vestido completo de terciopelo negro con galón fino y demás agregados para que sirviese a Nuestra Madre María Santísima de los Dolores de continuo en  su camarín, por estar ya el que hasta ahora ha tenido poco decente”. En julio pagaron por 16 varas y media de galón ancho y 3 varas de galón estrecho 841 reales, 17 maravedís, y 20 reales por un pañuelo de gasa para la Dolorosa.&lt;br /&gt;En el libro de riqueza del Ayuntamiento lucentino correspondiente a 1806 se hace referencia a distintas propiedades de cofradías de nuestra ciudad. En cuanto a las hermandades pasionistas el libro recoge que la cofradía de Nuestra Señora de la Paz posee tres casas, 16 celemines de tierra en la ronda de la población, así como censos que percibía de la Real Hacienda por el valor de un olivar que se habían enajenado; su tesorero y representante de la hermandad a estos efectos fiscales, don Alonso Vázquez.&lt;br /&gt;Se indica también en el libro que quien representa a la cofradía de Nuestra Señora del Carmen es don Miguel Lasso de la Vega, aunque no existe descripción alguna de los bienes de esta corporación del martes santo.&lt;br /&gt;La cofradía de Nuestra Señora de la Pasión tiene al tallista Diego de Burgos, su tesorero, como representante a los mencionados fines. Esta corporación de la conventual franciscana poseía 16 celemines de tierra en Quiebracarretas y La Boticaria, un suelo de era en el ejido del Valle, además de algunos censos a su favor.&lt;br /&gt;Según esta documentación el administrador de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad era don Manuel Gutiérrez, a quien se ha hecho referencia como responsable de la congregación del Espíritu Santo. Esta hermandad de la iglesia de Santiago era propietaria, entre otros bienes, de un olivar de segunda clase en la Granadilla.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35391935-115980927080818546?l=luisferpr.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisferpr.blogspot.com/feeds/115980927080818546/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35391935&amp;postID=115980927080818546' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/115980927080818546'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/115980927080818546'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisferpr.blogspot.com/2006/10/cuaresma-y-semana-santa-de-lucena-1806.html' title='Cuaresma y semana santa de Lucena, 1806: algunas apuntaciones económicas.'/><author><name>Luisfernando Palma Robles</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17455852216834168738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3877/3937/1600/Cabeza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35391935.post-115980839313275062</id><published>2006-10-02T16:52:00.001Z</published><updated>2006-10-02T17:09:20.026Z</updated><title type='text'>La ciencia perseguida: el caso de Juan de Aréjula    (1755-1830)</title><content type='html'>&lt;em&gt;Permítaseme, a guisa de dedicatoria, el recuerdo de un hecho sucedido en Lucena el 19 de diciembre de 1821. Aquella noche a las puertas de su casa, calle Ancha cerca de Fuentevieja, caía muerto por un disparo servil un miliciano liberal de profesión talabartero. Era la víctima José Carmona Doblas, bisabuelo de Elisa Garzón Carmona, mi abuela paterna.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;En la primavera del año 2000, y dentro de las VII Jornadas Culturales del Instituto “Juan de Aréjula”, expuse un acercamiento a la vida y a la obra del científico&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Juan de Aréjula&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;, nacido en Lucena en 1755, hace exactamente un cuarto de milenio. Ahora presento los resultados de la revisión de aquel trabajo, con inclusión de algunos datos nuevos relacionados con él y su entorno, así como unas notas complementarias englobables bajo el título genérico de “ciencia perseguida”, referidas principalmente a algunos personajes y momentos históricos, nacionales y locales, pertenecientes al período comprendido entre la mitad del siglo XVIII y el primer cuarto del siglo XX, momentos en que se ha tratado de coartar la libertad en el seno de la comunidad científica. Creo que es oportuno recordar las palabras del papa que acaba de fallecer en su discurso en la Universidad Complutense el 3 de noviembre de 1982. Los investigadores, decía Juan Pablo II, “hoy como ayer, reclaman un clima de libertad y de cooperación entre ellos con una actitud de apertura a lo universal y con una visión integral de [la persona] (...) En la investigación, en efecto, -añadía- es necesario tener libertad para buscar y anunciar los resultados”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciencia e Inquisición&lt;br /&gt;Al decir ciencia perseguida evocamos inmediatamente la idea de “inquisición” y no es extraño que nuestro recuerdo entonces se personalice en figuras históricas como Servet, Galileo –prohibido en Roma y tolerado en España-, Andrés Laguna o Juan Huarte de San Juan.&lt;br /&gt;Es verdad que la Inquisición influyó de manera notable, directa y sobre todo indirectamente, en el devenir de la investigación científica española del Antiguo Régimen y de manera particular, como señala Ángel Alcalá, en la circulación de los libros europeos en territorio español; éstos eran censurados mediante una prohibición preventiva, es decir, sin entrar en su examen científico y solamente por el hecho de no ser su autor católico&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Sin embargo, no se puede atribuir únicamente a la Inquisición el retraso científico español, ni tampoco tuvo esta institución la exclusiva en la persecución de determinados avances científicos. En el fondo la cuestión se ha globalizado de manera incorrecta, haciendo a la Inquisición responsable de todo lo bueno y de todo lo malo&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;[4]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Por otra parte, escribe el siempre esclarecedor profesor Domínguez Ortiz, no existe evidencia de un rechazo masivo de la Inquisición por la opinión pública de nuestro país antes de que cayera el Antiguo Régimen. La crítica a tal institución comenzó por las clases altas de la sociedad, más por conflictos de poder que por cuestiones ideológicas. Las clases inferiores veían como algo natural la existencia de la Inquisición y la consideraban necesaria para el mantenimiento del orden establecido, además de contribuir con ella denunciando a los transgresores&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn5" name="_ftnref5"&gt;[5]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El padre Feijoo&lt;br /&gt;El padre Feijoo, a mediados del Setecientos, en sus Cartas eruditas afirma que no existe una sola causa de los cortísimos progresos científicos de los españoles, sino que son muchas. Y añade el sabio benedictino: “aunque cada una por sí sola haría poco daño, el complejo de todas forma un obstáculo casi absolutamente invencible”. Entre las causas señaladas por Feijoo se encuentra el corto alcance de algunos enseñantes, que “piensan que no hay más saber que aquello poco que saben”.&lt;br /&gt;Otra causa que indica es “la preocupación que reina en España contra toda novedad. Dicen muchos que basta en las doctrinas el título de nuevas para reprobarlas, porque las novedades en punto de doctrina son sospechosas”. Feijoo expone que no se puede extender esas sospechas de lo doctrinal a la ciencia, porque sería –según él- “prestar con un despropósito patrocinio a la obstinada ignorancia”. Feijoo razona sobre esto: “Mas sea norabuena sospechosa toda novedad. A nadie se condena por meras sospechas. Con que estos escolásticos nunca se pueden escapar de ser injustos. La sospecha induce al examen, no a la decisión”.&lt;br /&gt;Para el erudito benedictino existe también el “errado concepto de que cuanto nos presentan los nuevos filósofos se reduce a unas curiosidades inútiles”. Sobre esta cuestión opina Feijoo que “no hay verdad alguna, cuya percepción no sea útil al entendimiento”.&lt;br /&gt;Otra causa apuntada en las Cartas eruditas del atraso científico español es el “vano temor de que las doctrinas nuevas en materia de filosofía traigan algún perjuicio a la religión”. Al respecto, advierte este monje que la teología y la filosofía tienen claramente diferenciados sus límites.&lt;br /&gt;Por último Feijoo se refiere a la emulación –léase envidia- como contribuidora al poco avance científico en la España de su época. Distingue tres tipos en esa emulación: la personal, la nacional y la faccionaria. En el primer caso, el más frecuente, lo que molesta no es la obra científica, sino su autor: “el que lograse algún especial aplauso en cualquier prenda intelectual se debe hacer la cuenta de que tiene por émulos cuantos solicitan ser aplaudidos en la misma si no logran igual nombre o fama”. En cuanto a la emulación o envidia nacional refiere Feijoo la curiosa anécdota protagonizada por una dama española que mató unos papagayos que eran propiedad de la francesa María Luisa de Orleans, primera mujer de Carlos II de España, porque estaba “indignada de oírlos hablar en francés”. Acerca de la emulación faccionaria o partidista, explica Feijoo que muchos exaltan las virtudes intelectuales de los de su gremio o partido y desprecian o “pintan con los peores colores” las de quienes no comparten profesión o ideario&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn6" name="_ftnref6"&gt;[6]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Como puede observarse, la razonada exposición del padre fray Benito Jerónimo Feijoo sobre los frenos a la ciencia en España es, con ligeras matizaciones, perfectamente transitiva del siglo XVIII a la actualidad.&lt;br /&gt;En este año, cuarto centenario de El Quijote, creo oportuno recordar algo de lo mucho que sobre Feijoo escribió el médico humanista Gregorio Marañón: “Salió [Feijoo] de su celda a deshacer entuertos por los campos de España, vestido de su hábito, que le servía de yelmo contra las pedradas y los palos de los eternos malandrines y follones de la ignorancia y de las estupidez”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn7" name="_ftnref7"&gt;[7]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Blanco White&lt;br /&gt;Intelectual de primera línea condenado a la cárcel del silencio fue el expatriado José María Blanco Crespo (Sevilla, 1775 - Liverpool,1841), quien adoptó la denominación de Blanco White, con la que es mayormente conocido. Blanco White es uno de los heterodoxos más interesantes de nuestra historia y a quien muchos consideran hoy como el “inventor” del liberalismo en España&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn8" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn8" name="_ftnref8"&gt;[8]&lt;/a&gt;. Sacerdote emigrado a Inglaterra fue un modelo de buscador, de peregrino espiritual. Blanco abandonó el catolicismo y fue condenado por sus contemporáneos. La obra de este liberal -en el sentido de su tiempo- soñador y sensible fue cubierta de polvo por los fundamentalistas de siempre, hasta que Vicente Llorens y Juan Goytisolo la propagaron con fervor hace poco más de un cuarto de siglo&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn9" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn9" name="_ftnref9"&gt;[9]&lt;/a&gt;. El destino póstumo de Blanco White, señala Goytisolo, puede servir de ejemplo de cómo funcionan los mecanismos de represión y censura que determinan la escala de valores de acuerdo con la óptica de quienes programan –o pretenden programar- la cultura&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn10" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn10" name="_ftnref10"&gt;[10]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Blanco White fue lector en su juventud de la obra científica de Feijoo, lectura que llevó a cabo en casa de su tía Anica, quien, según el propio Blanco, era la única mujer sevillana que poseía una pequeña biblioteca&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn11" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn11" name="_ftnref11"&gt;[11]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Blanco escribe en sus fundamental obra Letters from Spain&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn12" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn12" name="_ftnref12"&gt;[12]&lt;/a&gt;, cuya primera edición es de 1822, que la obra de Feijoo cayó en su alma de muchacho “como las lluvias primaverales en una tierra sedienta&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn13" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn13" name="_ftnref13"&gt;[13]&lt;/a&gt;. La persecución de la ciencia de su tiempo, especialmente en España, la resume Blanco White, tras manifestar la intromisión de los teólogos en todas las ramas del conocimiento humano, con estas expresivas palabras envueltas en fina ironía:&lt;br /&gt;“La astronomía tiene que pedir permiso a los inquisidores para ver con sus propios ojos. La geografía se vio obligada a encogerse delante de ellos (...) Un monje espectral acecha al geólogo en las entrañas de la tierra (...) La anatomía es juzgada sospechosa y vigilada de cerca siempre que toma el escalpelo y la medicina tuvo no poco que sufrir cuando se esforzaba en borrar del catálogo de los pecados mortales el uso de la quina y la vacuna”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn14" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn14" name="_ftnref14"&gt;[14]&lt;/a&gt;. En la Sevilla de Blanco aún había que hablar con cautela de la teoría heliocéntrica, dos siglos después de haber sido formulada&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn15" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn15" name="_ftnref15"&gt;[15]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Para Blanco lo científico en la formación intelectual y moral de los estudiantes era contraproducente, ya que la educación recibida favorecía claramente la pseudociencia y el fanatismo&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn16" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn16" name="_ftnref16"&gt;[16]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Persecución en la España de la segunda mitad del S. XIX&lt;br /&gt;La persecución científica trasciende de la desaparición en España del Antiguo Régimen. Por un Decreto de julio de 1867, en plena agonía de la monarquía borbónica de Isabel II, los catedráticos habían de efectuar juramento de fidelidad a la reina y a la religión católica. Varios se negaron a tal práctica por lo que fueron separados de sus cátedras&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn17" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn17" name="_ftnref17"&gt;[17]&lt;/a&gt;. Esta negativa es parte fundamental de la llamada primera cuestión universitaria. Posteriormente, en 1875, se produjo lo que se ha dado en llamar la segunda cuestión universitaria.&lt;br /&gt;En ese año 1875 el ministro de Fomento, el mismo que en 1867, don Manuel de Orovio y Echagüe, marqués de Orovio, auspicia un decreto, fecha 26 de febrero, harto polémico, cuyo espíritu se recoge en este trozo de una circular remitida a los rectores y que textualmente dice:&lt;br /&gt;“Que vigile V.S. con el mayor cuidado para que en los establecimientos que dependen de su autoridad no se enseñe nada contrario al dogma católico ni a la sana moral, procurando que los profesores se atengan estrictamente a la explicación de las asignaturas que les están confiadas, sin extraviar el espíritu dócil de la juventud por sendas que conduzcan a funestos errores sociales...&lt;br /&gt;...Por ningún concepto tolere que en los establecimientos dependientes de ese Rectorado se explique nada que ataque, directa ni indirectamente, a la monarquía constitucional ni al régimen político, casi unánimemente aprobado por el país...&lt;br /&gt;Si, desdichadamente, V. S. tuviera noticia de que alguno no reconoce el régimen establecido o explicara contra él, proceda sin ningún género de consideración a la formación del expediente oportuno”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn18" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn18" name="_ftnref18"&gt;[18]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;El Decreto fue rápidamente contestado. El 5 de marzo se niegan a aceptarlo el catedrático de Historia Natural en la Universidad de Santiago don Augusto González de Linares y el de Farmacia de la misma Universidad gallega don Laureano Calderón. El 19 de ese mismo mes es don Emilio Castelar quien renuncia a su cátedra; el 25 protestó un hombre clave de la historia cultural española e impulsor principal de la Institución Libre de Enseñanza: don Francisco Giner de los Ríos, y el 31, don Nicolás Salmerón. El prestigio de los profesores contestatarios hizo que el presidente del Gobierno don Antonio Cánovas del Castillo interviniese en el asunto. Así nos lo cuenta Antonio Jiménez-Landi:&lt;br /&gt;“Viendo que el conflicto adquiría graves proporciones, quiso Cánovas cortarlo y se valió de otra persona para que hablara oficiosamente a Giner, pues el jefe del Gobierno sabía bien que la voluntad de don Francisco era la que más importaba ganar. El encargado de hablar a Giner le comunicó que Cánovas no estaba de acuerdo con el decreto de Orovio y que, por tanto, no llegaría a cumplirse, por lo que le rogaba que retirase la protesta. Pero el jefe conservador desconocía la inflexibilidad de su coterráneo en cuestiones de procedimiento y de ética y don Francisco respondió que el señor Cánovas disponía de la Gaceta para deshacer la iniquidad que en ella había aparecido. Mientras no lo hiciese así, no podía pretender de él una indignidad. La dura respuesta debió de molestar mucho al soberbio Presidente, porque la reacción fue brutal. Se retiró don Francisco enfermo y con fiebre, y a las cuatro de la madrugada, que era la del día primero de abril, la policía entró en su domicilio, le obligó a levantarse y, seguidamente, fue conducido preso entre guardias civiles al castillo de Santa Catalina, de Cádiz. Pero esta detención tan desconsiderada no hizo sino atizar la hoguera. Azcárate protestó enérgicamente, el 3 de abril, de estos actos del Gobierno y también fue detenido y desterrado a Cáceres. Igual medida tomaron con Salmerón, enviado a Lugo; y González de Linares y Calderón, que habían elevado una protesta muy dura al Gobierno por su proceder contra don Francisco, fueron encarcelados en el castillo de San Antón de La Coruña y procesados criminalmente, más tarde, por desacato a la Autoridad.”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn19" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn19" name="_ftnref19"&gt;[19]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cajal y el callejero lucentino&lt;br /&gt;La Ciencia, como otras actividades humanas, no es solamente perseguida por aquellos que la condenan y tratan de aprisionarla. Hay –ya se ha insinuado - otras formas sutiles, subrepticias, indirectas si se quiere, de persecución, como aquéllas que procuran “la ignorancia, la indiferencia y el olvido”, por decirlo con palabras de Luis Cernuda, de su poema “A mis paisanos”, que cierra La desolación de la quimera, último de sus libros.&lt;br /&gt;Y a propósito de esta ignorancia, indiferencia y olvido, vamos a dirigir nuestra vista a la Lucena de 1922, tiempo en que el insigne investigador Santiago Ramón y Cajal se jubila y es nombrado rector honorario de la Universidad de Madrid. En ese mismo año, Cortezo consagra en su imprescindible libro la personalidad, la obra y la escuela de Cajal&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn20" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn20" name="_ftnref20"&gt;[20]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;El 5 de julio de 1922, concluido el curso, la Corporación Municipal lucentina conoce una instancia a ella dirigida por numerosos estudiantes de facultades, carreras especiales y bachillerato en solicitud de que nuestro Ayuntamiento se sumase al homenaje que España entera tributaba al sabio histólogo Cajal. Pedían en su escrito que se diese el nombre de tan destacada figura científica a la calle Santa Catalina, “como prueba, aunque modesta, de admiración y gratitud al Español ilustre que tan alto ha sabido colocar el de España en el mundo científico”. Los capitulares deliberaron al respecto (contando con las intervenciones de los señores don Francisco Manjón-Cabeza Cabeza, don Juan Algar Danel, don Juan de Dios del Pino Corpas y don Javier Tubío Aranda) y acordaron crear una comisión especial presidida por el alcalde don José María de Mora Chacón e integrada además por don Francisco Manjón Cabeza, don Manuel Roldán Herrera, don Juan Algar Danel y don Pedro del Castillo Blancas, “para que examinado el caso proponga a la Corporación qué calle es la que a su juicio debe llevar el glorioso nombre de Ramón y Cajal”. El señor Tubío Aranda, más tarde alcalde republicano de Lucena y lúcido político asesinado en septiembre de 1936, propuso que “al descubrimiento en su día de los nuevos rótulos en la calle que definitivamente sea señalada para obstentarlos, se efectúe con la mayor solemnidad, organizándose al efecto una procesión cívica a la que asista el Ayuntamiento bajo mazas, por estimarlo todo ello muy merecido en honor del eminente sabio a quien se tributa el homenaje solicitado”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn21" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn21" name="_ftnref21"&gt;[21]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;En las sesiones que celebró la Corporación Municipal los dos miércoles siguientes, esto es, el 12 y el 17 de julio se trata el asunto de la calle de Cajal sin llegarse a ningún acuerdo.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn22" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn22" name="_ftnref22"&gt;[22]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por fin el 2 de agosto Algar Danel, portavoz de la comisión especial creada, manifiesta en nombre de ella que “debía desestimarse dicha propuesta en cuanto al indicado extremo se refiere [cambiar el nombre de la calle Santa Catalina], en razón a los antecedentes históricos que (...) expuso para justificar su dictamen, y terminó proponiendo que el nombre preclaro del sabio se ponga desde luego a la calle Ancha, una de las principales y de mayor vecindario de las de esta Ciudad y cuya denominación no responde a ningún hecho histórico ni personalidad ilustre”. El señor Manjón Cabeza expresose en el mismo sentido que el portavoz, y quedó aprobada la propuesta de la comisión especial, con el voto en contra de don Javier Tubío Aranda, quien expuso que “aun siéndole indiferente que fuera una u otra calle de las propuestas la que llevara en definitiva el nombre del Español ilustre, entendía de acuerdo con la indicación formulada por los solicitantes que ha debido preferirse para tal objeto la calle Santa Catalina, mucho más céntrica y principal, sobre todo ya que así pareció acordarse en el cabildo de referencia.”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn23" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn23" name="_ftnref23"&gt;[23]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El cambio de nombre de la calle Ancha, acordado por nuestros capitulares, no se cumplió. Cajal no era santo de la devoción de algún que otro influyente cacique lucentino, incluso esta circunstancia la reflejó algún periódico de proyección nacional a instancia de algún estudiante lucentino de los que firmaron la solicitud para la concesión de la calle a Cajal. Hoy el nombre de este coloso de la ciencia española sigue ausente en nuestro callejero. En 1925 se acuerda en honor y reconocimiento al filántropo lucentino don Juan de la Fuente Quintero dar su nombre a la calle Santa Catalina, rotulándola calle Fuentes Quintero&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn24" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn24" name="_ftnref24"&gt;[24]&lt;/a&gt;. El acuerdo tampoco se llevó a la práctica. (No ha sido del todo infrecuente la tentación, muchas veces por las presiones de determinados grupos, de convertir el callejero en un santoral)&lt;a name="QuickMark"&gt;&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;A pesar de esos señalados antecedentes históricos que impedían dedicar la referida calle junto al Coso al sabio histólogo, en julio de 1937 la Corporación Municipal lucentina para corresponder a la dedicatoria por parte del Ayuntamiento egabrense de una calle de la vecina población al escritor lucentino Barahona de Soto, decidió dar el nombre del polígrafo de Cabra don Juan Valera y Alcalá Galiano a la calle Santa Catalina por estar al lado de la dedicada aquí, en nuestra ciudad, al autor de Las lágrimas de Angélica&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn25" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn25" name="_ftnref25"&gt;[25]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Liberales y absolutistas en Lucena&lt;br /&gt;Regresemos a los tiempos de Feijoo, sin salirnos de Lucena. En el último tercio del siglo XVIII, en la sociedad lucentina comenzaron a desempeñar un papel de singular importancia social los componentes de la Sociedad Económica de Amigos del País fomentando el aprendizaje y el acceso al trabajo en las clases menesterosas. La Inquisición no perseguía a estas sociedades económicas mientras no manifestasen un ideario social avanzado, por eso cuando Jovellanos publica su Informe de ley agraria, el Santo Oficio lo condena, porque no solamente era “antieclesiástico, sino también destructivo de los mayorazgos y por lo tanto conducente a ideas de igualdad en la propiedad de bienes y tierras”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn26" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn26" name="_ftnref26"&gt;[26]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Por otra parte, la ciudad de Lucena, como es sabido, fue en la época de Fernando VII un importante núcleo absolutista. Dirigentes de los voluntarios realistas lo eran a su vez de los grupos de presión lucentinos y utilizaban los símbolos comunitarios, por ejemplo los religiosos, de todo el pueblo creyente, en sentido de favorecer la causa absolutista. Expongo brevemente algunos casos.&lt;br /&gt;Al final del Trienio Liberal, la archicofradía nazarena, presidida por don Vicente Cerrato Tafur, capitán de los Voluntarios Realistas y que durante cuarenta y siete años (1808-1855) dirigió la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, saca en procesión –agosto de 1823- a Nuestro Padre por “la libertad perfecta del rey Fernando VII”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn27" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn27" name="_ftnref27"&gt;[27]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;El día de San Fernando de 1827, con motivo de celebrarse la bendición y jura de bandera y estandarte de los Voluntarios Realistas, las imágenes de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de Araceli son trasladadas a la iglesia de San Francisco, en su calidad de patronos de los Realistas&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn28" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn28" name="_ftnref28"&gt;[28]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Don Enrique de Guzmán el Bueno, regidor preeminente de nuestro Ayuntamiento y hermano mayor de la hermandad de la Santa Veracruz y Nuestra Señora de la Paz, contribuye a la represión de las reuniones con motivo de la semana santa. A comienzos de la década absolutista u ominosa, concretamente el martes santo de 1824, difunde un bando mediante el cual se prohíben las “reuniones y embriagueces tan perjudiciales en todo tiempo y mayormente en el actual de semana santa”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn29" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn29" name="_ftnref29"&gt;[29]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Don José Romero de Pineda, hermano mayor de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad (1799-1806) y capitán de la primera compañía del escuadrón de Caballería de los voluntarios realistas de Lucena, participó activamente junto con su hermano don Fernando en la insurrección carlista contra la reina gobernadora María Cristina llevada a cabo en Lucena el 14 y 15 de junio de 1834, por lo que fueron encarcelados en Sevilla con secuestro de bienes&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn30" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn30" name="_ftnref30"&gt;[30]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Pero también Lucena es la cuna de destacadas figuras de ideario liberal. Entre muchas selecciono dos, cuya actividad ha traspasado nuestras fronteras nacionales. Escojo a don Fernando Álvarez de Sotomayor y Ramírez y don Juan Manuel de Aréjula y Pruzet. Este segundo, figura nuclear de este trabajo, desconocido en la sociedad lucentina hasta hace relativamente poco ha sido reconocido en nuestra comunidad en los últimos tiempos. Llevan su nombre un centro de salud, una calle y el instituto que en 2005 celebra sus bodas de plata.&lt;br /&gt;La memoria de don Fernando Álvarez de Sotomayor, miembro de una familia de gran tradición liberal, ha corrido peor suerte en nuestra ciudad, donde nació en 1795. Primo tercero de Mariana de Pineda, la famosa heroína de la libertad oriunda de Lucena, fue ésta quien le ayudó a escapar de la cárcel granadina, hecho que tanto contribuyó a que Mariana fuera condenada a muerte. A partir de la amnistía decretada por María Cristina en 1834, ocupó importantes cargos como el de gobernador de Sevilla, director general de Ultramar, del Tesoro y de la Deuda Pública&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn31" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn31" name="_ftnref31"&gt;[31]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aréjula y Lucena&lt;br /&gt;Juan Manuel Guillermo de Aréjula y Pruzet nació en Lucena el 25 de junio de 1755, festividad de san Guillermo, de ahí su tercer nombre&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn32" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn32" name="_ftnref32"&gt;[32]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Aréjula nace en nuestra ciudad porque su padre, don Juan Francisco de Aréjula y Burgos, que era natural de Fitero (Navarra) y casado con una francesa, Francisca Pruzet y Bade, formaba parte como cirujano mayor, del Regimiento de Dragones&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn33" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn33" name="_ftnref33"&gt;[33]&lt;/a&gt; de Edimburgo&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn34" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn34" name="_ftnref34"&gt;[34]&lt;/a&gt;, acuartelado entonces en Lucena, al mando del brigadier don Juan Bautista Panigo&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn35" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn35" name="_ftnref35"&gt;[35]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;La tropa del Regimiento de Dragones de Edimburgo se instala en nuestra ciudad el 30 de noviembre de 1754&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn36" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn36" name="_ftnref36"&gt;[36]&lt;/a&gt;, en el Mesón Grande, situado en la calle así llamada y en la esquina más al norte con Quintana. La plana mayor del Regimiento se instaló en casas acomodadas. Se sabe que en esta etapa el acuartelamiento en nuestra ciudad de los dragones de Edimburgo duró hasta el primer trimestre de 1756, siendo ocupado seguidamente el Mesón Grande por la tropa del Regimiento de Dragones de Frisia&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn37" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn37" name="_ftnref37"&gt;[37]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Posteriormente se constata la presencia del Regimiento de Dragones de Edimburgo en Lucena. En octubre de 1758 el Ayuntamiento lucentino recibe órdenes con objeto de que prevenga la tierra suficiente para la siembra que proporcione el forraje que ha de darse al regimiento de referencia que vendría de cuartel con tres compañías en 1759&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn38" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn38" name="_ftnref38"&gt;[38]&lt;/a&gt;. Está documentada la entrega a esos soldados de carne por su asistencia a la procesión del Corpus Christi y su octava de ese año&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn39" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn39" name="_ftnref39"&gt;[39]&lt;/a&gt;. Ignoro si el cirujano Aréjula y Burgos vino a nuestra ciudad en esta segunda ocasión.&lt;br /&gt;Desconocemos cuánto tiempo permaneció la familia Aréjula en nuestra ciudad. Se sabe que a la familia Aréjula Pruzet le nació un nuevo miembro en la localidad natal del padre, esto es, en la navarra Fitero, en octubre de 1765, a quien se le impuso el nombre de Manuel María&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn40" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn40" name="_ftnref40"&gt;[40]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Aréjula, estudiante&lt;br /&gt;Influido, sin duda, por la profesión del padre, nuestro Juan Manuel se decide por la carrera de cirujano naval, y a tal fin ingresa en el Colegio de Cádiz en octubre de 1772. Consta en su expediente: “tiene notas de excelente en sus exámenes”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn41" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn41" name="_ftnref41"&gt;[41]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Aún no concluidos los estudios en este colegio de cirujanos navales, fue nombrado practicante para la famosa expedición de Argel de 1775, donde la escuadra española que mandaba el general O´Reilly sufrió una estrepitosa derrota, fundamentalmente debida a la falta de previsión en la intendencia y demás servicios. De los 20.000 hombres enviados mueren más de 500 y son heridos cerca de 2.300&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn42" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn42" name="_ftnref42"&gt;[42]&lt;/a&gt;. Volvió de nuevo al colegio a finales de septiembre de ese mismo año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aréjula, cirujano naval&lt;br /&gt;Concluido el período de formación, sirvió varios destinos:&lt;br /&gt;Mayo de 1776, cirujano de 2ª para la fragata “Libre”.&lt;br /&gt;Agosto de 1776, relevado por enfermedad.&lt;br /&gt;Marzo de 1777, se le nombra para la fragata del comercio San Miguel, destinada a Veracruz.&lt;br /&gt;En mayo de 1778 se destina como 2º cirujano para la fragata “Rosa”, de la que transbordó a la “Rosario”.&lt;br /&gt;En octubre de 1779 pasó a la urca&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn43" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn43" name="_ftnref43"&gt;[43]&lt;/a&gt; “Anónima”.&lt;br /&gt;En abril de 1781 se hallaba embarcado en el navío “Santo Domingo”, en el que fue a La Habana.&lt;br /&gt;En julio de 1783, regresó a Cádiz en el navío “San Gabriel”, ya habilitado de cirujano de primera. Al mes desembarca por enfermedad.&lt;br /&gt;En enero de 1784 se destinó al departamento de Cádiz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aréjula en París&lt;br /&gt;Por una Real Orden de 19 de octubre de 1784 se destina a París con el fin de efectuar estudios de perfeccionamiento&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn44" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn44" name="_ftnref44"&gt;[44]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Desde 1785 a 1789 amplía sus estudios en París con unas de las personalidades científicas internacionales más importantes de la época: Antoine François de Fourcroy, de la misma edad que Aréjula, catedrático de Química del Jardin del Rey&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn45" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn45" name="_ftnref45"&gt;[45]&lt;/a&gt;, y que junto con Lavoisier, Berthollet y Guyton de Morveau, impulsó la nueva nomenclatura química (1787)&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn46" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn46" name="_ftnref46"&gt;[46]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Aréjula publica en 1788 sus Reflexiones sobre la nueva nomenclatura química, nomenclatura que Aréjula admite prácticamente en su totalidad, pero que discrepa en cuanto al término “oxígeno” al que da el nombre de “arxicayo” o principio quemante, por ser ésta su principal propiedad; en lugar de oxigenado propone el término “arxicayado” y el de “cayos metálicos” para los óxidos. En definitiva lo que Aréjula venía a rechazar era la teoría de la acidez de Lavoisier&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn47" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn47" name="_ftnref47"&gt;[47]&lt;/a&gt;, que consideraba el oxígeno principalmente como formador de ácidos.&lt;br /&gt;Durante el período en que permaneció Aréjula pensionado en París fue cada vez más reconocido en los círculos científicos de la capital gala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cirujano Aréjula, catedrático de Química&lt;br /&gt;Los políticos eran conscientes del alto grado de formación adquirido por Aréjula, hasta tal punto que se plantearon la posibilidad de que el científico podría ser infrautilizado si se le obligaba, una vez concluido este período de ampliación de estudios, a incorporarse a su puesto de cirujano naval. Se encontró una solución conciliadora: en 1789 se le nombra ayudante de cirujano mayor, al tiempo que se le asigna la cátedra de Química del Colegio de Cirugía de Cádiz&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn48" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn48" name="_ftnref48"&gt;[48]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Antes de su incorporación a la citada cátedra, se le encarga la misión de visitar Londres a fin de reunir los instrumentos de laboratorio necesarios para la cátedra que él iba a dirigir en Cádiz&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn49" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn49" name="_ftnref49"&gt;[49]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;De 1790 datan sus dos últimos trabajos sobre química pura: uno es una síntesis de la memoria que sobre el alcanfor de Murcia escribió José Luis Proust, notable químico francés que enseñó durante tiempo en España&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn50" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn50" name="_ftnref50"&gt;[50]&lt;/a&gt;; el otro, sobre la clasificación de los gases, basándose en sus ideas sobre la combustión expuestas en sus citadas Reflexiones de 1788&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn51" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn51" name="_ftnref51"&gt;[51]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;En 1791 vuelve a Cádiz para hacerse cargo de la cátedra de Química. Se le exime de toda obligación asistencial para poder dedicarse por entero a la enseñanza. Hasta 1800 su labor fue, pues, exlusivamente docente&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn52" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn52" name="_ftnref52"&gt;[52]&lt;/a&gt;. En 1805 se encargaría de la enseñanza de la Química en el Colegio de Cirugía de Cádiz Juan Rodríguez Jaén, compañero de claustro de Aréjula y también discípulo de Fourcroy&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn53" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn53" name="_ftnref53"&gt;[53]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Aréjula se preocupa por aquel tiempo en el fundamento químico de la Patología. Él profetiza: “El examen químico de la sangre, de la orina y de los productos patológicos permitirán la edificación de una nueva patología rigurosamente científica”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn54" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn54" name="_ftnref54"&gt;[54]&lt;/a&gt;. Con esta frase Aréjula anuncia el nacimiento de la Bioquímica Clínica. Quiere este hombre de ciencia saber las consecuencias que los distintos estados patológicos tienen sobra la composición química del organismo.&lt;br /&gt;Se relacionaban los lugares pantanosos con una mayor proclividad a la aparición de las llamadas fiebres intermitentes. Aréjula interpreta la relación lugares pantanosos–fiebres intermitentes. Para nuestro científico la fermentación no era otra cosa que la descomposición de la materia viva en elementos. En la fermentación vegetal los elementos finales serían el carbono y el hidrógeno. En la animal los componentes últimos serían el carbono, el hidrógeno y el nitrógeno. La fermentación se facilitaba con el concurso de la temperatura y de la humedad.&lt;br /&gt;Aréjula afirmaba que en los lugares donde las calenturas se presentan –los lugares húmedos- existe un exceso de fermentación vegetal fundamentalmente en el verano, en los meses de calor y, por tanto, se produce una gran cantidad de hidrógeno y gas carbónico que llenan la atmósfera. De estos gases, el carbónico es el más pesado y es, en consecuencia, el que se acumula en la superficie terrestre. Por eso los efectos que nos encontraremos en el hombre serán los derivados de la acción del carbónico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ¿cuál es el efecto del carbónico en el hombre, según Aréjula? Pues para Aréjula, el efecto del carbónico en el ser humano se traduce en una disminución de la irritabilidad y en una relajación, en definitiva, en una debilidad por parte del paciente.&lt;br /&gt;La respiración pulmonar (según Crawford y Lavoisier, doctrina formulada por aquellos años de Aréjula) sigue el siguiente mecanismo: Inspiración: entra oxígeno (calórico+oxígeno elemento). Por la comida carbono e hidrógeno pasan a la sangre.&lt;br /&gt;De la reacción del oxígeno inspirado (oxígeno+calórico) con el carbono e hidrógeno se producen carbónico y agua y queda libre el calórico que se transporta a todo el organismo.&lt;br /&gt;Volvamos a las fiebres intermitentes, en las que se da debilidad, frío, temblor, acceso febril y sudoración. Estas fiebres tienen una manifestación cíclica, es decir, que períodos de fiebre se alternan con períodos de apirexia. Aréjula interpreta esto así: al principio actúa el carbónico (debilidad). A continuación viene una actuación breve del hidrógeno (irritación nerviosa=contracciones capilares=dificultad circulatoria=frío). La irritación conduce a un aumento de la actividad respiratoria, con el consiguiente aumento de la liberación de calórico (fiebre). En conclusión, para Aréjula los gases carbónico e hidrógeno son los miasmas que ocasionan la fiebre&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn55" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn55" name="_ftnref55"&gt;[55]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aréjula, perseguido&lt;br /&gt;Su estancia en Francia no solamente sirvió para que Aréjula obtuviese una sólida formación científica, sino que la adquisición de ésta corrió pareja con la ideológica en el ámbito de la intelectualidad francesa del momento.&lt;br /&gt;Pronto chocó su ideario con la Inquisición. En 1793 se dirigió mediante memorial al Inquisidor General donde solicitaba que le fuesen devueltos tres de los tomos de la Historie naturelle et de philosophie, obra de Charles Bonnet, que le habían sido requisados por el comisariado del Santo Oficio. Aréjula exponía en su escrito que él se encontraba facultado para estudiar libros prohibidos y que su uso le era muy necesario para el desempeño de sus tareas docentes. El Inquisidor General, el ilustrado benedictino don Manuel Abad y Lasierra&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn56" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn56" name="_ftnref56"&gt;[56]&lt;/a&gt;, autorizó la devolución de los libros a Aréjula, muy a pesar del comisario gaditano de la Inquisición don Pedro Sánchez M. Bernal. En realidad, según se desprende del memorial presentado por Aréjula, a las autoridades españolas, más que las ideas religiosas lo que le preocupaba era la difusión entre los españoles del ideario revolucionario francés&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn57" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn57" name="_ftnref57"&gt;[57]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;En 1797 Aréjula tuvo problemas con la Junta Superior Gubernativa de los Reales Colegios de Cirugia. Dos estudiantes del colegio de Cirugía de Cádiz estaban entonces presos. Para exigir su libertad, sus compañeros se “manifestaron” en el interior del centro de enseñanza. Se estableció por parte de la dirección del establecimiento docente una represión sobre los estudiantes, que desembocó en la intervención de la mencionada Junta Superior. Ésta llamó a declarar al director del centro gaditano. A este hombre, muy vinculado a esa Junta, le fueron admitidas sus razones en contra del alumnado y Aréjula se manifestó en sentido contrario a lo expuesto por el director.&lt;br /&gt;La situación vino a deteriorar las relaciones entre Aréjula y la Junta Superior. Poco a poco, se puso en marcha el aparato represor contra el colegio de Cádiz, especialmente en lo ideológico&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn58" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn58" name="_ftnref58"&gt;[58]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;La persecución de la Junta sobre Aréjula se acentúa con las acusaciones hechas a nuestro paisano con motivo del fallecimiento del coronel de Granaderos Voluntarios del Estado don José Antonio Lavalle.&lt;br /&gt;El propio Aréjula expresa sobre el particular lo siguiente: “Con fecha 13 de septiembre de 1799, La Junta General de Gobierno de la Facultad reunida dirigió un oficio al gobernador de Cádiz a fin que se mi hiciese un proceso por la muerte del coronel de Granaderos don José Antonio Lavalle, suponiendo arbitrariamente o por siniestros informes varias cosas denigrativas contra mí.&lt;br /&gt;El gobernador de Cádiz procedió a la averiguación del hecho y el resultado fue contrario a lo que suponía la Junta, y ésta, conociendo su ciega pasión contra mí, sepultó la sumaria sin darme la menor satisfacción”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn59" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn59" name="_ftnref59"&gt;[59]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;La Junta de la Facultad reunida había dirigido un oficio al gobernador de Cádiz (19-9-1799) donde manifestaba que “había llegado a entender”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn60" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn60" name="_ftnref60"&gt;[60]&lt;/a&gt; que don Juan Manuel de Aréjula, médico de aquella ciudad, había errado gravemente en la curación del coronel Lavalle, que lo había dejado morir sin los santos sacramentos y que habiendo llamado a consulta al cirujano mayor de la Armada, don Domingo Vidal, no le permitió ver al enfermo. La Junta de la Facultad añadía en su escrito que al oír un hecho tan inhumano como irreligioso se había llenado de terror y esperaba que el citado gobernador le informase de él reservadamente averiguando en debida forma la realidad.&lt;br /&gt;El gobernador de Cádiz procedió, en efecto, a la averiguación de todo, mas el resultado fue completamente contrario a lo pretendido por la Junta. Los testigos, los familiares que asistieron al difunto en su última enfermedad, un hermano carnal de este coronel, dos cirujanos de su Regimiento, el médico don José Salvarresa, que también le asistió, y finalmente el sacerdote con quien hizo confesión general manifestaron, unánime y separadamente, que Aréjula cumplió exactamente con sus deberes médicos hasta el extremo de parecer más bien un enfermero del moribundo que un catedrático. Los informantes expusieron igualmente que el coronel Lavalle recibió los sacramentos de la penitencia y extremaunción y no el de la eucaristía por imposibilidad física en la boca&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn61" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn61" name="_ftnref61"&gt;[61]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;La Junta no pudo seguir adelante con las acusaciones, ante las aseveraciones de los citados testigos, pero no tomó ninguna decisión en el sentido de resarcir el perjuicio moral causado a Aréjula Pruzet.&lt;br /&gt;Estaba claro que la Junta había actuado de mala fe. Además se había extralimitado en sus funciones; puesto que, una vez desaparecido el tribunal del Protomedicato, los delitos o excesos de los profesores médicos correspondía juzgarlos a la Justicia ordinaria y, además, obró directamente contra sus propios fines, al admitir una acusación, una delación hecha por autor desconocido&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn62" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn62" name="_ftnref62"&gt;[62]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aréjula y la fiebre amarilla&lt;br /&gt;Entre 1800 y 1804 la fiebre amarilla se hizo presente en tierras andaluzas. Las graves dificultades experimentadas por los habitantes de nuestra tierra en el paso del Setecientos al Ochocientos presentan tres etapas consecutivas: crisis agrarias, fiebre amarilla e invasión francesa.&lt;br /&gt;Aréjula recorrió gran parte de Andalucía en la dirección de la curación de la epidemia durante esos años. Según el profesor Carrillo Martos, en su imprescindible obra sobre nuestro paisano y que tanto sigo en el presente trabajo, en 1804 Aréjula estuvo en Málaga, Antequera, Montilla, Espejo, Lucena y otros pueblos&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn63" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn63" name="_ftnref63"&gt;[63]&lt;/a&gt;. Según el propio Aréjula ese año estuvo en Málaga, Antequera, la Rambla, Espejo, Montilla. Córdoba y Granada&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn64" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn64" name="_ftnref64"&gt;[64]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Aréjula demuestra en su obra ser mejor conocedor de la fiebre amarilla que la mayoría de los investigadores de su época&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn65" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn65" name="_ftnref65"&gt;[65]&lt;/a&gt;. Las medidas sanitarias que Aréjula recomendaba para luchar contra la fiebre amarilla son fundamentalmente las siguientes: considerar la enfermedad como contagiosa, por lo que se debe proceder al aislamiento de pueblos, barrios y al cierre de templos; existe una predisposición individual, de suerte que si se ha sufrido antes no se volverá a padecer, consecuentemente consideraba de suma importancia la colaboración de quienes habían sufrido anteriormente la enfermedad en la ayuda a los enfermos; no se podía olvidar la naturaleza química de los contagios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aréjula, de nuevo perseguido&lt;br /&gt;La honradez científica de Aréjula la pone de manifiesto su evolución con respecto a las fumigaciones. En 1800 escribió una Memoria, impresa en varias ocasiones y que sirvió de guía para la práctica de la fumigación en casos de brotes epidémicos, que presentaba una concepción química de la enfermedad epidémica –de carácter ácido o alcalino- y que por tanto podían ser neutralizada químicamente. Fourcroy, el maestro de Aréjula, descubrió que el gas del ácido muriático (clorhídrico) podía descomponer el amoníaco. Aréjula lo usó en sus fumigaciones&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn66" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn66" name="_ftnref66"&gt;[66]&lt;/a&gt;, pero pronto se dio cuenta de que esa medida era inútil e insistió en que era imposible saber qué sustancias destruirían el contagio hasta que no se conociera la naturaleza química de éste, todo lo demás era pura fantasía.&lt;br /&gt;Esta conclusión a la que había llegado Aréjula no concordaba con los principios absolutistas del Gobierno, quienes pensaban la inconveniencia de difundir lo que Aréjula había expuesto, ya que podría provocar gran alarma pública cuando se presentase la epidemia; es decir, no tendrían los gobernantes nada que ofrecer, mientras que la fumigación transmitía tranquilidad a la población, aun siendo inútil. El Gobierno falto de medidas para reemplazar la fumigación por otro método eficaz, negó a Aréjula y a sus colaboradores los medios necesarios para sucesivas investigaciones y, por Real Orden de 30 de septiembre de 1805, censuró un texto de nuestro paisano contrario a las fumigaciones. Hasta 1821 –ya en el trienio liberal- no pudo publicar Aréjula su texto censurado en 1805. A ello contribuyó la epidemia catalana que ese año 1821 se sufría en Cataluña&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn67" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn67" name="_ftnref67"&gt;[67]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Aréjula fue uno de los introductores de la vacunación de la viruela en Cádiz, concretamente en julio de 1801&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn68" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn68" name="_ftnref68"&gt;[68]&lt;/a&gt;. A pesar de la presión por él sufrida en cuanto a sus ideas científicas, que no eran del agrado del Gobierno, fue nombrado en 1805 vice director del Colegio de Cirugía de Cádiz. Carlos IV lo había nombrado en 1804 médico de su Real Cámara.&lt;br /&gt;Al acceder a puesto de responsabilidad en el Colegio de Cirugía tuvo que enfrentarse con el desarrollo de mayores competencias por parte del profesorado frente al poder casi omnímodo del director. Esa mayor competencia del resto del profesorado ya estaba prevista aunque no se había empezado a ejercer. Aréjula y los demás profesores que reclamaban un menor concentración de poder fueron reprimidos.&lt;br /&gt;¿Cómo fue reprimido Aréjula? Sabemos que estaba dispensado de asistir al hospital para dedicarse completamente a sus tareas docentes. Pues inmediatamente se derogó la Orden y se le obligó a la visita diaria de hospital. Poco después (1807) fue apartado del Colegio de Cirugía de Cádiz, destinándolo a la tropas de la campaña de Napoleón en Portugal como superior facultativo.&lt;br /&gt;Posteriormente fue nombrado Superior Jefe Facultativo de la Junta de Sevilla en el Ejercito de Andalucía, y como tal participó en la batalla de Bailén. En el Ejército de Andalucía permaneció durante toda la campaña (1808-1809).A propuesta del General Castaños fue nombrado por la Junta de Sevilla médico de Cámara, con plaza en propiedad&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn69" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn69" name="_ftnref69"&gt;[69]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Su intención de hacerse con la dirección del Colegio de Cirugía de Cádiz no se cumplíó, si bien por Real Orden de 3 de diciembre de 1809, fue nombrado director del Colegio gaditano sin ejercicio en tanto viviera Carlos Francisco Ameller, director efectivo&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn70" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn70" name="_ftnref70"&gt;[70]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;En 1811 se restablece el Tribunal del Protomedicato, ahora como Tribunal Supremo de Salud Pública. Aréjula fue nombrado su presidente. Su colaboración con las Cortes de Cádiz le llevó a ser considerado enemigo por parte de los sectores reaccionarios y a una clara identificación con los liberales. Por decreto se le exoneró de su cargo de primer médico de Cámara y de Presidente del Tribunal Supremo de Salud Pública&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn71" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn71" name="_ftnref71"&gt;[71]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Entre 1814 y 1820 su actividad queda reducida a una escasa labor docente dentro del Colegio de Cirugía de Cádiz. En 1817 forma parte de una institución de profesionales progresistas: la Sociedad Médico-Quirúrgica de Cádiz&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn72" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn72" name="_ftnref72"&gt;[72]&lt;/a&gt;, que dirigía el liberal Francisco Javier Lasso de la Vega y Orcajada, introductor en España de la auscultación&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn73" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn73" name="_ftnref73"&gt;[73]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aréjula y la política&lt;br /&gt;En la etapa inmediatamente anterior a 1820, Aréjula desarrolló una intensa actividad política&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn74" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn74" name="_ftnref74"&gt;[74]&lt;/a&gt;, como tantos otros de diferentes clases y condiciones: magistrados, negociantes, propietarios, personas de la nobleza, del clero, militares de todas las graduaciones, y cuantas personas deseaban la restauración de las leyes destruidas por el absolutismo del último Fernando de Borbón. En la conspiración gaditana de 1819 figura, junto a Istúriz, Alcalá Galiano y Mendizábal, entre las personalidades civiles presentes en la conjura&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn75" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn75" name="_ftnref75"&gt;[75]&lt;/a&gt;. Todo ello comenzaría a culminar con el levantamiento de Riego el 1 de enero de 1820. Consta la presencia de Aréjula en el intento revolucionario de Cádiz acaecido el 24 de enero de 1820&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn76" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn76" name="_ftnref76"&gt;[76]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Durante el Trienio Liberal, Aréjula formó parte de la Dirección General de Estudios creada en agosto de 1821 y que sustituyó al Protomedicato en las funciones relacionadas con la enseñanza. Fue el encargado de preparar la reforma de los estudios sanitarios, consistente en unificar la enseñanza de las tres ramas: Medicina, Farmacia Cirugia&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn77" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn77" name="_ftnref77"&gt;[77]&lt;/a&gt;. La Dirección General inauguró la Universidad Central, fruto del espíritu unificador del liberalismo, a cuyo éxito contribuyó Aréjula con una importante aportación dineraria&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn78" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn78" name="_ftnref78"&gt;[78]&lt;/a&gt;. Es entonces el tiempo en que publica el famoso capítulo censurado bajo el título de Memoria sobre La ninguna utilidad del uso de los gases&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn79" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn79" name="_ftnref79"&gt;[79]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El exilio de Aréjula&lt;br /&gt;En octubre de 1823 se acabó el periodo constitucional. Fernando VII tomó las riendas del país y comenzó una represión de tremendas dimensiones contra lo que significase liberalismo. Aréjula perseguido por los serviles marchó inicialmente a Gibraltar y desde allí a Londres&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn80" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn80" name="_ftnref80"&gt;[80]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Un barrio de aquella ciudad fue famoso por su acogida a los liberales españoles: el barrio de Somers Town. Julián Marías ha escrito que “aquel barrio londinense de Somers Town, casi colonizado por los liberales emigrados, en que los tenderos llegaron a hablar español y un sereno daba las horas en castellano”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn81" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn81" name="_ftnref81"&gt;[81]&lt;/a&gt;. Menéndez Pelayo escribe sobre los refugiados en ese barrio londinense que además de su indiferencia religiosa, algunos de ellos eran dignos de “remar en una galera bajo el látigo del cómitre”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn82" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn82" name="_ftnref82"&gt;[82]&lt;/a&gt;. Allí es posible que en 1826-1827 coincidiera con el militar liberal lucentino don Fernando Álvarez de Sotomayor y Ramírez, con quien es harto probable que tuviese relación en la puesta en marcha de algún cordón sanitario de la provincia de Cádiz, quizá en San Fernando, año 1814&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn83" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn83" name="_ftnref83"&gt;[83]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;En el exilio, los liberales españoles se fragmentaron en tres grupos: los aristocráticos, con mucha influencia en el gobierno inglés; los republicanos, grupo integrado por masones al frente de los cuales se encontraba el ex ministro Evaristo San Miguel, y los ministas, seguidores de Espoz y Mina, al que pertenecían la mayor parte de los militares. Parece ser que en Londres Aréjula mantuvo una cierta actividad política de exiliado y en 1827 se adhiere a los ministas&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn84" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn84" name="_ftnref84"&gt;[84]&lt;/a&gt;, muchos de los cuales estaban también vinculados con la masonería, tal era el caso de Aréjula&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn85" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn85" name="_ftnref85"&gt;[85]&lt;/a&gt;, quien había pertenecido al grupo de masones que mantenía contactos con los oficiales militares reunidos en los alrededores de Sevilla y Cádiz por Fernando VII, en la inmediatez anterior al pronunciamiento de Riego, a la espera de la imposible reconquista de América&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn86" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn86" name="_ftnref86"&gt;[86]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;En la capital británica vivía de las rentas e incluso ayudaba económicamente a otros exiliados&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn87" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn87" name="_ftnref87"&gt;[87]&lt;/a&gt;. En un informe del absolutista Calomarde, ministro de Gracia y Justicia, el 15 de marzo de 1830, se indica que Aréjula había abandonado la masonería para hacerse carbonario&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn88" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn88" name="_ftnref88"&gt;[88]&lt;/a&gt;. Cea Bermúdez, embajador en Londres, tramitó una petición de amnistía para Aréjula en mayo de 1830 que no fue atendida. Entonces ya se encontraba muy mal de salud. Su muerte ocurrió el 16 de noviembre de 1830 en su casa londinense, siendo enterrado el 20 de noviembre de 1830 en la parroquia de San Pancracio&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn89" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn89" name="_ftnref89"&gt;[89]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Con su muerte no terminó la persecución de este científico liberal por parte del absolutismo de Fernando VII. Cea Bermúdez sospechaba que en unos baúles se guardaban documentos de la actividad política de Aréjula. Tras intentar que fueran abiertos y no conseguirlo, escribió a la viuda manifestándole el riesgo que corrían los objetos de valor encerrados en aquellos baúles, recomendándole para su seguridad que procediese a otorgar un poder, a través del consulado británico en Cádiz, para que el propio Cea Bermúdez se encargase de abrirlos y poner a buen recaudo las supuestas valiosas prendas; de esa manera él tomaría conocimiento de los papeles políticos y tendría así una póstuma prueba acusatoria&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn90" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftn90" name="_ftnref90"&gt;[90]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; En cuanto al empleo de los términos “científico” y “ciencia”, conviene precisar que la mayor parte de las veces hago uso de ellos en sentido restrictivo, de acuerdo con la cuarta acepción de “ciencia” en el DRAE, vigésima segunda edición, de 2001. Esta cuarta acepción reza así: “pl. Conjunto de conocimientos relativos a las ciencias exactas, fisicoquímicas y naturales. [y aclara el Diccionario:] Facultad de Ciencias, a diferencia de Facultad de Letras”.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; La conferencia tuvo lugar el 11 de abril y fue publicada en la revista del I.E.S. Juan de Aréjula, número 12, Lucena, abril de 2001, pp. 27-34.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; Ángel Alcalá, Literatura y Ciencia ante la Inquisición Española, Ediciones del Laberinto, Madrid, 2001, pp. 158 y 159.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref4" name="_ftn4"&gt;[4]&lt;/a&gt; José Antonio Escudero, “La Inquisición en España”, Cuadernos Historia 16, nº 48, Madrid, 1996, p. 30.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref5" name="_ftn5"&gt;[5]&lt;/a&gt; Antonio Domínguez Ortiz, Autos de la Inquisición de Sevilla (siglo XVII), Ayuntamiento de Sevilla, Sevilla, 1981, p. 10&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref6" name="_ftn6"&gt;[6]&lt;/a&gt; Fr. Benito Feijoo, “Causas del atraso que se padece en España en orden a las ciencias naturales”, en Cartas eruditas, II, XVI, 1745, Biblioteca de Autores Españoles, Madrid, 1952, pp. 540 y ss.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref7" name="_ftn7"&gt;[7]&lt;/a&gt; Gregorio Marañón, Tiempo viejo y tiempo nuevo, Espasa-Calpe, 2ª edición, Madrid, 1943, pp. 94 y 95.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn8" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref8" name="_ftn8"&gt;[8]&lt;/a&gt; Esta tesis la argumenta brillantemente Manuel Moreno Alonso en su fundamental recopilación Divina libertad. La aventura liberal de don José María Blanco White, 1808-1824, Ediciones Alfar, Sevilla, 2002.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn9" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref9" name="_ftn9"&gt;[9]&lt;/a&gt; Luisfernando Palma Robles, “Lugares comunes y propios entre silencio y mitades”, de Amanecer de lunes, versión para libro. (En preparación).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn10" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref10" name="_ftn10"&gt;[10]&lt;/a&gt; Juan Goytisolo, Prólogo a Obra inglesa de José María Blanco White, Ediciones Formentor, Buenos Aires, 1972, p.3.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn11" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref11" name="_ftn11"&gt;[11]&lt;/a&gt; Ápud Manuel Moreno Alonso, ob. cit. p. 183.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn12" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref12" name="_ftn12"&gt;[12]&lt;/a&gt; Sigo la traducción española Cartas de España, de Antonio Garnica, magníficamente anotada, 2ª edición en Alianza Editorial (1977). La primera edición, que es también la primera traducción española de Letters from Spain, no llegó hasta 1972 y comenzó a gestarse en 1968 en el departamento de Lengua y Literatura Española de la facultad de Letras de la Universidad de Sevilla, bajo la dirección del profesor López Estrada.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn13" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref13" name="_ftn13"&gt;[13]&lt;/a&gt; Cartas de España, carta tercera, 2ª edición citada, p. 99.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn14" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref14" name="_ftn14"&gt;[14]&lt;/a&gt; Ibídem, p. 107.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn15" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref15" name="_ftn15"&gt;[15]&lt;/a&gt; José Manuel Cano Pavón, “La introducción de la ciencia moderna en Andalucía a lo largo del siglo XIX: el caso de Sevilla”, en Revista de Estudios Andaluces, nº 13, Universidad de Sevilla, 1989, p.54.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn16" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref16" name="_ftn16"&gt;[16]&lt;/a&gt; Manuel Moreno Alonso, “La ciencia española en España y América, durante las guerras de Independencia, ante Blanco White”, trabajo recogido en Divina libertad. La aventura liberal de..., ob. cit., p. 186.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn17" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref17" name="_ftn17"&gt;[17]&lt;/a&gt;Antonio Jiménez-Landi, Don Francisco Giner de los Rios y la Institución Libre de Enseñanza. Estudio. Bibliografía. Antología, Hispanic Institute in the United States, New York, 1959, p. 9.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn18" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref18" name="_ftn18"&gt;[18]&lt;/a&gt; Manuel Tuñón de Lara, Medio siglo de cultura española. 1885-1936, Editorial Bruguera, Barcelona, 1982,&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn19" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref19" name="_ftn19"&gt;[19]&lt;/a&gt; Antonio Jiménez-Landi, ob. cit., p. 17.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn20" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref20" name="_ftn20"&gt;[20]&lt;/a&gt; Carlos María Cortezo, Cajal, su personalidad, su obra, su escuela, Imprenta del sucesor de Enrique Teodoro, Madrid, 1922.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn21" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref21" name="_ftn21"&gt;[21]&lt;/a&gt; Archivo Histórico Municipal de Lucena, Actas capitulares (AHML/AC), 1922-7-5.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn22" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref22" name="_ftn22"&gt;[22]&lt;/a&gt; AHML/AC, 1922-7-12 y 1922-7-19.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn23" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref23" name="_ftn23"&gt;[23]&lt;/a&gt; AHML/AC, 1922-8-2.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn24" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref24" name="_ftn24"&gt;[24]&lt;/a&gt;AHML/AC, 1925-1-20.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn25" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref25" name="_ftn25"&gt;[25]&lt;/a&gt;AHML/AC,1937-7-2 y 1937-7-23.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn26" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref26" name="_ftn26"&gt;[26]&lt;/a&gt;Henry Kamen, The Spanish Inquisition, 1965, traducción española de Enrique de Obregón, Ediciones Grijalbo, Barcelona, 1967, p. 276.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn27" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref27" name="_ftn27"&gt;[27]&lt;/a&gt; Ápud José Luque Requerey, Antropología Cultural Andaluza. El Viernes Santo al Sur de Córdoba, Publicaciones del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba, Córdoba, 1980, p. 109.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn28" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref28" name="_ftn28"&gt;[28]&lt;/a&gt; Juan Palma Robles, “La Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. (Notas para su historia)”, Torralbo, Lucena, 1986, p. 10.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn29" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref29" name="_ftn29"&gt;[29]&lt;/a&gt; AHML/AC, 1824-4-13.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn30" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref30" name="_ftn30"&gt;[30]&lt;/a&gt; Luisfernando Palma Robles, Mariana de Pineda: su familia lucentina; cuando escribo estas líneas, en prensa.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn31" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref31" name="_ftn31"&gt;[31]&lt;/a&gt; Luisfernando Palma Robles, “El lucentino don Fernando Álvarez de Sotomayor y Ramírez (1795-1855), un destacado liberal”, La Voz del Sur de Córdoba, año VIII, nº 152-153, Lucena, 1 de septiembre de 1996, pp. 42 y 43.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn32" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref32" name="_ftn32"&gt;[32]&lt;/a&gt; Archivo Parroquial de San Mateo de Lucena (APSML), Bautismos (AA), l. 56, f. 38.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn33" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref33" name="_ftn33"&gt;[33]&lt;/a&gt; Soldados que se trasladaban a caballo y que intervenían indistintamente a caballo o a pie.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn34" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref34" name="_ftn34"&gt;[34]&lt;/a&gt; APSML, inscripción citada.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn35" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref35" name="_ftn35"&gt;[35]&lt;/a&gt; Ibídem.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn36" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref36" name="_ftn36"&gt;[36]&lt;/a&gt; AHML/AC, 1754-10-29.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn37" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref37" name="_ftn37"&gt;[37]&lt;/a&gt; AHML/AC, 1756-3-1.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn38" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref38" name="_ftn38"&gt;[38]&lt;/a&gt; AHML/AC, 1758-10-5.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn39" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref39" name="_ftn39"&gt;[39]&lt;/a&gt; AHML/AC, 1759-6-11.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn40" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref40" name="_ftn40"&gt;[40]&lt;/a&gt; Este dato procede del expediente de caballero aspirante a la Real Compañía de Guardias Marinas y Colegio Naval correspondiente a un sobrino nieto de nuestro paisano llamado Justo de Aréjula y Pelegero, nacido en Cádiz en 1848. (En Dalmiro de la Válgoma y Barón de Finestrat, Catálogo de pruebas de caballeros aspirantes a la Real Compañía de Guardias Marinas y Colegio Naval, Instituto Histórico de Marina, Madrid, 1955, tomo VI, p. 250).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn41" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref41" name="_ftn41"&gt;[41]&lt;/a&gt; Archivo General de la Armada (AGA), Relación de los méritos y servicios del Dr. D. Juan Manuel de Aréjula, leg. 2898-10.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn42" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref42" name="_ftn42"&gt;[42]&lt;/a&gt; Descripción pormenorizada de esta expedición contra los argelinos, en Antonio Ferrer del Río, Historia del reinado de Carlos III en España, Imprenta Matute y Compagni, Madrid, 1856, tomo III, pp. 116 y ss.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn43" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref43" name="_ftn43"&gt;[43]&lt;/a&gt; Embarcación que sirve para el transporte de granos y parecidos géneros.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn44" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref44" name="_ftn44"&gt;[44]&lt;/a&gt;AGA, relación citada.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn45" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref45" name="_ftn45"&gt;[45]&lt;/a&gt; L. Blas, Biografías y descubrimientos químicos, Editorial Aguilar, Madrid, 1947, p. 173.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn46" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref46" name="_ftn46"&gt;[46]&lt;/a&gt; Ibídem, p. 153.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn47" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref47" name="_ftn47"&gt;[47]&lt;/a&gt; Juan L. Carrillo, Juan Manuel de Aréjula (1755-1830). Estudios sobre la fiebre amarilla, Ministerio de Sanidad y Consumo, Madrid, 1986, pp. 14 y 15.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn48" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref48" name="_ftn48"&gt;[48]&lt;/a&gt; Ramón Gago, “Cultivo y enseñanza de la química en la España de principios del siglo XIX”, en José Manuel Sánchez Ron (editor), Ciencia y Sociedad en España: de la Ilustración a la Guerra Civil, El Arquero / Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1988, p. 131.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn49" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref49" name="_ftn49"&gt;[49]&lt;/a&gt;AGA, rel. cit.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn50" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref50" name="_ftn50"&gt;[50]&lt;/a&gt; Sobre las enseñanzas de este químico en nuestro país, véase José Rodríguez Carracido, “Don Luis Proust en España”, en Estudios histórico-críticos de la ciencia española, Imprenta de “Alrededor del Mundo”, Madrid, 1917, pp. 233-247.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn51" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref51" name="_ftn51"&gt;[51]&lt;/a&gt; Juan L. Carrillo, ob. cit., p. 18.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn52" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref52" name="_ftn52"&gt;[52]&lt;/a&gt; Además de la de Química, Aréjula tuvo a su cargo interinamente la asignatura Botánica, Terapéutica y Materia Médica”, llamada anteriormente Medicamentos y Botánica. (Manuel Bustos Rodríguez, Los cirujanos del Real Colegio de Cádiz en la encrucijada de la Ilustración (1748-1796), Universidad de Cádiz, 1983, pp. 95 y 105). Además, Aréjula fue autor de numerosas Observaciones clínicas, reseñadas por Carlos Márquez Espinos en su libro Las juntas literarias del Real Colegio de Cirugía de Cádiz, Universidad de Cádiz, 1986.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn53" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref53" name="_ftn53"&gt;[53]&lt;/a&gt; Ramón Gago, “Cultivo y enseñanza...”, art. cit., en José Manuel Sánchez Ron, ed., Ciencia y sociedad..., ob. cit., p. 135.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn54" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref54" name="_ftn54"&gt;[54]&lt;/a&gt; Juan Luis Carrillo, ob. cit., pp. 17-20.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn55" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref55" name="_ftn55"&gt;[55]&lt;/a&gt; Ibídem, pp. 20-22.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn56" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref56" name="_ftn56"&gt;[56]&lt;/a&gt; Interesantísima la personalidad de este benedictino. Al frente de la Inquisición se mostró muy alejado del propio espíritu inquisitorial. Desempeñó diversos cargos eclesiásticos, entre ellos los de obispo de Ibiza y Astorga. Siempre dio vivas muestras de su liberalismo. Nombrado por Godoy Inquisidor General en 1792, fue destituido al año siguiente, según parece a causa de la presión ejercida por el grupo más conservador del episcopado español y trasladado al monasterio de Sopetrán. (Antonio Álvarez de Morales, Inquisición e Ilustración (1700-1834), Fundación Universitaria Española, Madrid, 1982, p. 154). Hermano de don Manuel fue don Agustín Abad Lasierra, que en 1792 siendo obispo de Barbastro fue denunciado a la Inquisición por sus apoyo a la Constitución Civil del Clero (1790), obra de la Asamblea Nacional francesa; don Manuel, desde su cargo de Inquisidor General, evitó la condena. (Richard Herr, The Eighteenth-century Revolution in Spain, 1958, traducción española de Elena Fernández Mel, Ed. Aguilar, Madrid, 1964, p. 340).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn57" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref57" name="_ftn57"&gt;[57]&lt;/a&gt; Antonio L. Cortés Peña, “Aréjula y la Inquisición”, en Pere Molas Ribalta (editor), La España de Carlos IV, I Reunión Científica de la Asociación Española de Historia Moderna, Ed. Tabapress, Madrid, 1991, pp. 205-210.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn58" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref58" name="_ftn58"&gt;[58]&lt;/a&gt; Ibíd., pp. 24 y 25.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn59" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref59" name="_ftn59"&gt;[59]&lt;/a&gt; AGA, rel. cit.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn60" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref60" name="_ftn60"&gt;[60]&lt;/a&gt; Entrecomillo para llamar la atención sobre la forma de acusación indirecta.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn61" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref61" name="_ftn61"&gt;[61]&lt;/a&gt; AGA, rel. cit.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn62" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref62" name="_ftn62"&gt;[62]&lt;/a&gt; Ibídem.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn63" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref63" name="_ftn63"&gt;[63]&lt;/a&gt; Juan L. Carrillo, ob. cit. p. 27.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn64" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref64" name="_ftn64"&gt;[64]&lt;/a&gt; Juan Manuel de Aréjula, Breve descripción de la fiebre amarilla padecida en Cádiz y pueblos comarcanos en 1800, en Medina Sidonia en 1801, en Málaga en 1803 y en esta misma plaza y varias otras del reyno en 1804, Imprenta Real, Madrid, 1806, p. 176.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn65" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref65" name="_ftn65"&gt;[65]&lt;/a&gt; Juan José Iglesias Rodríguez, La epidemia gaditana de fiebre amarilla de 1800 (El caso de Puerto Real), Diputación Provincial de Cádiz, 1987, p. 112.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn66" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref66" name="_ftn66"&gt;[66]&lt;/a&gt; El método propuesto por Aréjula para el uso de los gases muriático y nítrico contra los miasmas contagiosos se imprimió en Sevilla, por acuerdo de su Ayuntamiento de 17 de octubre de 1800, no sin la protesta de don José Queraltó, director de la epidemia en la capital andaluza. (V. Antonio Hermosilla Molina, Epidemia de fiebre amarilla en Sevilla en el año 1800, Talleres ¡Oiga!, Sevilla, 1978, pp. 61, 120 y 121).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn67" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref67" name="_ftn67"&gt;[67]&lt;/a&gt; En lo referente a este asunto de las fumigaciones, sigo Luis García Ballester y Juan L. Carrillo, “The Repression of Medical Science in Absolutist Spain: The Case of Juan Manuel de Aréjula (1755-1830)”, Clio Medica, vol. 9, número 3, B. M. Israël, Amsterdam, 1974, pp. 207-211. Utilizo la traducción española que ha efectuado para mí mi hija Beatriz Palma Hueso, a quien públicamente le manifiesto mi agradecimiento.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn68" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref68" name="_ftn68"&gt;[68]&lt;/a&gt; Juan L. Carrillo, ob. cit, p. 37.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn69" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref69" name="_ftn69"&gt;[69]&lt;/a&gt; Ibídem, pp. 38-40.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn70" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref70" name="_ftn70"&gt;[70]&lt;/a&gt; AGA, rel. cit.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn71" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref71" name="_ftn71"&gt;[71]&lt;/a&gt; Juan L. Carrillo, ob. cit., p. 42.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn72" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref72" name="_ftn72"&gt;[72]&lt;/a&gt; Ibídem.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn73" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref73" name="_ftn73"&gt;[73]&lt;/a&gt; José María López Piñero, “Las ciencias médicas en la España del siglo XIX”, en José M. López Piñero, ed., La Ciencia en la España del siglo XIX, Marcial Pons, Madrid, 1992, p. 214.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn74" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref74" name="_ftn74"&gt;[74]&lt;/a&gt; Juan L. Carrillo, ob. cit., p. 42.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn75" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref75" name="_ftn75"&gt;[75]&lt;/a&gt; José Luis Comellas, Los primeros pronunciamientos en España, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1958, p. 151&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn76" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref76" name="_ftn76"&gt;[76]&lt;/a&gt; Alberto Gil Novales, Diccionario biográfico del Trienio Liberal, El Museo Universal, Madrid, 1991, p. 47.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn77" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref77" name="_ftn77"&gt;[77]&lt;/a&gt; Juan L. Carrillo, ob. cit., pp. 42 y 43.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn78" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref78" name="_ftn78"&gt;[78]&lt;/a&gt; Vicente Llorens, Liberales y románticos. Una emigración española en Inglaterra. 1823-1834, 2ª edición, Editorial Castalia, Valencia, 1968, p. 32.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn79" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref79" name="_ftn79"&gt;[79]&lt;/a&gt; Juan L. Carrillo, ob. cit., p. 43.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn80" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref80" name="_ftn80"&gt;[80]&lt;/a&gt; Ibídem.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn81" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref81" name="_ftn81"&gt;[81]&lt;/a&gt; Julián Marías, prólogo a Antonio Alcalá Galiano, Recuerdos de un anciano, Espasa-Calpe, Buenos Aires, 1951, p.11.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn82" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref82" name="_ftn82"&gt;[82]&lt;/a&gt; Marcelino Menéndez Pelayo, Historia de los heterodoxos españoles, edición de E. Sánchez Reyes, tomo VI, 2ª edición, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid,1963, p. 150.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn83" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref83" name="_ftn83"&gt;[83]&lt;/a&gt; De la participación de don Fernando en este cordón sanitario me informó mi amiga, ya fallecida, su tataranieta doña Asunción Echagüe Álvarez de Sotomayor.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn84" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref84" name="_ftn84"&gt;[84]&lt;/a&gt; Juan L. Carrillo, ob. cit., p. 43.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn85" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref85" name="_ftn85"&gt;[85]&lt;/a&gt; Manuel Moreno Alonso, La forja del liberalismo en España. Los amigos españoles de Lord Holland 1793-1840, Congreso de los Diputados, Madrid, 1997, pp. 388-390.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn86" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref86" name="_ftn86"&gt;[86]&lt;/a&gt; Miguel Morayta, Masonería española. Páginas de su historia, Nos, Madrid, 1956, p. 103.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn87" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref87" name="_ftn87"&gt;[87]&lt;/a&gt; Juan L. Carrillo, ob. cit., 43.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn88" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref88" name="_ftn88"&gt;[88]&lt;/a&gt; Alberto Gil Novales, ob. cit., pág. cit. Los carbonarios constituian una sociedad secreta político-religiosa muy parecida a la masonería. Sobre los carbonarios, véase Iris M. Zavala, Masones, Comuneros y Carbonarios, Editorial Siglo XXI, Madrid, 1971.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn89" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref89" name="_ftn89"&gt;[89]&lt;/a&gt; Juan L. Carrillo, ob. cit., pp. 43 y 44.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn90" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=35391935#_ftnref90" name="_ftn90"&gt;[90]&lt;/a&gt; Ibídem. P. 44.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(c) Luisfernando Palma Robles. Publicado en&lt;em&gt; IES Juan de Aréjula. XXV aniversario&lt;/em&gt;. Lucena, 2005, pp. 105-137.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35391935-115980839313275062?l=luisferpr.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisferpr.blogspot.com/feeds/115980839313275062/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35391935&amp;postID=115980839313275062' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/115980839313275062'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/115980839313275062'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisferpr.blogspot.com/2006/10/la-ciencia-perseguida-el-caso-de-juan_02.html' title='La ciencia perseguida: el caso de Juan de Aréjula    (1755-1830)'/><author><name>Luisfernando Palma Robles</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17455852216834168738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3877/3937/1600/Cabeza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35391935.post-115980318622794559</id><published>2006-10-02T15:27:00.000Z</published><updated>2006-10-02T16:48:47.436Z</updated><title type='text'>Nuestra historia, nuestra vida. Introducción a documentos históricos de Lucena (siglos XIV-XIX)</title><content type='html'>Nos dice Vicente Núñez en uno de sus sofismas que “en el futuro está siempre el porvenir del pasado”. Esta afirmación, que a primera vista tildamos de obvia, es necesario recordarla de cuando en cuando. Recordarla... y vivirla. Porque no hay ningún mañana sin ayer, y lo que es más importante: ningún anciano sin niño. He aquí la esencia de la vida.&lt;br /&gt;Nuestro pasado, también el colectivo, es el germen ineluctable de nuestros tiempos venideros; por tanto una de las mejores maneras de predecir y prevenir el futuro es la práctica de la quiromancia en las rayas de la mano que nos muestra la Historia, nuestra historia.&lt;br /&gt;Entre esas rayas de la mano histórica destacan las arrugas de los pretéritos documentos por los que circula, como el Maquedano llora escondido al abrazo con el Rigüelo, la sangre que viene irrigando, sin distinción de clases, todos los tejidos de nuestra sociedad.&lt;br /&gt;Y una sociedad está viva mientras sea regada con la fecunda sangre de su pasado a la búsqueda apasionada, pero racional, de su mañana con el imprescindible afán de su presente.&lt;br /&gt;Humananamente hablando, no hay historia sin vida ni vida sin historia. Otra evidencia que debemos traer, de vez en vez, a nuestro pensamiento.&lt;br /&gt;Dos de los maestros más influyentes desde su siglo XX, Azorín y Gregorio Marañón, dedicaron su prodigiosa pluma ensayística y literaria a esa pareja, que será Historia y Vida para Martínez Ruiz y Vida e Historia en el médico humanista.&lt;br /&gt;En Historia y Vida, Azorín nos habla de la reiteración histórica, que prueba, aunque suene a paradoja, la inmovilidad del hecho histórico. Como los seres vivos, la sociedad –qué duda cabe- evoluciona; pero “un observador atento de los fenómenos sociales –nos dice este maestro del 98 que hizo a Cervantes lucentino- podría ver que en el curso de los acontecimientos humanos las cosas cambian poco; bajo apariencias diversas, a lo largo de los siglos, los hechos se repiten del mismo modo. Sucede esto porque las sociedades, lo mismo que el organismo humano, tienen sus leyes fijas, a las que necesariamente han de ajustarse, y que son las que en todo momento de la historia, a través de todas las civilizaciones, rigen el cuerpo social”. Azorín nos lleva, pues, a considerar el hecho histórico como un hecho fisiológico y, por tanto, no sujeto en el fondo al tiempo, porque en el fondo siempre asoma su contundencia el viejo aforismo: “Nihil novi sub sole”.&lt;br /&gt;La vida es la misma historia y la historia la misma vida. Así lo expresó Gregorio Marañón: “La Historia es la misma Vida de hoy y de mañana; acaso, sólo, con máscaras distintas”. ¿O es que acaso no son los mismos quienes desde el período medieval hasta la agonía del Antiguo Régimen se cubrían con la máscara del señorío sometiendo a sus vasallos y quienes en los albores del siglo XXI manejan los señoríos económicos y mediáticos transnacionales y no transnacionales con la máscara de la globalización?&lt;br /&gt;En abril de 1999, coincidiendo con la publicación del primer cederrón editado por el Ayuntamiento lucentino y de contenido mayoritariamente aracelitano, escribía en Lucena Semanal, bajo el título de “Cederrón, juguetón y sabio”, cómo en ocasiones la satisfacción del trabajo ajeno bien hecho llega hasta nosotros, nos invade pacíficamente, y se hace nuestra satisfacción. Nos sentimos plenos de orgullo por algo que otros han hecho.&lt;br /&gt;Afirmaba entonces que con esa publicación municipal se contribuía a un descenso necesario: el de las grafías que hicieron los siglos, para que siempre se supiera que así fue. Ese procedimiento informático acerca la historia al pueblo. Y todo aquello que se pone cerca, al alcance del pueblo es de utilidad pública. Alto sentido de lo público demostraron los responsables de la referida edición facilitando la llegada del documento a toda persona interesada. (En ocasiones existe una cierta cicatería en este terreno, consecuencia de una falsa creencia en exclusividades).&lt;br /&gt;Aquel cederrón de 1999 –apuntaba- llegaba a los ciudadanos para que éstos puedan saber de primera mano, sin intermediarios a veces tan interesados, lo que ocurrió en los siglos. Para que los niños en las escuelas vean que la historia no son historias del maestro.&lt;br /&gt;Decía en aquella ocasión que con la publicación del cederrón se abría un campo enorme para aprender jugando. Para encalar el ocio de deleite.&lt;br /&gt;Hoy ante la difusión de este nuevo cederrón con documentación lucentina de siglos pasados sigo pensando lo mismo sobre este tipo de publicaciones. Sólo tengo que añadir a aquellos comentarios de hace dos años que el tiempo transcurrido ha servido para la maduración del fruto informático.&lt;br /&gt;Labor concienzuda, de gran rigor paleográfico y espléndida --porque espléndido es aquello que se saca a luz con belleza que impresiona- la que han llevado a cabo, con paciencia y mimo, Manuel Montero Ocaña e Inmaculada Díaz Blázquez, para que hoy todos podamos disfrutar de esta cosecha documental, que abarca piezas muy diferenciadas por su materia y fecha. Estamos ante una recuperación de nuestra historia documentada llevada a cabo con unos medios tecnológicos rayanos en el milagro.&lt;br /&gt;Particular agradecimiento para Concepción Barea Écija, porque llevada de un alto sentido de lo público, viene dando toda clase de facilidades para la difusión por esos medios de valiosos elementos del archivo que custodia.&lt;br /&gt;Mi reconocimiento a don José Rodríguez López, capitular responsable de Publicaciones del Excmo. Ayuntamiento. Sin su decidido apoyo no hubiese sido posible esta edición.&lt;br /&gt;La colección de documentos recopilados en este cederrón pertenecen a una amplia cronología que va desde el siglo XIV hasta los comedios del Ochocientos. Los más antiguos documentos aquí reunidos configuran una serie de ratificaciones de privilegios confirmados a nuestra entonces villa por Enrique III (1392 y 1401), Juan II (1417 y 1420) y Reyes Católicos (1478). En ellos se insertan las mercedes concedidas al “Concejo y vecinos y moradores” de la villa de Lucena por Alfonso XI, bisabuelo del primer monarca citado. Esta concesión oncena, en forma de privilegio rodado y sellado, se fecha en Segovia el 12 de octubre de 1382, era española, equivalente a 1344 de la era cristiana; es decir, muy poco después del 11 de agosto de 1380 (1342, era cristiana), día en que el obispo de Córdoba, don Juan Pérez de Saavedra, con consentimiento del Cabildo dado en 26 de julio inmediato anterior, “hizo permuta del castillo y villa de Lucena con todos sus derechos temporales, diezmos y nombramiento de curas, Rector y Vicario y otros, excepto el derecho de la visita y Jurisdicción eclesiástica con doña Leonor de Guzmán [la querida del monarca], por diferentes bienes que la susodicha poseía en la ciudad de Córdoba”.&lt;br /&gt;En estos privilegios late el espíritu repoblacionista: “por voluntad que habemos de ennoblecer la villa de Lucena (...), porque la dicha villa se pueda mejor poblar y lo vecinos dende san más ricos y más abonados...” Fundamental manera de fomentar la repoblación, hecho consustancial a la reconquista, deriva del establecimiento de un régimen de exención fiscal, puesto de manifiesto en esta documentación bajomedieval. Aquí se nos habla de la dispensa de determinados impuestos, cuyos nombres tienen tanto interés para el historiador como para el filólogo: martiniega, infurción, montazgo, pontazgo, almojarifazgo, roda, castillería, pasaje, peaje, barcaje.&lt;br /&gt;Otro conjunto documental de este cederrón pertenece a la llamada por Azorín historia menuda, que es la historia más auténtica. Aquélla que se hace –según nos dice Ortega y Gasset cuando analiza la visión histórica de Martínez Ruiz- por “un hormiguero solícito de criaturas anónimas que tejen incesantemente la textura de la vida social, como las células calladamente reconstruyen los tejidos orgánicos.”&lt;br /&gt;El propio Azorín escribe cómo “gustamos de escudriñar las ordenanzas municipales de los pueblos y grandes poblaciones; nos dicen lo que no suele decirnos la historia”.&lt;br /&gt;En el capítulo del presente cederrón que ahora reseñamos figuran una serie de acuerdos capitulares del siglo XVI del tipo ordenanza municipal, que sirven para construir esa historia menuda. Aquí se dispone sobre la caza, las tinajas, los zapateros, la cría caballar, las obras para nuevas casas de cabildo, el lino, los molinos de aceite, la venta de cañas, los mercaderes de ganado, el tránsito de carretas por las calles de la villa, el tinte, el vino y las tabernas, los guardas del campo, las causas de apelación, la construcción de nuevas carnicerías, el tránsito de los cerdos: “Se ordenó que ninguna persona (...) traiga puercos por las calles ni les dé orujo ni otra cosa de comer”.&lt;br /&gt;Problemas urbanos con los cerdos. Dos siglos y cuarto después, en 1819, don Vicente Cerrato Tafur, morador de la primera casa de la calle Maquedano -hoy propiedad de mis primos González Palma-, se dirige al Ayuntamiento en estos términos:”Que por resultas de la feria y mercado que todos los sábados se ejecuta de ganados en la plaza pública del Coso se infiere al que habla mucho perjuicio por el de cerda, pues no contentos los feriantes con la comodidad que para ello facilita la grande extensión de citada plaza, los ponen a comer y a su venta en las puertas de las casas de su morada, sufriendo hasta introducirse los cerdos en ellas, llenos de suciedad y mal olor, levantando también el empedrado...”&lt;br /&gt;Las ordenanzas municipales serían compiladas por el Cabildo lucentino en 1635, siendo corregidor el licenciado don Sebastián de Santiago. Con alguna que otra reforma y adición se aprobarían por Fernando VI en 1752.&lt;br /&gt;El cederrón contiene también documentación nobiliaria de los condados de Hust y Prado Castellano. El primero concedido en Ratisbona en 1641 por Fernando III, emperador de Alemania, rey de Bohemia y Hungría y también músico. El concesionario, don Ambrosio Jorge de Medina- Carranza y Basta, caballero de Santiago, fue hijo de don Francisco de Medina Carranza, afamado militar lucentino, probablemente incluido por Velázquez en su Rendición de Breda. A la muerte del I conde de Hust accedió a tal dignidad nobiliaria su hijo don José Antonio, residente en 1718 en la calle dedicada a un antepasado suyo: Jerónimo Medina. Este conde murió sin sucesión, por lo que los derechos condales pasaron a su sobrino don Diego Pedro de Medina y Carranza, quien tampoco tuvo descendencia y cedió sus derechos a su sobrina doña María Álvarez de Sotomayor y Medina. Por esta hija de don Juan Álvarez de Sotomayor y Rueda y de doña Ana de Medina Carranza y Mota entra el título de Hust en la familia Álvarez de Sotomayor.&lt;br /&gt;El segundo de los títulos nobiliarios referidos, el de Prado Castellano, fue concedido por Carlos IV en 1790 a don Pedro Fernández de Córdoba- Heredia y Carvajal. El VI conde, don Francisco de Paula Recio-Chacón y Valdecañas desempeñó un destacado papel como alcalde de Lucena en la epidemia de cólera de 1885. En homenaje a éste, en 1911, el título citado pasó a formar parte del callejero local, pues el Coso cambió oficialmente a Paseo del Conde de Prado Castellano, denominación que perduró hasta 1923.&lt;br /&gt;En el cederrón se incluye el precioso título de la tienda del Concejo, dado por Felipe III en 1619, para regularizar “el oficio y renta (...) cuya consistencia diz que es pesar en una romana que para ello hay todo el pescado fresco y salado y tocino que se vende ...” Al año siguiente se le concede a la ciudad de Lucena licencia “para que de lo procedido o que procediere de los arbitrios que le están concedidos para la paga de ciento setenta mil ducados con que se obligó de servir por la cumpusición del pleito de sus alcabalas pueda sacar siete mil y trescientos ducados más en que ha comprado el oficio que llaman la tienda del Concejo”. Mucho recogen los libros capitulares lucentinos acerca de ésta; no estaría de más dedicarle un trabajo monográfico.&lt;br /&gt;De todos los documentos incluidos en este cederrón el que juzgo más deliciosamente inútil, el más barroco, por estar más alejado de cualquier utilitarismo, aun siendo paradójicamente el único que hoy sirve a nuestra comunidad lucentina, el único que no ha perdido su vigencia, es el título de ciudad. Permitidme que me extienda un poco escribiendo en relación con este documento ciudadano.&lt;br /&gt;A lo largo del siglo XVI, Lucena va abandonado las características que la definían como una población fronteriza con el antiguo reino de Granada, lo que se tradujo, entre otras cosas, en un incremento poblacional y en una consolidación de la estabilidad de la elite local. La Lucena quinientista asistió también a un reforzamiento del poder señorial y en ella va tomando más consistencia el cabildo municipal, al que los potentados locales, incluyendo en ellos a los advenedizos, se esfuerzan en pertenecer, debido a las indudables ventajas que les daba el manejo de la administración municipal, por lo que éstos tratan de ganarse la confianza del señor y no es de extrañar, por tanto, la vinculación, cuando no la coincidencia, entre los administradores del señor con los cargos concejiles. Los apellidos que encontramos en el cabildo municipal se encuentran con frecuencia en los contadores mayores del duque y en la dirección de las cofradías.&lt;br /&gt;La Lucena de la segunda mitad del Quinientos no se aparta de las influencias del concilio de Trento (1545-1563) y en ella se establecen las órdenes religiosas. Comunidades masculinas de franciscanos, hospitalarios, dominicos y finalmente carmelitas descalzos, así como las femeninas de dominicas, franciscanas clarisas y carmelitas descalzas. Bajo el auspicio en la mayoría de los casos de las órdenes masculinas se crean en la Lucena de la época las cofradías penitenciales, de disciplina y de nazarenos, que van a ser dirigidas por la elite local, quien tiene en esta dirección un valioso instrumento para la conducción y el dominio de la devoción y participación del pueblo.&lt;br /&gt;En los años finales del quinientos la población de Lucena puede considerarse urbana desde el punto de vista demográfico. Según el censo de Castilla de 1591, del Archivo General de Simancas, sus vecinos son 3.038 de los cuales son pecheros, esto es, obligados a tributar, 2.976, habiendo tan sólo cuatro hidalgos. Si empleamos el factor multiplicador 4 para calcular el número de habitantes, éste resulta ser de unos 12.000. En un siglo, es decir, desde la fecha en que se había empezado a abandonar la condición fronteriza, la población lucentina se había multiplicado aproximadamente por 10.&lt;br /&gt;Dejando a un lado estos datos demográficos de la Lucena finiquinientista, que nos acercan a una población de carácter urbano, hay que tener presente que la mayor parte de ella se emplea en labores agrarias. Por lo que siguiendo al maestro de historiadores don Antonio Domínguez Ortiz, podemos denominarla agrovilla.&lt;br /&gt;Pero no hay que olvidar que en Lucena existe una pequeña corte en torno del señor. Lucena es la capital del estado de Comares, que comprende también las poblaciones de Espejo y Chillón. Con la concesión del título de ciudad, Lucena se iba a igualar a otras capitales de señorío como Frías, Osuna, Nájera, Marchena o Sanlúcar de Barrameda.&lt;br /&gt;Esta situación capitalina fomenta la vanidad de la elite local que aspira a que a la población se le reconozca como ciudad, abandone oficialmente su condición de villa. Sin embargo, tal título de ciudad no añadía ninguna especial prerrogativa, se trataba tan sólo de un motivo para la ostentación y un estímulo para el localismo.&lt;br /&gt;En aquella sociedad no importaba endeudarse lo que fuere menester con tal de conseguir o mantener distinciones. Lo dejó escrito una de las figuras más destacadas de la época y de toda la literatura universal, don Francisco de Quevedo:&lt;br /&gt;“Vi por conservar la estambre,&lt;br /&gt;pedir hidalgos honrados&lt;br /&gt;al reloj cuartos prestados...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Consideremos ahora algunos aspectos fiscales que pueden ser de nuestro interés. Lucena, por su condición y situación fronterizas, estaba exenta de la paga de las alcabalas, impuesto sobre la compra venta que llegó a ser del 10 por ciento del valor de la transacción. Dicha exención era como un incentivo para que la gente habitase esa zona limítrofe de la mahometana. Este impuesto había sido creado por Alfonso XI a imitación de los musulmanes. Pero al desaparecer la frontera parecía no tener sentido esta excepción fiscal.&lt;br /&gt;Si a eso unimos la sempiterna voracidad recaudatoria que se acrecienta en el reinado de Felipe II, consecuencia de sus dominios geográficos, no es de extrañar, pues, que se le hiciese pagar a los lucentinos las alcabalas. Esta exigencia generó un pleito que se saldó en 1615 con una transacción o composición según la cual Lucena compraba la referida exención por 170.000 ducados. Esta exorbitante cantidad obligó a la venta de determinados bienes de los propios de la villa.&lt;br /&gt;Hagamos un alto y soñemos. Soñemos con el primer cuarto del siglo XVII lucentino. Arrinconemos el pleito de las alcabalas y demás contratiempos. Soñemos que el entonces señor de Lucena, el VI duque de Cardona, IV marqués de Comares, don Enrique de Córdoba y Aragón era como un padre bueno, que sólo buscaba el bienestar de los lucentinos. Soñemos que éstos estaban en posesión de más que suficientes méritos para pasar de integrantes de una villa a ciudadanos. Soñemos que las clases privilegiadas hacían suyas las penurias de los menesterosos. Soñemos que el rey Felipe III deseaba desinteresadamente otorgar a Lucena el título de ciudad. Quizá algo de todo esto habría.&lt;br /&gt;Despertemos. Julio de 1617. Nuestros capitulares consideran la dilación o tardanza en cuanto a la pretensión de la villa para convertirse en ciudad, deseo expuesto a Felipe III por el duque don Enrique y acuerdan solicitar de éste que “no alce la mano de ello hasta que se consiga la pretensión”.&lt;br /&gt;Pasados unos meses –en noviembre- los capitulares conocen que don Andrés de la Maza, secretario del duque y agente de éste en la corte de S. M. había ofrecido 16.000 ducados para la consecución del referido título de ciudad. Sin embargo, la oferta de este agente no es en principio aceptada por la parte del monarca, que quiere 18.000 ducados. Finalmente se concertaron los 16.000 ofrecidos.&lt;br /&gt;Tomando como base los estudios de don Antonio Domínguez Ortiz, podemos aproximarnos a la actualización de esa cantidad de ducados. Hoy podría ser, con un nada desdeñable margen de error, una cantidad de 45-50 millones de pesetas o, dicho para el futuro, 275-300 mil euros.&lt;br /&gt;Años más tarde conseguirían por procedimiento análogo la categoría de ciudad Bujalance y Montilla. A Bujalance le cuesta la gracia real en 1626, 40.000 ducados. En 1630 el servicio de Montilla para la concesión del título de ciudad asciende a 22.000 ducados.&lt;br /&gt;Montoro se libera en 1633 de la jurisdicción de Córdoba para hacerse villa, después de ingresar en la Real Hacienda 30 millones de maravedís, equivalentes a 80.000 ducados.&lt;br /&gt;El 31 de diciembre de 1617, en cabildo lucentino presidido por el alcalde mayor el licenciado García Álvarez de Rojas, los señores capitulares, tras conocer –según se lee en la correspondiente acta capitular- que “ Su Majestad con la intercesion del duque de Cardona y atendiendo a los muchos servicios que esta villa le ha hecho y a su gran calidad y población, ha sido servido de hacerle merced del título de Ciudad con las preeminencias y privilegios que las demás ciudades de los reinos tienen y gozan”, acordaron, debido a ser justo que se celebre por todos la merced concedida, que se publique “con gran demostración de alegría (...) cómo S.M. ha hecho merced a esta (tachado villa) ciudad del dicho título y a la publicación vaya el escribano, el alguacil mayor [don Juan Ramírez de Vallejo] y don Fernando Barrasa y Cárcamo, regidor, con todos los ministros de justicia de esta C y las chirimías y hagan la dicha publicación en la plaza pública [en el Coso] y demás calles de esta dicha ciudad, la cual publicación se haga mañana en la tarde [1 de enero] y esta noche [fin de año] se pongan luminarias en la torre de la iglesia mayor [San Mateo] y en las casas de cabildo [calle de La Villa] y asimismo se acordó que se hagan fiestas de toros y se cerque la plaza para quince días del mes de enero que vendrá, de 1618 y se nombra comisarios para ello a los señores don Martín de Guzmán y don Pedro Fernández Rico, a quienes se les da comisión (...) para vender los sitios de la plaza y (...) hacer andamios [equivalente a tablado a guisa de palco] para la Ciudad [los señores capitulares]”.&lt;br /&gt;El cabildo del día 2 de enero nos da más detalles de lo acordado respecto a la fiesta de toros. Allí se dice que tendrían que ser diez reses, de cinco o más años, las que se lidien, y que se pregonaría el arrendamiento del espectáculo, para evitar gastos al Concejo. El arrendatario habría de aportar los toros, encerrarlos en los toriles hechos a su cargo, poner puertas, tener cuidado de ellas, limpiar la plaza, contratar vaqueros, hacerse de cabestros y efectuar el encierro. También sería de su cuenta la colocación del andamio y su correspondiente madera. Se especifica que los toros se pesarían a 28 maravedís cada libra.&lt;br /&gt;Al parecer la cárcel de la ya ciudad no estaba en consonancia con el rango recién adquirido. Y en febrero se plantea en el cabildo ampliarla, con objeto de que las personas presas honradas estuviesen separadas de los galeotes y de los facinerosos. Se determina incorporar a la cárcel la sala capitular. Al efectuar la referida incorporación se haría imprescindible realizar una nueva casa de cabildos, puesto que la que se poseía tan sólo contaba con esa sala. Se acuerda que en el sitio que la Ciudad tenía junto al pósito en el Coso (aquí le llama a éste plaza mayor) se labren nuevas casas consistoriales. Los capitulares deciden solicitar una sala del palacio del duque para celebrar interín sus reuniones. Las casas de cabildo se harían finalmente en su emplazamiento actual de la Plaza Nueva, a raíz de un acuerdo capitular de 1620.&lt;br /&gt;Se puede decir que existía una tendencia a reflejar el cambio experimentado nominalmente en la categoría de la población. Se observa una modificación nominal curiosa. Antes de la concesión del título de ciudad, en las actas capitulares se le llama al cargo ostentado por la primera autoridad municipal alcalde mayor. Cuando se le concede el citado título, aparece en ocasiones la denominación de corregidor. El término “corregidor” era propio en las poblaciones de realengo; en las de señorío, caso de Lucena, el equivalente era “alcalde mayor”. Parece que nuestros capitulares consideraban que el término “corregidor” iba mejor con el rango de ciudad.&lt;br /&gt;Como era de esperar no falta el componente religioso en las celebraciones con motivo de la concesión del título de ciudad. Transcribo y adapto del acta capitular de 20 de febrero de 1618: “(...) y porque esta ciudad se muestre agradecida a la merced que Dios Nuestro Señor le ha hecho en honrarla y acrecentarla en este tiempo por intercesión de la Virgen María Nuestra Señora de quien siempre esta ciudad se vale y tiene por patrona y abogada en todos sus hechos, por mostrarse agradecida a tan grande beneficio, acordó que en su nombre se celebren nueve fiestas de Nuestra Señora y que se hagan decir y celebrar en la iglesia mayor”.&lt;br /&gt;Por cierto que el primer día de febrero de aquel año 1618 empezó a llover después de haber estado tres años sin hacerlo. Esto nos lo cuenta en sus Apuntaciones el cronista y regidor Moyano de Argote. Llovió hasta el último día de marzo prácticamente sin parar y en gran cantidad. Tanto es así que se organizó una fiesta religiosa, trayendo a Nuestra Señora de la O desde su ermita del barrio de la Calzada a San Mateo. Dice Moyano que aquellas rogativas para que no lloviera fue “cosa nunca vista por los que vivían”.&lt;br /&gt;El 16 de abril tiene el cabildo municipal noticia desde Madrid, a través del secretario del duque, don Andrés de la Maza, de que S. M. había firmado el título de Ciudad para Lucena. Como es natural, se nombran lo comisarios que han de contestar dando las gracias (don Pedro de Rueda y D. Pedro Fernández Rico).Quince días más tarde se acuerda por parte de nuestros capitulares escribir al secretario del duque para que éste “saque cumplidamente” el título de ciudad.&lt;br /&gt;Como se puede ver en el título de referencia, éste está fechado en San Lorenzo a 28 de julio de 1618. El corregidor lo presenta en el cabildo de 27 de agosto. Y ese mismo día se determina que dos regidores (Pedro Fernández Rico y Juan Rico de Rueda ) y un jurado (Alonso Muñoz) fuesen a besar las manos del duque en representación de la Ciudad y mostrar su agradecimiento por la intercesión efectuada cerca de Felipe III en cuanto a la concesión del título de ciudad se refiere. En esta misma sesión capitular se decide que dos regidores ajusten la cuenta de los gastos efectuados en los trámites relativos a la repetida concesión de título de Ciudad con el secretario del duque. Al secretario se le pagaron por estas gestiones 3.605 rs.&lt;br /&gt;Estamos ante una época ésta del primer cuarto del siglo XVII, heredera directísima de los últimos decenios del Quinientos, época ya alejada en nuestro caso de la situación de población fronteriza, en la que hay una tendencia generalizada a destacar los matices religiosos y de exaltación patriótica. Lucena, especialmente su clase dirigente, aspira a conseguir un espacio abierto en su centro para servir de núcleo a la vida urbana. Un espacio, escenario de las fiestas de la comunidad, donde, durante unas horas –manteniendo la distinción de clases, por eso las autoridades y personajes locales se han de situar en lugares de preferencia-, se materializara, al menos a nivel simbólico, la unidad de los habitantes del lugar.&lt;br /&gt;Y aquella Lucena que se ve ciudad quiere concluir su espacio urbano central, comenzado en la centuria anterior.&lt;br /&gt;El 28 de agosto de 1618 los capitulares trajeron a cabildo cómo don Diego Fernández de Córdoba, III marqués de Comares, fallecido en 1601, tuvo el deseo de hacer en esta ciudad “junto a la iglesia mayor de ella una plaza grande y espaciosa para adorno y autoridad de ella y lo puso por la obra comprando muchas casas pequeñas que en el dicho sitio había”. Se sabe que para la ejecución de la Plaza Nueva, el 28 de marzo de 1568 y el 20 de abril de 1571 los hermanos Juan y Pedro de Angulo y Vargas vendieron unas casas en la Montiña (resto de la Montiña es el callejón de la actual calle Barahona de Soto).&lt;br /&gt;Se sigue leyendo en el acta que don Diego “mandó fabricar dos lienzos de muralla y piedra labrada que la cercaban, formando sus puertas (...) y queriendo proseguir y acabar la obra cesó de hacerla respecto de que en medio de dicho sitio había unas casas principales de Fernando Delgadillo de Herrera que era necesario derribar”.&lt;br /&gt;Delgadillo se opuso con todas sus fuerzas a que le derribasen la casa. Pero en la fecha del acta, Delgadillo ya había muerto y los capitulares tenían noticia de la venta de la referida casa por parte de sus herederos al licenciado Juan Manuel, venta que se había escriturado ante el escribano Fernando Crístobal de Morales.&lt;br /&gt;También era necesaria la compra de otra casa accesoria a la del Delgadillo, propiedad de Juan de la Cruz. El cabildo municipal determinó comprar la casa de Delgadillo por el mismo precio en que había vendido al Lic. Juan Manuel, incrementado en el valor de las mejoras realizadas y también decidió adquirir la casa accesoria. Las casas, una vez adquiridas, había que derribarlas y allanar y limpiar el terreno hasta que quedara la plaza libre. Los materiales del derribo se venderían y con su producto se pagaría la demolición y la limpieza, empleando el resto en ayuda al pago de las casas.&lt;br /&gt;Las casas en cuestión estaban situadas en medio de la Plaza Nueva y frente a la iglesia de San Mateo y se pagaron como se lee en el acta de 4 de septiembre: "El duque de Cardona por su particular, el vicario y mayordomo de la fábrica de la iglesia y esta Ciudad se han conformado y convenido de que cada parte pague un tercio del precio de las dichas casas que parece monta con el censo y memoria que sobre él están cargados 13.950 reales, de que le toca pagar a esta Ciudad (...) 4.650 rs (...) y que se paguen del precio que procediere de la bellota de la dehesa de Castilrubio, que es propios de esta ciudad y lo que faltare se pague y satisfaga enteramente de la leña de la dha dehesa que se tale en la parte más espesa.”&lt;br /&gt;Algunas personas de quienes se les habían vendido materiales del derribo de las casas no querían pagarlos, aduciendo que habían dado carretas y bestias para la obra de la Plaza y no se les había entregado dinero alguno por ello.&lt;br /&gt;Volvamos a los 16.000 ducados con los que servir a Felipe III por haber concedido el título de Ciudad a Lucena.La Ciudad solicitó al rey facultad para que el duque de Cardona, marqués de Comares fuese fiador de los 16.000 duc. y la Ciudad habría de tomar a censo la referida cantidad asignándola a hombres de negocios.&lt;br /&gt;En el cabildo de 4 de febrero de 1619 ya tenía la Ciudad facultad regia para que el duque actuase como fiador. Se decide enviar un regidor a Córdoba para buscar los censos. Se envía al alguacil mayor para que tome en Córdoba y en otros lugares si necesario fuere los 16.000 ducados a censo.&lt;br /&gt;Pocos días después la Ciudad conoce que el alguacil mayor está indispuesto y no puede ir a Córdoba. Entonces se decide que sea otro regidor, don Juan Ramírez de Vallejo quien “vaya a la ciudad de Córdoba y en nombre de este Concejo como principal y de S. E. el duque de Cardona como fiador tome los dichos 16.000 duc a censo en uno o más censos y otorgue las escrituras necesarias”&lt;br /&gt;Ramírez de Vallejo tomó a censo en Córdoba la cantidad de 164.000 rs, equivalente a unos 14.900 ducados que se guardan en el arca de tres llaves de la Ciudad.&lt;br /&gt;Antes hablamos del pleito de las alcabalas y de los 170.000 ducados en que se había convenido con la parte del rey para quedar libre Lucena de la paga de este impuesto. Pues bien, el 5 de marzo de 1619 nuestros capitulares acuerdan que el tesorero de la Ciudad entregue al regidor don Pedro Fernández Rico, que sustituye como comisario de las alcabalas al también regidor don Martín de Guzmán, 15.000 ducados de los 23.000 que se debían de la última paga de la compra de las alcabalas. También se acuerda que el tesorero entregue al regidor Fernández Rico del arca de tres llaves los 16.000 ducados en plata, esto es, 6 cuentos de maravedís (1 cuento=un millón de maravedís), para pagar el título de ciudad. Además se toma el acuerdo de proporcionar 3.300 rs. al regidor Fernández Rico como entrega a cuenta de sus salarios y costas en la misión encomendada de efectuar los pagos de los que he hecho mención.&lt;br /&gt;Otro acuerdo al respecto: “Se le dé al dicho don Pedro instrucción para que lleve los dichos maravedís a la corte de S. M. por el camino derecho que va desde esta ciudad a la villa de Madrid y que lo lleve para mayor custodia con cuatro arcabuceros y entregue las dichas partidas al Rey Ntro Sr o a sus oficiales o a quien legítimamente las pudiera recibir en su nombre (...) y traiga cartas de pago. Y porque los dichos 16.000 ducados están cumplidos los ocho mil ducados de los que se cumplieron por fin de agosto del año pasado de 1618 y los ocho mil restantes se cumplen por fin de abril de este presente año y el señor don Pedro los lleva todos 16 y los ocho mil se han de pagar anticipados, procure con los señores hombres de negocios paguen los intereses de la anticipación”&lt;br /&gt;El 26 de abril, el regidor Fernández Rico informa a la Ciudad que aunque llevaba a Madrid los 16.000 duc correspondientes al título de ciudad, para efectuar la paga de los 8.000 cumplidos y de los otros 8.000 que cumplían a final de mes así como 14.500 a cuenta de los 23.000 que restaban de la última paga de las alcabalas, el duque de Cardona y señor de Lucena le mandó que en lugar de pagar los 8.000 duc. que cumplían a final de mes emplease éstos en concluir de pagar los 23.000 que restaban de las alcabalas.&lt;br /&gt;El 11 de junio se trató en cabildo acerca de si éste ratificaba la escritura de obligación que el agente de la ciudad, don Agustín Vázquez de Soto, había efectuado para el pago de los que restaba de los 16.000 duc. del título de ciudad. Tras la votación que los miembros del cabildo llevaron a cabo, el corregidor decide que se haga la ratificación de la escritura, pero que sea don Pedro Fernández Rico quien se obligue y dé las pertinentes fianzas, no el cabildo ni ningún otro capitular, puesto que había sido él quien desobedeciendo las instrucciones que de la Ciudad tenía había empleado el dinero en el pago de las alcabalas.&lt;br /&gt;Mientras tanto, seguían las obras de la Plaza Nueva. El 24 de mayo el cabildo trata que “por cuanto se está aderezando la plaza de la iglesia mayor y allanándola y en ella está una cruz de piedra y madera y se está cayendo, se acordó que la dicha cruz se quite de donde está y se vuelva a poner en la parte que a los señores comisarios de la dicha obra pareciere”.&lt;br /&gt;El 29 de noviembre, el cabildo conoce de la llegada de un ejecutor para cobrar el resto que se debía del pago del título de ciudad.&lt;br /&gt;Ese pago tenía que hacerse en moneda de plata y en las arcas municipales se encontraba en vellón, moneda ésta de valor extraordinariamente inestable a causa de las corrientes inflacionistas de la época.&lt;br /&gt;En un principio se ofreció a los ciudadanos hacer el cambio plata-vellón a tres reales por ciento, pero esta oferta no tuvo éxito, por lo que se optó por ofrecer tres reales y cuartillo, es decir un cambio al 3,25%.&lt;br /&gt;Por fin, el 8 de diciembre se acuerda comisionar a don Pedro Fernández Rico, el regidor tanta veces repetido, a Madrid para hacer el pago a S. M. de lo que restaba de los 16.000 duc. La cantidad que se adeudaba de ellos era entonces de 63.934 reales. y 24 maravedís.&lt;br /&gt;Como se ve el título de ciudad y la exención de las alcabalas fueron privilegios nada graciables y durante mucho tiempo gravaron especialmente la economía de los ciudadanos. Hubieron de redimirse los censos impuestos sobre los bienes de propios, las rentas y arbitrios municipales y pagar sus corridos.&lt;br /&gt;Pero aquellas familias que monopolizaban el mando del municipio querían quedar por encima de las que hacían lo mismo en las poblaciones circunvecinas, querían vanagloriarse de ser ciudadanos. Y ese afán de ostentación lo inculcaban sutilmente en el resto de los vecinos, quienes, en definitiva, eran los pagadores del capricho y vanidad de la elite local.&lt;br /&gt;Parecía entonces haberse olvidado lo que en 1539 Fray Antonio de Guevara había dejado escrito en su Menosprecio: “Es privilegio de aldea que todos los que moran en ella tenga qué se ocupar y con quién se recrear, lo qual no es assí (...) en las ciudades, a do son muy pocos los de quien nos fiamos e infinitos los que tememos” .&lt;br /&gt;Pero olvidemos las penurias. Quedémonos con la felicidad que supone ser continuadores en la historia de unas gentes que se sintieron miembros de la misma comunidad local que nosotros, que vivieron el espectáculo, la fiesta, los negocios y los ardores amorosos en la misma Plaza Nueva, entonces creada. La Plaza Nueva es quizá el mejor símbolo lucentino de la continuidad, de la tradición.&lt;br /&gt;Como conclusión, os ofrezco este párrafo de Luis Cernuda, en donde se funden nuestra historia y nuestra vida en el abrazo más fecundo: “Tradición... No conozco palabra tan hermosa como ésta. Yo quisiera, al escribirla o al pronunciarla, que quienes la pronunciaran conmigo tuvieran esa vasta iluminación, esa comunidad inmensa y enfebrecida con lo que nuestra raza y nuestra tierra ha sido, con los afanes y los deseos de nuestros ilustres predecesores, que yo entreveo gracias a ella en los siglos que se fueron. Si nosotros vivimos hoy, si nuestro esfuerzo de hombres vivos puede perdurar, una vez vueltos nosotros a la tierra que nos creó, es gracias a esa gran palabra y al divino aliento que ella levanta.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;©LUISFERNANDO Palma Robles&lt;br /&gt;Cronista oficial de la ciudad de Lucena,&lt;br /&gt;de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras.&lt;br /&gt;Publicado en el cederrón editado por el Excmo. Ayuntamiento de Lucena titulado &lt;em&gt;Documentos históricos siglos XIV-XIX &lt;/em&gt;(2001)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35391935-115980318622794559?l=luisferpr.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luisferpr.blogspot.com/feeds/115980318622794559/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35391935&amp;postID=115980318622794559' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/115980318622794559'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35391935/posts/default/115980318622794559'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luisferpr.blogspot.com/2006/10/nuestra-historia-nuestra-vida.html' title='Nuestra historia, nuestra vida. Introducción a documentos históricos de Lucena (siglos XIV-XIX)'/><author><name>Luisfernando Palma Robles</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17455852216834168738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://photos1.blogger.com/blogger/3877/3937/1600/Cabeza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
