Lucena, 1755: terremoto, cuaresma y semana santa
©LUISFERNANDO PALMA ROBLES,
(Publicado en Lucena Semanal, especial Semana Santa, 2005)
1755, año de destrucciones y construcciones religioso-patrimoniales en nuestra ciudad. Se cumplen el presente 250 años del famoso terremoto de Lisboa, que en Lucena no hizo demasiado daño, por la especial protección, según decían nuestros paisanos, de María Santísima de Araceli. El movimiento sísmico acaeció el día 1 de noviembre y Araceli fue traída de su santuario a la iglesia de San Mateo el 11 de diciembre, fecha en que fue enterrado el presbítero sacristán mayor de la parroquial don Francisco José de Merlo y Murillo. Hubo procesión general de acción de gracias a la Virgen costeada por el Cabildo, que gastó en ella 1.036 reales con 6 maravedís.
Algunos templos lucentinos se resintieron a causa del referido terremoto y como consecuencia se erigieron los campanarios hermanos de San Francisco de Paula (hoy iglesia parroquial de Santo Domingo) y el de Santiago. En 1758 el corrector de los frailes mínimos, que entonces tenían a su cargo el primero de los templos citados, pone de manifiesto su “intención de perfeccionar y concluir el campanario que para la iglesia nueva está empezado por hallarse el antiguo bastantemente quebrantado, causado este daño del horroroso terremoto de 1755”. En cuanto al templo de Santiago sabemos que el maestro albañil Acisclo Ramírez de Quero recibió 105 reales en noviembre de 1758 por la “manufactura y materiales para la reedificación del campanario que sobre la puerta de dicha iglesia tiene la cofradía de la Soledad”. Éste terminaría colocado en su emplazamiento actual, en la cercanía de la portada lateral de la calle Santiago.
En ese año 1755 continúa la construcción por parte de la cofradía sacramental de su suntuosa capilla, y en agosto el Ayuntamiento conoce el fin de las obras de la nueva iglesia y convento de los hospitalarios de San Juan de Dios y decide costear una función solemne para la dedicación del nacido espléndido templo.
El miércoles de Ceniza de aquel año fue el 12 de febrero. El lunes 3 de ese mismo mes nuestro Ayuntamiento tiene noticia de la próxima llegada a Lucena en visita pastoral del obispo de la diócesis, don Francisco de Solís Folc de Cardona. Los caballeros capitulares hablan del sábado 8 como día de llegada. Para el recibimiento protocolario al prelado la Corporación designa una diputación compuesta por el alguacil mayor, don Martín Cortés Hurtado Rico de Rueda; los regidores don Gabriel Recio Chacón, don Fernando Tafur y Poblaciones y don Alonso Rico de Rueda, y los jurados don Francisco Cabeza y Almagro y don Miguel Fernández de la Torre.
A pesar de la fecha indicada anteriormente, la visita a la iglesia parroquial tuvo lugar a partir del jueves 20 de febrero. A sus puertas fue recibido el obispo Solís por el clero con sobrepellices presidido por el vicario de Lucena, a la sazón don Antonio Julián Montoya, éste revestido con capa pluvial blanca y la santa Cruz en las manos, que fue adorada por el prelado. Tras asperger con agua bendita a los presentes y ser incensado pasó, bajo palio, al altar mayor donde oró para a continuación sentarse en su sitial bajo dosel y leer el edicto de pecados públicos. Vestido de medio pontifical blanco visitó el sagrario del altar mayor donde llevó a cabo el manifiesto del Santísimo y luego visitó el altar de la comunión (sagrario viejo, hoy capilla del Amor). Cantándose el Veni creator fue procesionalmente a la capilla bautismal (hoy capilla de la Humillación). Tras cambiar su revestimiento a pontifical negro se dijeron en la iglesia y osario los tres responsos por los difuntos. Ya con los hábitos ordinarios, visitó los demás altares. El día 24, lunes, procedió a tomar las cuentas de la parroquia a su mayordomo don Martín Martínez del Valle, quien desempeñaba por entonces el empleo municipal de teniente de alguacil mayor.
El día de san José, miércoles de Pasión, se celebraron con intervención del clero secular misas en honor del santo patriarca en Santiago y en las ermitas de Jesús María (calle Mesón) y de Nuestra Señora de la O (Calzada), en esta última, por entonces, los servitas rendían culto a su Dolorosa. Los frailes carmelitas celebraban una función votiva en honor del Padre Putativo costeada por el Ayuntamiento.
El Ayuntamiento designó para que tomasen las llaves de los sagrarios de San Francisco de Asís y San Francisco de Paula, instituciones de las que era patrono, a los regidores don Fernando Tafur y Poblaciones y don Alonso Rico de Rueda, respectivamente. Además a dichos señores capitulares se les encomendó entregasen a cada comunidad de frailes la limosna correspondiente a los gastos de cera del monumento eucarístico. El afamado maestro carpintero José Enríquez fue el encargado de montar y desmontar el monumento de la parroquial.
El domingo 23 de marzo fue domingo de Ramos, poca diferencia en días con el de este 2005. No existen anotaciones correspondientes a la asistencia de la parroquia a las procesiones de semana santa en cuanto al martes, miércoles y jueves santos se refiere. ¿No habría procesiones a causa del mal tiempo?
El viernes santo, 28 de marzo, se celebró por la mañana la procesión de Jesús Nazareno y por la tarde las dos: la del Entierro de Cristo Nuestro Señor y la de María Santísima de la Soledad.
El lunes de Pascua, 31 de marzo, tuvieron lugar solemnes vísperas en Santiago en honor de María Santísima de la Soledad, cuya fiesta principal se celebró el martes de Pascua. Ese año fue elegido hermano mayor de esta corporación don Martín Cortés Hurtado Rico de Rueda, ya citado como alguacil mayor de la Ciudad.


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