5.10.06

La Congregación Servita de Lucena y el taller prieguense de Remigio del Mármol

©Luisfernando Palma Robles


Publicado en Fuente del Rey, nº 221, Priego de Córdoba (2002), pp. 7 y 8.

A principios de 1807, la junta rectora de la Congregación de Servitas de Lucena, presidida por el padre corrector don Pedro José Ramírez y Contreras, decidió comisionar al propio corrector y al clérigo capellán don Antonio Ortiz Repiso, a fin de que “para mayor decencia, culto y adorno del altar y camarín en que se venera la citada nuestra principal Imagen y Tutelar María Santísima de los Dolores, atendidas las razones y fundamentos expuestos”, encargasen sendas imágenes “de la altura proporcionada que representen a San Felipe Benicio y Santa Juliana de Falconeri, dos de los santos fundadores de nuestra Congregación y de la Orden y Religión de Siervos de María.”
En el mes de agosto el corrector Ramírez y Contreras da cuenta a la junta de oficiales cómo ha tenido respuesta del escultor de Priego y que se hacía preciso nombrar dos diputados para que “se entendiesen con él en punto a la construcción de los dos santos, San Felipe Benicio y Santa Juliana Falconeri, y que fuesen de lo mejor que ejecutase dicho artífice”. Los comisionados fueron en esta ocasión el citado padre corrector y el hermano Vicente Serrano .
En las cuentas de la Congregación Servita lucentina, existe una anotación en la que se dice que “se servirá entregar nuestro hermano receptor Juan de Dios del Valle 1.360 reales importo de dos esculturas de San Felipe Benicio y Santa Juliana de Falconieri, para el público culto y veneración de nuestra Congregación, las que se han ejecutado por el escultor Remigio del Mármol, vecino de la villa de Priego, y para que conste damos la presente firmada de nuestra mano, del hermano prior y secretario, que da fe en Lucena a 30 de marzo de 1808”. Están las firmas del corrector Ramírez y Contreras, del prior don Francisco de Polo y Valenzuela y del secretario don Juan Cabello Veredas. Al dorso de esta póliza se puede leer lo que sigue y firma el corrector Ramírez y Contreras: “Recibí la expresada cantidad de la póliza de la vuelta por haberla yo satisfecho al maestro. Lucena, 31 de marzo de 1808.”
El escultor Remigio del Mármol, como es sabido, desarrolló su obra fundamentalmente en Priego, aunque había nacido en Alcalá la Real en 1760. En un principio trabajó en el taller de Francisco Javier Pedrajas y más tarde llevó la dirección de su propio taller. Su obra, evoluciona del Rococó al Neoclasicismo.
En el último decenio del Setecientos efectúa el retablo y camarín de la Virgen de la Caridad o de los Desamparados, situados al comienzo de la nave derecha de la iglesia parroquial de la Asunción. La antigua ermita de San José, hoy parroquial de Nuestra Señora del Carmen, fue reedificada, tras encontrarse en estado ruinoso, en los últimos Setecientos y primeros Ochocientos, bajo la dirección del artista alcalaíno de referencia. Precisamente sus labores neoclásicas más marcadas se encuentran en la portada y torre de esa iglesia. Mármol utiliza en ellas como fuente de inspiración los trabajos de Andrés de Vandelvira, artista del Renacimiento de Jaén y provincia. Se sabe que Remigio del Mármol desempeñó el cargo de maestro de novicios en el Venerable Orden Tercero del Carmen. La prieguense Fuente Nueva del Rey se llevó a cabo en 1802 siendo dirigida por Mármol, autor asimismo del grupo escultórico del estanque central de Neptuno y Anfitríte.
Los antiguos servitas llevaban a cabo cultos en honor de san Felipe Benicio, en torno de su festividad litúrgica del 23 de agosto. En la misa de este día, según el Ritual propio servita, tras el evangelio se procedía a la lectura de pasajes de la vida de san Felipe Benicio, para proseguir con la bendición ritualizada de los panes y el agua, traídos por los devotos. El pan bendito se repartía con posterioridad a los pobres. En las cuentas de 1788 –primer año de su residencia en San Mateo- se nos habla del gasto de 27 reales y medio "importo de dos libras y media de cera que se gastaron en la función que se celebró en la Parroquia a nuestro glorioso Padre San Felipe Benicio” En 1796 hay una referencia a la aportación económica por parte del vice corrector Amaro a los cultos de agosto, por ser el mes en que se celebraba la festividad de este santo. Al año siguiente los servitas acuerdan que “se hiciese todos los años y en su día una fiesta con Manifiesto y sermón a Sr. S. Felipe Benicii, como Fundador [sic] de Nuestro Orden Tercero”. Las cuentas de ese mismo año nos hablan de la entrega a Blas Sáez, mayordomo de la capilla de música de San Mateo, de 22 reales, por la asistencia de media capilla a la función de san Felipe Benicio, y también se contabilizan 34 reales recibidos por don Joaquín de Burgos Villegas, correspondientes a los derechos parroquiales de la fiesta que se celebró en honor del referido santo servita.
También podemos encontrar entre los papeles de la antigua corporación servita lucentina referencias al culto ofrecido a santa Juliana de Falconieri, cuya fiesta litúrgica se celebra el 19 de junio. En 1796, en junta celebrada bajo la presidencia del vice corrector don Bartolomé Antonio de Amaro, éste propuso que siendo “el domingo inmediato día de Nuestra Santa Juliana de Falconieri en que había indulgencia plenaria, le parecía se hiciese algún obsequio demostrativo por nuestra Congregación y se encargó entablar una misa cantada para dicho día”. Los oficiales expusieron la falta de fondos de la corporación; no obstante, diputaron “para tratar el precio con los señores curas y demás que ocurriese” al referido vice corrector y al secretario don Antonio Ortiz Repiso. Igualmente se decidió que “en cuanto al consto, sin violencia sino voluntariamente, lo pagarían los hermanos fervorosos como lo hacían con las misas cantadas todos los viernes (...) y que sólo pusiese nuestra Congregación por ahora la cera.” En las cuentas consta que la Congregación aportó 12 reales a los derechos parroquiales de una misa cantada con ministros en el día de santa Juliana de Falconieri.
Según se deduce de las cuentas de la Congregación, recibo fechado en 1808.4.12, las imágenes entregadas ese año por Remigio del Mármol de san Felipe y santa Juliana eran procesionados por los servitas: “Al maestro de carpintero por las parigüelas de los santos nuevos, 88 rs. Al maestro de pintor por pintar las dichas, 15 reales, Por los tornillos para fijar en ellas a los santos, 36 rs” En la misma anotación se nos habla del “Crucifijo para San Felipe, 20 reales, y de las diademas y bandera, 30 reales.”