3.10.06

La cofradía de la Veracruz y Paz en 1776

Publicado en Fe y Hermandad,Lucena (2006)


© Luisfernando Palma Robles

El miércoles de Ceniza del bisiesto 1776 fue el 21 de febrero. El primer domingo de cuaresma, 25 de febrero, celebró cabildo electoral la cofradía de María Santísima de la Paz y Santa Veracruz. Por despacho del provisorato del obispado de Córdoba, presidió la elección el vicario de la Iglesia lucentina, don Juan Martínez de Gálvez, dando fe de ella el notario mayor eclesiático, don Diego José Valdés y Villanueva. Resultó elegido hermano mayor el presbítero don José de Santamaría Molinuevo.
Días antes del jueves santo, que aquel año fue 4 de abril, la cofradía tenía por norma entregar una cantidad a los que iban a salir en la procesión con su indumentaria de soldado para que se convidasen con una cena a modo de lo que conocemos por gasto en la actual jerga santera. El capitán de la soldadesca era por entonces Jacinto Pedrera Casasola. Éste, para el fin explicitado, recibió el miércoles santo de las arcas de la cofradía la cantidad de 124 reales.
Otros gastos procesionales que afrontó la hermandad ese año fueron los relativos a los derechos correspondientes a la parroquia de San Mateo y a la capilla de música de ésta por su asistencia a la llamada estación de penitencia. El mayordomo de los músicos, Bartolomé García Valenzuela, recibió 66 rs., la misma que se dio a la parte de los curas en la persona de don José Salvador González.
Pero los gastos más importantes de la procesión fueron suplidos por el presbítero don Jerónimo García Jiménez. Como el hermano mayor adujo posteriomente la carencia de medios de la hermandad para reponer a don Jerónimo la cantidad de 945 rs. que había empleado en la procesión del jueves santo, se originó una situación de conflicto en la que se tuvo que recurrir a la intervención de las autoridades eclesiásticas, tanto locales como diocesanas. En esos momentos regía la diócesis don Francisco Javier Fernández de Córdoba, deán de la catedral y provisor, por encontrarse la sede vacante a causa del fallecimiento el 20 de enero del obispo don Francisco Garrido de la Vega.
Los gastos que en la procesión del jueves santo efectuó el sacerdote García Jiménez para su posterior reintegro fueron los siguientes:
20 rs. en los jornales de cinco hombres a cuyo cargo corrió el traslado y limpieza de los tronos de las imágenes.
550 rs. de dos arrobas de cera, a 11 rs. cada libra, que fueron traídas desde Córdoba.
27 rs. con los que se remuneró a la persona que fue a Córdoba con una bestia para realizar el transporte de la cera hasta Lucena.
182 rs. del valor de 36 libras de roscos y 16 de bizcochos, comprado e Juan Caballero, para repartir a los seis cuadrilleros de la procesión (Sagrado Lavatorio, Señor Preso, Señor Amarrado, Jesús Caído, Crucificado entre ladrones y Virgen).
90 rs. de 3 arrobas de aguardiente compradas a Lorenzo de Castro, para el gasto de las cuadrillas.
Y de la semana santa, pasemos al verano. Por aquellos años la cofradía de Nuestra Señora de la Paz llevaba a cabo en acto de culto externo un rosario, que salía por la noche de su ermita de la Veracruz. Consta que ese año el rosario se celebró durante cuatro meses y medio, desde finales de mayo hasta el 14 de octubre, lunes inmediato al domingo de la Aurora.
La cofradía encargó la hechura de un estandarte para servir en la procesión rosariana. Tres varas y media de tela fueron adquiridas del mercader don José Belda en 210 reales. El maestro sastre Atencia corrió con su ejecución, y y por ésta y por la seda que aportó cobró 20 rs. Fueron 92 los pagados a doña Victoria Chacón por la seda y confección de un cordón y borlas. Don Dionisio Romero Chacón (don Jerónimo Dionisio Romero Recio Chacón de Rojas) pintó una lámina con Nuestra Señora de la Paz para el centro del estandarte, por lo que cobró 15 rs. En los forros y entreforros se empleó tafetán y lienzo, respectivamente, proporcionados por la tienda de don Félix de Reyes. El importe de la seda y elaboración del fleco fue de 27 rs. pagados a Raimundo Grau. Pedro del Corral se encargó del dorado de la vara del estandarte, por lo que recibió la cantidad de 50 rs.
Los faroles de iluminación y acompañamiento del rosario fueron reparados ese año por el maestro farolero Jacinto Ramírez Zúñiga.
En los rosarios tomaron parte diferentes miembros la capilla de Música de la parroquia de San Mateo. Consta la asistencia de los músicos Pedro José Navarro (cantor), Santiago Ramírez, Pablo del Río (bajonista), Antonio Trujillo y Ortiz, Francisco de Paula García y Julián Marcelo de Onquiles y Serra, éste solía participar todos los días con su voz y su violín. Parece que el 27 de mayo revistió mayor importancia la intervención musical, tal vez porque fuera el rosario inaugural de la temporada. El montante total de los gastos musicales ascendió a la cantidad de 205 rs.
Durante el recorrido por las calles se pedía con el canastillo, de ello se encargaba Ruperto Ruiz, el muñidor de la cofradía, quien recibió por todo el periodo 16 rs. También se invirtió en los rosarios el valor de las 6 arrobas de aceite que produjo la estacada propiedad de la cofradía y cuyo producto estaba destinado a ese efecto, según se había acordado cuando la presidía el anterior hermano mayor, don Francisco Domingo Romero Toledano, quien desde 1768 lo era de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y que en marzo de 1775 había sido recibido como alguacil mayor del Ayuntamiento lucentino. En contrapartida el mantenimiento del olivar costó ese año a la cofradía 107 rs.
Además del canastillo y de los olivos, la cofradía usó como fuente de financiación para los gastos ocasionados por la celebración de los rosarios callejeros una demanda de limosna con el estandarte. Los ingresos por este concepto sumaron 219 rs.
Capítulo importante de los gastos fue la cera empleada para alumbrar en los rosarios: 370 reales con 26 maravedís. En las cuentas se hace especial mención de la consumida en el recibimiento del rosario que salía de la ermita de María Santísima de la O en la Calzada.
La cofradía también llevó a cabo con motivo de las procesiones rosarianas agasajos o refrescos. Empleó 40 rs. en convidar a quienes ayudaron a juntar la limosna para el estandarte. No especifican las cuentas la cantidad invertida en obsequiar a los músicos.
Las cuentas de estas manifestaciones públicas rosarianas, que fueron presentadas al hermano mayor Santamaría Molinuevo, arrojaron un alcance a favor de don Juan del Rosal Aragonés de 557 rs. y 9 mrs, ya que los ingresos sumaban 713 rs. con 17 mrs. y los gastos ascendieron a 1.270 rs. con 26 mrs.
A este rosario nocturno se refiere don Fernando Ramírez de Luque, hermano mayor de la cofradía, cuando en 1792 se dirige al Real y Supremo Consejo de Castilla en solicitud del oportuno permiso para la celebración de tres corridas de novillos, cuyos beneficios sirviesen para costear el retablo de san Juan Nepomuceno de la parroquial de San Mateo, hoy desmontado, y la celebración del rosario al que nos venimos refiriendo. Don Fernando expone en su memorial que
se hallaba de hermano mayor de la cofradía de María Santísima de la Paz, la que tenía a su cargo el culto divino de una buena iglesia, un devoto rosario de hombres que salía todas las noches, los sufragios que hacía a sus defuntos y tener con decencia una procesión de sagradas imágenes de Pasión, para cuyos gastos no había más fondo que tener dicha cofradía una casa de comedias (...) [cuya] representación estaba prohibida a virtud de orden de S.M. el Rey.